Un ‘experimento’ de Petróleos Mexicanos (Pemex) para combatir el huachicol está poniendo de cabeza las carreteras del Bajío; publica MILENIO.
La empresa productiva del Estado ha decidido suspender el transporte de combustibles a través del ducto Tula-Salamanca, con el fin de medir las pérdidas ocasionadas por el robo de hidrocarburos, confirmaron a MILENIO fuentes federales enteradas de la estrategia.
El hecho ha desencadenado un intenso movimiento de pipas y tractocamiones de gran capacidad, incluidos vehículos de doble remolque, que saturan las vías de comunicación y han convertido los accesos de la Terminal de Almacenamiento y Despacho (TAD) de Irapuato en un enorme estacionamiento de autotanques.
El «experimento», como fue bautizado por las fuentes consultadas por MILENIO, se mantendrá hasta noviembre y tiene como principal objetivo conocer cuánto combustible se pierde por la extracción ilegal en el ducto Tula-Salamanca, identificado por esas mismas fuentes como uno de los más afectados por la operación de tomas clandestinas.
Sin embargo, la medida ha tenido consecuencias que van más allá de las instalaciones petroleras. El traslado de combustible por carretera, sumado al desvío hacia Irapuato de unidades que anteriormente cargaban en Zapopan, Jalisco, ha intensificado la circulación de transporte pesado procedente de distintas entidades, particularmente en el corredor que conecta a Hidalgo, Querétaro y Guanajuato.
El punto más crítico se localiza en el tramo Irapuato-Salamanca de la carretera federal 45, donde MILENIO pudo constatar que los vehículos de carga permanecen estacionados durante horas, llegan a invadir el carril de baja velocidad y complican la circulación de automovilistas, trabajadores y transportistas que utilizan diariamente esta vía.
El fenómeno también comienza a reflejarse en el abasto de gasolina. En León, estaciones de servicio reportan retrasos de hasta un día en las entregas y cargamentos que llegan con apenas la mitad del volumen solicitado. Algunas incluso han tenido que suspender temporalmente la venta de gasolina regular.
La paradoja es que una estrategia diseñada para combatir el robo de combustible ha terminado por trasladar parte de la presión operativa de los ductos a las carreteras y terminales de distribución, donde transportistas, automovilistas y gasolineras resienten sus efectos.

Cierran ducto para medir cuánto combustible se roban
Las fuentes federales confirmaron a MILENIO que Pemex puso en marcha el cierre del ducto Tula-Salamanca para identificar las pérdidas de combustible asociadas con las tomas clandestinas en esa red.
El procedimiento consiste en suspender temporalmente su operación para evaluar el comportamiento del sistema de distribución y obtener información sobre el volumen de hidrocarburos que presuntamente es sustraído de manera ilegal.
“Pemex tiene identificado este ducto como el más afectado por el robo de hidrocarburo”, se informó a MILENIO.
Las fuentes señalaron que la estrategia permanecerá vigente hasta noviembre, periodo durante el cual el abastecimiento deberá sostenerse mediante ajustes en la logística de distribución.
No es la primera ocasión que el gobierno federal recurre a la suspensión de ductos como parte de una estrategia contra el robo de combustibles.
En enero de 2019, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, se implementaron medidas de cierre y control en la red de distribución de Pemex para enfrentar la extracción clandestina, lo que obligó a recurrir al transporte por autotanques y generó problemas de suministro en distintas regiones del país.
Ahora, la situación presenta un elemento adicional: las unidades que anteriormente acudían a la terminal de carga de Zapopan, Jalisco, están siendo redirigidas a las instalaciones de Irapuato, Guanajuato.
Autoridades estatales y municipales también han señalado el cierre del ducto Salamanca-Guadalajara como una de las causas de esta concentración de unidades. Sin embargo, la información disponible no permite establecer todavía el alcance operativo de cada suspensión ni si ambas forman parte de una misma estrategia.
Lo que sí se observa en las carreteras es una presión creciente sobre la infraestructura de carga.
“Sabemos que eso está generando una mayor concentración de pipas en la carretera federal 45 en Irapuato, la fecha que se fijó para esta estrategia es hasta noviembre”, explicaron las fuentes.
La decisión está concentrada en una misma terminal de operaciones que anteriormente se realizaba desde distintos puntos de abastecimiento, con un incremento en los tiempos de espera y en el número de unidades que circulan por el corredor industrial del Bajío.
