Especialistas en tecnología y educación coincidieron en que en la regulación del uso de teléfonos celulares y redes sociales promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, el enfoque no debe ser prohibitivo, sino de regulación y de gestión de acuerdos entre alumnos, docentes, padres y madres de familia para que la tecnología sea utilizada con fines educativos y de manera saludable; publica MILENIO.
Además, también aseguraron que las restricciones y los usos que se le dan a los dispositivos deben tomar el contexto, las necesidades y los usos de acuerdo con la edad y el nivel educativo en el que se encuentran niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
Como parte del foro regional noreste La vida frente a la pantalla, que se realizó en la Universidad Autónoma de Nuevo León, los académicos y expertos expusieron diversos planteamientos que deben tomarse en cuenta para la regulación que se busca elaborar.
Esto forma parte de los debates y discusiones realizados en el país para conjuntar ideas y propuestas de regulación que sirvan para la próxima legislación en la materia.
El acto estuvo inaugurado por el gobernador de Nuevo León, Samuel García, y el secretario de Educación Pública, Mario Delgado.
Opinión de Samuel García sobre uso de celulares en escuelas
Samuel García informó que en esa entidad ya hay una nueva Ley de Educación, en cuyo artículo 52 establece que los teléfonos celulares y las tablets están permitidos en las aulas de educación básica, siempre y cuando sean con fines educativos.
“Sabemos que con esto podemos avanzar en la inteligencia artificial, la automatización, la educación dual, pero cumplir este artículo es todo un reto: cómo le hace el inspector, el maestro, cómo le hace quien da la clase para cumplir esta norma de que sí puedes traer celular o tablet, pero estrictamente indispensable”, expuso García.
“Sí estamos obligados a poner límites, sí estamos obligados, como padres y como autoridades, a poner límites a este mundo que no tiene control”, dijo el mandatario.
SEP explica en qué consisten los foros
Por su parte, Delgado explicó que los foros pretenden retomar las experiencias de las 17 entidades federativas que ya tienen una regulación, y de las cinco en las que hay discusiones, sobre plataformas, redes sociales y teléfonos en las escuelas para alimentar la regulación a nivel nacional.
“No somos casos raros, no es que estemos viendo fantasmas, no; hay más de 114 países ya en el mundo que han establecido algún tipo de regulación sobre plataformas, redes sociales, teléfonos o no en las escuelas, es algo que está ocurriendo en todo el mundo”, aseguró.
Hace unos días, desde Estados Unidos, expuso que en Nuevo México un jurado concluyó que la empresa Meta tiene un comportamiento parecido a una industria contaminante y, por lo tanto, tiene que pagar por las externalidades que genera”.
“Por eso le pusieron una multa gigantesca y parte de esa multa va a ir dedicada a los maestros, a preparar a los maestros de cómo lidiar con las consecuencias en salud mental que generan las redes”, dijo el funcionario.
El foro tuvo una conferencia magistral y tres mesas de trabajo adicionales, por separado, una por cada nivel educativo.
¿Prohibir o tomar el control?
Ravi Iyer, investigador de la Universidad del Sur de California, se pronunció por la prohibición total del uso de dispositivos celulares en las aulas y citó algunas experiencias de diversos países que han implementado esta restricción.
Consideró que, con base en ellas, se consiguen mejores resultados de concentración por parte de los menores si se les prohíbe el uso de los aparatos todo el día.
- En Nueva York, una encuesta entre profesores reveló que, había un mejor comportamiento de los estudiantes y una mejor capacidad para enseñar y una mejor conexión social.
- En los Países Bajos, las escuelas reportaron una mejor concentración y un mejor clima escolar.
- En Florida se registró un menor ausentismo en las escuelas.
- En Arkansas hubo menos acciones disciplinarias contra los alumnos porque la mayoría de las ofensas que se habían visto anteriormente eran perpetradas por interacciones entre dispositivos.
Sandra Reyes, investigadora del Tecnológico de Monterrey, líder de Vinculación y Proyectos Estratégicos en la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad, expuso que las medidas que deben tomarse desde las aulas son las de propiciar que niñas, niños y adolescentes sean capaces de tomar el control del uso que les dan a las redes sociales en su favor.
Consideró que, más allá de prohibir el uso de celulares en las escuelas, se debe educar en alfabetización digital, pues aunque se restrinja el dispositivo en las aulas, los menores tendrán acceso a él en sus casas, ya sea para navegar en redes sociales o para usar el internet para hacer sus tareas.
“Que sean capaces de darle la vuelta a la tortilla, que si van a formar, que si van a darle las instrucciones a las redes sociales, les den unas instrucciones que no se pasen por el arco del triunfo todas estas cosas éticas que ya hemos estado platicando”, dijo.
“No podemos esperarnos hasta que los chicos y las chicas lleguen a la Media Superior o Superior para que se regulen, y tampoco podemos perder la oportunidad que significa la tecnología para aprender”, advirtió.
