El presidente argentino, Javier Milei, sorprendió la semana pasada al dar un discurso reivindicando la soberanía del país sudamericano sobre las islas Malvinas —el archipiélago del Atlántico Sur bajo control británico desde 1833, cuya autoridad disputan Buenos Aires y Londres y que en 1982 protagonizó una guerra entre ambos países—.
En lo que la mayoría de los analistas consideran un giro en sus posturas públicas, el mandatario sostuvo que “las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho”; publica MILENIO.
Afirmó, además, que Estados Unidos estaría cambiando su tradicional apoyo al Reino Unido, ya que, según Milei, Argentina es “un socio confiable, en una posición de relevancia estratégica”, y que mientras su país no tiene problemas de violencia, los británicos “enfrentan múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico”.
La confianza de Milei vino días después de que el presidente estadunidense, Donald Trump, dijera que su gobierno podría revisar el apoyo a los británicos, en un fuego cruzado por el descontento de Washington por la falta de apoyo naval del Reino Unido en el estrecho de Ormuz.
La respuesta a los dichos del líder argentino vino de parte del vocero del primer ministro británico, Andy Burnham, al día siguiente.
“No es la primera vez que un gobierno argentino pronuncia amenazas contra los isleños”, dijo. “Nosotros dejamos claro que la autodeterminación de esos habitantes se extiende al derecho a explotar sus riquezas naturales”.
Para Mariana Altieri, doctora en ciencias sociales especializada en la cuestión Malvinas, la decisión del presidente Milei está basada en su creencia de que Estados Unidos va a apoyar sus medidas.
“La postura estadunidense siempre ha sido la neutralidad”, dijo.
“No es lógico pensar que Trump y su administración, y Estados Unidos como país, con políticas e intereses de largo plazo, vayan a romper la alianza histórica con el Reino Unido”.
Postura de Milei, ¿una estrategia política?
La imagen de Milei cayó notablemente durante 2026, y la soberanía territorial fue blanco de críticas hacia su gestión: su proyecto de ley para habilitar sin restricciones la venta de tierras a extranjeros sufrió una derrota política, y su gobierno rechazó la aparición de una bandera que reivindicaba las Malvinas como argentinas.
Para analistas y buena parte de la opinión pública, los anuncios responden a la conveniencia política de cara a las elecciones presidenciales del año próximo.
El detonante es un hecho conocido desde diciembre de 2025: un consorcio británico-israelí planea iniciar en pocos meses la explotación de un área petrolera offshore en la cuenca de Malvinas, bajo concesión del gobierno autónomo de las islas, dependiente del Reino Unido.
Con tono marcial, reivindicando a las fuerzas armadas y presentando la recuperación de las islas como un problema de seguridad más que diplomático, Milei anunció:
“Aplicar la Ley 26.659 (sancionada 2011), que prohíbe actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización previa. Las sanciones para quienes participen en la extracción petrolera en la cuenca Malvinas —reconocida como parte de la plataforma continental argentina por el derecho internacional— incluyen multas, prohibición de contratar con el Estado argentino y responsabilidad penal para directivos de las empresas infractoras. Además, toda empresa que quiera operar comercialmente en Argentina deberá renunciar a participar en la extracción en el área malvinense”.
También está el plan para la instalación de una base naval integrada en Tierra del Fuego, la provincia más austral del país y cercana a las islas, para reforzar la presencia geopolítica en la zona. El proyecto había comenzado en el gobierno peronista anterior pero fue cancelado por la actual gestión.
Finalmente, Milei anunció la creación de un Consejo de Seguridad Nacional que articulará las acciones de las áreas de Relaciones Exteriores, Defensa, Inteligencia y Economía.
Estos dos últimos anuncios se vinculan con la cooperación previa entre los gobiernos argentino y estadunidense: en abril de 2024 Milei viajó a Tierra del Fuego junto a la entonces comandante del Comando Sur estadunidense, Laura Richardson, para “monitorear los avances en el desarrollo de la Base Naval Integrada”, mientras que el nuevo Consejo de Seguridad se relaciona con la adhesión argentina al Escudo de las Américas, coalición de cooperación militar impulsada por Trump.
El exministro de defensa argentino, Jorge Taiana, advirtió que “utilizar la causa Malvinas para crear un Consejo de Seguridad, en el marco de la estrategia contrainsurgente del Escudo de las Américas resulta peligroso”.
Para Altieri “hay interés estadunidense en la base militar integrada pero no va a ser rápida su construcción. Es un proyecto que está dando vueltas en Argentina desde los años noventa”. Sin embargo, a Estados Unidos si le interesa la presencia militar inglesa en Malvinas porque le permite monitorear la presencia china en los mares del sur.
¿Quiénes extraerán el petróleo?
La empresa británica Rockhopper obtuvo en 2005 su primera licencia para explotar el yacimiento Sea Lion, al norte de la cuenca malvinense, y en 2010 ya había evaluado las reservas. La operadora del proyecto offshore es la israelí Navitas. Ambas firmas fueron sancionadas por distintos gobiernos argentinos por avanzar sobre la plataforma continental, aunque nunca fueron observadas durante la gestión de Milei.
En diciembre de 2025, ambas confirmaron la inversión, superando la etapa de evaluación. Al día siguiente del discurso de Milei, emitieron un comunicado conjunto asegurando que continuarán el proyecto, amparadas en las licencias del gobierno de las islas —“un territorio británico de ultramar autónomo”— y en el “continuo apoyo del gobierno del Reino Unido”.
Milei y la soberanía sobre las islas Malvinas
No siempre el Presidente argentino tuvo una postura tan enfática en relación con las islas Malvinas. Pese a que en su reciente discurso Milei sostuvo que los isleños, por ser una población implantada, “no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación”, hace poco más de un año había afirmado que la soberanía debía resolverse dejando que los malvinenses “votaran con los pies” para decidir libremente ser argentinos, en una postura radicalmente opuesta a la actual.
El cineasta Pablo Aparo, director de Los vencedores, un documental realizado en las islas para entender el impacto que tuvo en ellos la acción militar iniciada por la dictadura argentina, dijo que cree “una integración de los isleños con la Argentina es casi imposible, más que nada por su postura rígida para abrirse ante lo argentino”.
Desde su campaña presidencial, Milei tuvo declaraciones polémicas sobre Malvinas: se declaró admirador de Margaret Thatcher, primera ministra británica que durante la guerra de 1982 ordenó el hundimiento del crucero General Belgrano —considerado un crimen de guerra, ya que la nave se retiraba del área de combate—. Esa declarada veneración siempre fue repudiada por los excombatientes argentinos.
Gary Castro, de 63 años, veterano de Malvinas, comparó el estilo marcial de Milei con el del general Galtieri, el dictador que ordenó la invasión de 1982.
Milei “intenta apegarse a lo emocional de Malvinas, cuando en realidad es una cuestión de petróleo, de lo que nosotros estamos lejos. Pensar en Malvinas desde Milei es una locura: no se le puede creer nada”, dijo.
Imagen portada: MILENIO
https://www.milenio.com/internacional/javier-milei-cambia-postura-apoya-soberania-malvinas