Hasta 300 pipas al día convierten a Irapuato en un cuello de botella
La magnitud del problema quedó documentada durante un recorrido realizado por MILENIO en las inmediaciones de la Terminal de Almacenamiento y Despacho de Pemex, ubicada sobre la carretera federal Irapuato-Salamanca.
En apenas una hora y media se contabilizaron 30 pipas de doble tanque formadas para ingresar a las instalaciones y otras 40 estacionadas en una pensión localizada aproximadamente a 500 metros del acceso.
En este último espacio, los operadores registran sus nombres en una lista y esperan a que se les llame para ingresar a la terminal. El procedimiento se ha convertido en una alternativa para evitar sanciones por permanecer estacionados sobre la carretera federal.
Pero conseguir un espacio fuera de la vía pública no resuelve el problema de fondo: los tiempos de espera pueden prolongarse hasta 24 horas.
La concentración es todavía mayor si se considera el movimiento acumulado durante toda la jornada.
Gerardo Barroso Rangel, regidor del Partido Acción Nacional (PAN) y presidente de la Comisión de Seguridad del Ayuntamiento de Irapuato, informó que se han contabilizado cerca de 300 pipas que acuden diariamente a la terminal de abastecimiento.
La cifra corresponde al flujo de unidades registrado durante el día y no significa que las 300 permanezcan estacionadas simultáneamente.
“Las pipas están paradas, paradas literalmente durante muchas horas, se han contabilizado cerca de 300 pipas, lo que provoca un congestionamiento justamente en la zona carretera y ahí es donde la alcaldesa, ha dicho justamente esta preocupación de las zonas de riesgo que se pueden empezar a surgir”, dijo.
El problema se agudiza cuando los espacios destinados a la espera resultan insuficientes y los autotanques comienzan a ocupar zonas próximas a los carriles de circulación.
La presencia constante de estas unidades reduce la capacidad de una de las principales vías de conexión entre Irapuato y Salamanca, además de complicar el paso de vehículos que se dirigen hacia otros municipios industriales de Guanajuato.

Choferes esperan hasta 24 horas para cargar combustible
Para los operadores, la estrategia de Pemex ha transformado sus jornadas de trabajo en largas esperas frente a las terminales.
Los tiempos varían según el día y la cantidad de vehículos acumulados.
Entre semana, los transportistas reportaron a MILENIO demoras de al menos 12 horas. Los fines de semana, la espera puede extenderse hasta un día completo, lo que los obliga a buscar lugares donde estacionar sus unidades, descansar y conseguir alimentos.
Octavio Sandoval, operador originario de Jalisco que transporta combustible principalmente hacia esa entidad, aseguró que la carga de trabajo se ha complicado por el tiempo que debe permanecer en las inmediaciones de la TAD de Irapuato.
“Yo solo pido que agilicen las cargas. Como decía mi compañero, la verdad, sí me he aventado hasta 24 horas para entrar a cargar, 24 horas haciendo fila aquí”.
El conductor explicó que el procedimiento no termina cuando finalmente llega su turno.
Primero debe esperar la documentación necesaria para ingresar y después aguardar a que se libere un espacio dentro de las instalaciones, cuya capacidad resulta insuficiente frente al número extraordinario de unidades que están siendo canalizadas hacia Irapuato.
“La verdad, la terminal es muy pequeña”, dijo.
El problema no es únicamente el tiempo perdido. Cada hora de espera modifica los itinerarios de entrega, reduce la cantidad de viajes que pueden realizar los operadores y altera la distribución de combustible hacia otros estados.
De acuerdo con testimonios recabados por MILENIO, desde julio comenzaron a canalizarse hacia Irapuato conductores que anteriormente abastecían sus unidades en otros puntos del país.
Entre los lugares de procedencia mencionaron Minatitlán, Veracruz; Zapopan, Jalisco, y Tula, Hidalgo.
Las distancias recorridas, sumadas a las demoras para cargar, han terminado por reducir la capacidad de operación de algunos transportistas.

De dos viajes por semana, ahora apenas completan uno
Francisco Prieto Blanco es uno de los operadores que han resentido las consecuencias económicas de los cambios en la distribución.
Antes podía realizar dos viajes semanales para transportar combustible. Ahora, entre los traslados y las largas horas de espera, apenas consigue completar uno.
“Nosotros nos hacíamos dos viajes a la semana, ahorita nos estamos haciendo uno”.