“La idea que compartimos en el Tecnológico de Monterrey es cómo empezar a pensar, en esta parte educativa de vanguardia, cómo integrar la alfabetización digital en el currículum, porque cuando lleguen a media superior y superior, queremos que apliquen estas habilidades digitales con vocaciones específicas”, añadió.
Para Eder Estrada, investigador del Tecnológico de Monterrey, quien participó en la mesa de diálogo del nivel de educación básico, consideró que, más allá de enfocarse en el uso o no del dispositivo, se debe poner atención en el contenido que hay en ese aparato.
Destacó que es muy importante el involucramiento de los padres de familia en esa labor de supervisión.
“Dejar de poner la vista en el dispositivo y más en lo que está pasando con ese dispositivo: qué experiencia hay, cómo se está mediando, cuál es el contenido, quién está acompañando y de qué forma está acompañando a ese niño, a esa niña”, dijo.
Con él coincidió Norma Sánchez, subsecretaria de Educación Básica de la Secretaría de Educación de Nuevo León, quien reiteró que las decisiones que se tomen en las aulas, ya sea de prohibición del uso de celulares o de regulación de su uso en determinados momentos, deben tener una corresponsabilidad por parte de las familias en los hogares.
“Un trabajo conjunto entre padres y madres de familia será una corresponsabilidad de dar continuidad de todos los procesos educativos, de la utilización de esas herramientas pedagógicas cuando lo planee el maestro y en consejo técnico, el director, se tome la decisión de que ciertos días o a ciertas horas se utilizará pedagógicamente ese celular”, expresó.
En ese sentido, para poder lograr la colaboración de padres y madres, Ligia Bedolla, especialista en pedagogía, sugirió la realización de encuentros entre todos los actores de la vida escolar para llegar a acuerdos.
“Imaginemos que hagamos laboratorios en donde no sé sólo sea la discusión, sino que vengan familias, vengan docentes, vengan jóvenes o infancias y en conjunto platiquemos qué está pasando, cómo usamos los celulares, nos gustan, no nos gustan, qué nos hace falta y en conjunto propongamos protocolos o acuerdos o contratos sociales y experimentemos cómo nos va”, propuso en la mesa del nivel de educación básica.
Importancia de escuchar a los jóvenes estudiantes
Por su parte, Luz María Garay, investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, se pronunció por un trabajo de mucho diálogo entre adultos y menores de edad.
“Tendríamos mucho que escuchar, hablar, reconocer, pero también asumir que la parte adulta es la que puede acompañar y guiar el uso, pero hablando siempre con ellos, porque son chicas y chicos listos”, dijo en la mesa del nivel de educación media superior.
Ella consideró que más que regular el uso de los dispositivos, se debe gestionar, tomando en cuenta las necesidades de los alumnos y rescatando las buenas prácticas que haya.
“No es regular, es gestionar el uso, que es escuchar lo que los maestros también quieren decir, (lo que) las y los jóvenes quieren decir, porque me parece que se están dando todas estas situaciones, es decir, sí hay muchas buenas prácticas”, dijo.
Con ella coincidió José Luis Jasso, investigador en temas de salud de la UANL, quien dijo que debe entenderse el uso que dan los jóvenes a las redes sociales.
“Mi propuesta sería también revisar qué hay más allá con la parte de para qué se utilizan las redes sociales, para qué se está utilizando el dispositivo, y tratar de incentivar y dar cierta psicoeducación sobre el uso responsable y el uso saludable de las redes sociales”, advirtió.
En tanto, en la mesa sobre educación superior, se destacó la idea de fomentar más actividades físicas y de establecer y respetar el autocuidado mental.
José Escamilla, académico del Tecnológico de Monterrey, consideró que, si bien a ese nivel educativo no se puede prohibir el uso de los dispositivos electrónicos, porque son herramientas de trabajo y porque los alumnos ya son adultos, sí se puede, desde las autoridades académicas, fomentar que no todo se desarrolle en el mundo virtual.
“Tenemos que reorganizar actividades en la Universidad que hagan que la presencialidad sea la parte esencial de esas actividades para retomar ese sentido de comunidad”, consideró.
Aunado a eso, Ana Sofía Guerra, integrante del Movimiento no es Momento, una agrupación de padres de familia que promueve el retraso en el uso de teléfonos celulares entre adolescentes y jóvenes, consideró que es necesario establecer y respetar, desde las aulas, medidas de autocuidado para los alumnos.
“Que los maestros no encarguen que las tareas se entreguen a las 11:59 de la noche son cosas que podemos hacer como comunidad para ayudar a que los alumnos no se sientan que todo el tiempo tienen que estar conectados o que todo el tiempo tienen que estar disponibles para contestar”, dijo, como ejemplo.
En septiembre, se realizarán dos foros más, en Quintana Roo y en Puebla, para escuchar las voces de las comunidades escolares del sur y centro del país.
Imagen portada: MILENIO



