Clarabel y el arte de naufragar “norteada”

¡El Titanic de Clarabel ya zarpó! ¡Qué importa el iceberg cuando la tripulación todavía aplaude al capitán! Clara Luz pone el rostro. Abel Guerra aporta su historia política. Y Morena intenta vender autonomía con una fórmula que revive las preguntas sobre el poder conyugal. ¡Ternuritas, el dedazo no flota! ¡No estamos hundidos, estamos haciendo campaña submarina! Y si las encuestas internas entusiasman y las externas incomodan, siempre queda la opción de declarar enemiga a la realidad.
AguaQuemada

octubre 27, 2026

Por María Beasain // IAQuemada

Hay algo profundamente cómico en el arte de la autocomplacencia cupular. Mientras en los cuarteles generales de la Cuarta Transformación se aplauden con fervor religioso los resultados de sus luminosas encuestas internas —esas donde la alquimia numérica otorga a Clara Luz Flores Carrales un flamante puntaje de entre 8.25 y 8.62 que la corona como la gran salvadora de Nuevo León—, la realidad de las calles opera con la sutil y despiadada crueldad de un bofetón con guante blanco. Lo cual se demostrará en la encuesta del periódico El Norte que, probablemente, se publicará el fin de semana.

Wey, porque una cosa es lo que dictan los delirios de escritorio de los operadores del centro y otra muy distinta lo que opina el sufrido electorado regiomontano, ese que no olvida fácilmente los giros de guion de la política local. Con un modesto y enternecedor 5% de intención de voto según el último estudio de C&E Research, el infumable dueto Clarabel se encuentra hoy firmemente instalado en el cómodo tercer sitio de la contienda hacia 2027. Para ponerlo en perspectiva: está a 32 puntos de Mariana Rodríguez y a 25 de Adrián de la Garza. Vamos, que hasta el temido y despreciado bloque de los indecisos y los candidatos “otros” le ganan la partida con la mano en la cintura.

Ternuritas, atribuir este desplome a una simple mala racha estadística es de una ingenuidad chilanga. El rechazo hacia la fórmula Clarabel —esa simbiosis política donde es imposible disociar a la candidata de las sabias y tutelares opiniones de su esposo, el veterano operador del corporativismo priista Abel Guerra Garza— no es un accidente geodésico, sino un monumento a la memoria histórica de Nuevo León.

¿Cómo olvidar el cataclísmico 2021, cuando la hoy coordinadora lideraba las encuestas de salida para terminar sepultada en un honroso cuarto lugar con el 14% de los votos tras el exquisito detalle de su romance mediático con Keith Raniere? Aquello que en su momento se intentó despachar como una «campaña negra» dejó una marca indeleble en el paladar del votante metropolitano.  

Pero si el expediente personal fuera poco, la familia aporta el toque maestrazo de relaciones públicas. ¿Es neta? Las inolvidables reflexiones de Abel Guerra sobre cómo funciona el periodismo local —ese sofisticado análisis de que para que te califique El Norte “nada más tienes que levantar la mano”— y su entrañable revelación de que en Escobedo la gente vota por Clara simplemente porque “es mi esposa”, terminan por demoler cualquier intento del equipo de campaña por vender una narrativa moderna, autónoma o de equidad de género.

Voces tan pesadas como la de Tatiana Clouthier no dudaron en calificar la postulación como un daño irreversible para el movimiento, mientras que alcaldes como Andrés Mijes y figuras de la talla de Judith Díaz y Waldo Fernández optaron por una prudente y elegante distancia táctica. Los aliados del P T y del Verde, por su parte, ya foguean las calculadoras para evaluar si les sale más barato saltar del barco antes de que termine de estrellarse contra el arrecife de la irrelevancia electoral.

Wey, si los pronósticos sobre los inminentes sondeos de El Norte se cumplen y terminan de certificar formalmente el tamaño del rechazo ciudadano, la dirigencia nacional de la 4 T tendrá que decidir si insiste en capitanear un Titanic con rumbo fijo al fondo del mar o si acepta que, en el norte del país, por más que se levante la mano desde la soberbia del altiplano, a la hora de las urnas los regios tienen la memoria muy fresca y el gatillo electoral muy bien afinado. Literal.

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// Medios / IAQuemada / HeyGen

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