Su experiencia refleja cómo los tiempos muertos frente a las terminales repercuten directamente en la actividad del transporte.
El operador llegó a Irapuato el lunes por la tarde y consiguió cargar alrededor de las cinco de la mañana del martes, después de permanecer aproximadamente diez horas en espera.
Durante ese periodo, explicó, los conductores no pueden alejarse demasiado ni perder su lugar en la fila, pero tampoco tienen libertad para estacionar sus unidades en cualquier espacio.
“Toda la noche estuvimos esperando cargar. Entonces no nos podemos parar en el parque industrial, porque también anda tránsito quitándonos las placas”, relató.
La situación obliga a los choferes a permanecer pendientes de los movimientos de la fila, incluso durante la madrugada, mientras buscan la manera de cumplir con las restricciones de estacionamiento y circulación.
Juan Carlos Valdez, otro de los conductores consultados, también reportó dificultades para encontrar un lugar donde dejar su unidad mientras llega su turno.
Aseguró que algunos de sus compañeros permanecen más de 16 horas en la zona sin que exista información precisa sobre cuándo podrán regresar a sus terminales habituales.
El operador denunció, además, que elementos de la Guardia Nacional habrían golpeado a algunos transportistas cuando les solicitaron retirar sus unidades.
Este señalamiento no pudo ser corroborado de manera independiente con la información recabada por MILENIO.
Pipas invaden carriles y elevan el riesgo de accidentes
El congestionamiento no se limita a los patios de espera ni a las inmediaciones de la terminal.
Cuando el número de autotanques supera los espacios disponibles, las filas alcanzan el carril de baja velocidad de la carretera federal 45, lo que reduce el espacio para la circulación y genera situaciones de riesgo para quienes transitan por el lugar.
Automovilistas particulares, transporte de personal y vehículos de carga comparten la vía con unidades que permanecen detenidas durante varias horas.
En los accesos y salidas de la terminal, las maniobras de los tractocamiones de gran tamaño complican todavía más el movimiento del resto de los vehículos.
Silvino Alaniz Cervera, guardia de seguridad de la pensión donde se resguarda parte de los autotanques, explicó que el establecimiento tiene capacidad para aproximadamente 40 pipas.
Sin embargo, la llegada constante de nuevas unidades obliga a extremar precauciones tanto para permitir su ingreso como para facilitar su salida hacia la terminal.
“Es un caos a veces, porque se ponen hasta el carril de baja, se ponen en peligro, es un caos para la gente”, afirmó.
El riesgo aumenta cuando las unidades permanecen detenidas cerca de accesos carreteros utilizados por trabajadores de los parques industriales y por personas que diariamente se trasladan hacia Salamanca, León y Guanajuato capital.
La concentración de vehículos pesados también afecta los movimientos comerciales y las actividades que dependen de estos corredores para el traslado de mercancías y personal.
Autoridades de Irapuato buscan alternativas ante el congestionamiento
La saturación de pipas se ha convertido en un problema que rebasa las facultades de las autoridades municipales, debido a que las operaciones de abastecimiento corresponden a Pemex y gran parte de las afectaciones ocurren sobre vías federales.
Karen Marlén Guerra Ramírez, síndica del ayuntamiento de Irapuato, explicó a MILENIO que se buscan alternativas para reducir el impacto sobre la movilidad, particularmente en los accesos y salidas del municipio.
El objetivo es identificar rutas alternas, mejorar la coordinación entre autoridades y reducir los movimientos innecesarios de vehículos y personal en los puntos más congestionados.
“Se ha tratado de mantener una comunicación estrecha con respecto al tema de los libramientos, al tema del tránsito, es decir, ¿cómo se puede ayudar a resolver?, encontrar vías alternas, a buscar, evitar movilizar lo menos que se pueda a personal, es el ¿cómo mitigar las consecuencias de esta movilización? que definitivamente afecta”, afirmó.
Las autoridades reconocen que la concentración de pipas no solamente representa una afectación al tránsito, sino que también puede convertirse en un factor de riesgo vial por las dimensiones y características de las unidades que transportan hidrocarburos.
En contraste, el regidor de Morena Ignacio Morales Rojas cuestionó que los integrantes del Ayuntamiento no hayan recibido información suficiente sobre las gestiones emprendidas por la administración municipal.
El edil señaló la necesidad de conocer qué acuerdos se han alcanzado con las autoridades federales y cuáles son las medidas previstas para resolver la acumulación de vehículos.
