Por María Beasain // IAQuemada
Pocos espectáculos resultan tan fascinantes como ver a un fabricante de tanquetas tácticas subir a la tribuna parlamentaria a recitar, con los ojos casi humedecidos, los evangelios de la “austeridad republicana” y el “humanismo mexicano”. El caso de Francisco Arturo Federico Ávila Anaya —flamante vocero de Morena en la Cámara de Diputados y en cualquier programa de televisión que lo inviten— no es una simple contradicción ideológica: es una obra cumbre del cinismo corporativo disfrazado de redención popular. Ya le han tomado la medida de su doble moral, Gibrán Ramírez lo despacha en dos segundos en los programas de Azucena Uresti.
Wey, ¿cómo se pasa de fundar empresas de capital con Carlos Emiliano Salinas Occelli a proclamarse soldado implacable contra el “neoliberalismo”? Con un pragmatismo a prueba de balas, literalmente.
@espejonegromx Arturo Ávila o el humanismo mexicano con sabor a Bukele Por María Beasain // IAQuemada Con Morena, humanismo; con Bukele, blindados. La ideología termina donde empieza la factura. Cerca de Bukele para los negocios; cerca de una despechada Luisa María Alcalde para la política. Ávila domina todas las proximidades. La 4T encontró su vehículo ideológico perfecto: un discurso de izquierda montado sobre un sionista aparato blindado. #sheinbaum bukele #morena
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La paradoja táctica: «Abrazos, no balazos»… pero te vendo el Yagu
Resulta conmovedor escuchar al vocero oficialista condenar desde San Lázaro la militarización del pasado y el punitivismo de la derecha latinoamericana, mientras en los registros mercantiles figura como el proveedor estrella de la infraestructura represiva de Nayib Bukele.
A través de la filial estadounidense de su conglomerado IBN, vinculada en actas corporativas a su esposa, Ávila cerró contratos millonarios con el Ministerio de la Defensa salvadoreño para suministrar la flotilla de vehículos de asalto táctico “Yagu”. Se trata de auténticos monstruos blindados con cámaras térmicas, drones integrados y visión nocturna, diseñados a la medida de la Fase 3 del Plan Control Territorial. Mientras el discurso partidista pregona atender “las causas sociales»”, la cuenta bancaria del vocero florecía gracias a la mano dura de la derecha más punitiva de Centroamérica. Negocios son negocios, aunque la camiseta diga izquierda.
Amor a la patria, tecnología de Israel y negocios con el PRIAN
Para las bases de un movimiento que ondea banderas de autodeterminación y suele condenar con fervor las operaciones bélicas del Estado de Israel, la trayectoria de su vocero es una joya de colección:
Socio de la industria militar israelí: IBN selló alianzas estratégicas con Plasan Sasa Ltd., fabricante de blindajes para las Fuerzas de Defensa de Israel, ensamblando vehículos bélicos en México e integrando planos conjuntos con mandos militares.
El camaleón bipartidista: Antes de descubrir la pureza moral de la 4T, el emporio balístico de Ávila prosperó bajo contratos otorgados por figuras del priismo de Nuevo León como Francisco Cienfuegos y Adrián de la Garza, además de mantener fluidas relaciones con las cúpulas castrenses de sexenios anteriores.
Capitalismo de cuates: Mientras las autoridades regulatorias ponían la lupa sobre sus centros cambiarios sancionados por omisiones en prevención de lavado de dinero, sus firmas familiares competían entre sí en simulaciones de licitación en Liconsa/Segalmex. Todo un monumento a la transparencia.
La austeridad en Fairbanks Ranch y el romance en la cúpula y en la cópula
La cúspide del “humanismo” se disfruta mejor con alberca en California. Mientras el decálogo oficial exige vivir en la justa medianía, el legislador adquirió una residencia de lujo en la ultraexclusiva zona de Fairbanks Ranch, en San Diego, valuada en hasta 4.8 millones de dólares —propiedad justificada con el noble arte del flipping inmobiliario mientras la CNBV y Hacienda congelaban cuentas de sus corporativos balísticos.
A este despliegue de opulencia se suma la dinámica cortesana en los pasillos de San Lázaro. La cercanía sentimental y operativa con la dirigencia de Luisa María Alcalde convirtió a Ávila en un operador que rebasaba su investidura, o su vestidura de braguetazo, disputando candidaturas e interviniendo en decisiones cupulares al grado de que sus colegas tenían que justificar sus exabruptos legislativos como “defensas del honor conyugal”.
Tener a Arturo Ávila como la voz oficial de Morena es el recordatorio definitivo de que, en la política mexicana, la pureza doctrinal siempre cede ante el blindaje pesado, las transferencias en dólares y la comodidad de predicar la austeridad desde una mansión en California. La doble moral sionista, wey. Literal.