La alcaldesa Lorena Alfaro García también ha solicitado la intervención de Pemex y de las autoridades federales ante la saturación de los accesos a Ciudad Industrial, mientras que la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, informó que el área de Pemex Logística se comprometió a revisar la problemática.
Sin embargo, la información transmitida a las autoridades municipales no establece una solución inmediata, mientras los operadores continúan llegando a la terminal.

El problema llega a León: gasolineras reciben hasta 50% menos combustible
Los efectos de las modificaciones en la distribución de Pemex también comienzan a sentirse en las estaciones de servicio.
En un recorrido realizado por MILENIO en León, encargados y trabajadores de gasolineras reportaron que durante las últimas dos semanas han enfrentado retrasos en el suministro de gasolina regular.
Las entregas no solamente llegan fuera de los horarios programados. En algunos casos, las pipas transportan hasta 50 por ciento menos combustible del volumen solicitado por las estaciones.
Lucía Terán Rodríguez, gerente de una sucursal que se abastece en la terminal de Pemex en León, explicó que la irregularidad en las entregas complica la planeación del suministro y la administración de sus reservas.
“No nos ha estado llegando producto. Nosotros tenemos una programación y si me tenía que llegar hoy a las 12 del mediodía, me está llegando un día después y no me llega como los litros que yo pido”, aseguró.
La encargada detalló que normalmente solicita cargamentos de 20 mil litros, pero durante las últimas dos semanas ha recibido pipas con apenas 10 mil o 15 mil litros.
Esto significa una reducción de entre 25 y 50 por ciento respecto del volumen requerido, dependiendo de cada entrega.
Aunque la situación no es habitual, aseguró que ya se ha presentado en otras ocasiones cuando existen problemas en los ductos de Pemex.
“Es por alguna fisura o que detectaron tomas clandestinas, cierran los ductos y ya no pasa el producto (…) Entonces la única manera de que llegue el producto a la terminal es por pipas grandes. Entonces eso es más tardado”.
La encargada atribuye parte de las demoras a la necesidad de sustituir el transporte por ductos con el traslado mediante autotanques de mayor capacidad, un procedimiento que requiere más tiempo para abastecer las terminales.
La reducción en los volúmenes recibidos también fue confirmada por Joaquín Ramón Gutiérrez, despachador de otra estación de servicio.
El trabajador aseguró que han recibido unidades con apenas la mitad de la carga habitual, lo que obliga a administrar las existencias mientras llegan nuevos suministros.
Aunque las estaciones consultadas reportan problemas similares, las consecuencias varían según sus reservas y la frecuencia con la que reciben combustible.
“Nos quedamos sin gasolina desde el lunes”
En algunas estaciones, los retrasos ya provocaron interrupciones temporales en la venta de gasolina regular.
Marcela Mena, despachadora de una gasolinera en León, explicó que el problema se ha concentrado principalmente en este combustible, cuya disponibilidad se ha vuelto irregular durante varios días.
“Sí estamos batallando, solo con la regular. Por decir, esta semana nos quedamos sin gasolina desde el lunes y apenas ahorita nos llegó la pipa”.
La situación obliga a los establecimientos a depender de la llegada de nuevos cargamentos para restablecer el servicio, sin que necesariamente reciban los volúmenes solicitados.
Los testimonios recabados por MILENIO muestran que no existe una afectación uniforme en todas las gasolineras.
Mientras algunos negocios mantienen operaciones mediante la administración de sus reservas, otros han agotado temporalmente la gasolina regular por la demora en las entregas.
La información disponible tampoco permite establecer que todas estas interrupciones se deban exclusivamente a la estrategia antihuachicol. Sin embargo, los reportes de las estaciones muestran presiones en el abastecimiento que coinciden con los cambios en la logística y el incremento del transporte de combustibles por carretera.
El resultado es una cadena de afectaciones que comienza en la operación de los ductos, se prolonga en las terminales de carga y termina por alcanzar a los establecimientos que abastecen de gasolina a los automovilistas.
Así, mientras Pemex busca determinar cuánto combustible se pierde por las tomas clandestinas, en las carreteras del Bajío ya existe otra cuenta: las horas que pierden los transportistas, los congestionamientos que enfrentan miles de conductores y los litros de gasolina que no están llegando a tiempo a las estaciones de servicio.
Imagen portada: MILENIO
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