Los vecinos y comerciantes de la zona del Puente de la Concordia, en Iztapalapa, recuerdan el día de terror que vivieron tras el flamazo de miles de litros de gas, donde muchos se convirtieron en héroes el 10 de septiembre; publica MILENIO.
A un año de la explosión, donde este incidente dejó 32 fallecidos y numerosos heridos, los vecinos aseguran vivir aún con temor, ya que continúa el transporte pesado de material peligroso por esa ruta.
¿Cómo ocurrieron los hechos?
El flamazo se dio por la volcadura de una pipa de casi 50 mil litros de gas de la empresa Transportadora Silza, que perdió el control en la curva, justo en el centro del distribuidor vial.
Las llamas alcanzaron un rango de 180 metros a la redonda y 40 metros de altura, quemando vehículos particulares y de transporte público que circulaban por la zona.
En un recorrido, MILENIO pudo constatar que las heridas por este hecho siguen abiertas para muchos, y que las marcas de explosiones y llamas siguen en muchos de los árboles.
En el lugar, se encuentran cruces y fotografías para recordar a los que ya no están, además del mural donde quedó inmortalizada Alicia Matias, la abuelita heroína que cubrió con su cuerpo y dio su vida por su nieta, quien sobrevivió con fuertes quemaduras.

Algunos testimonios recuerdan la valentía de muchos
Pedro Estrada, vigilante voluntario en el puente peatonal de Santa Marta, a unos metros del accidente, narró cómo se salvó, pues minutos antes había bajado para ir por alimento.
“Me tocó ir a comer, bajé por un refrigerio y un refresco, y pues de repente la gente corría; no sabía qué pasaba porque estaba del otro lado, cuando venía para acá se escuchó la explosión muy fuerte y no sabíamos que era”, relató al reconocer que de haber estado en su puesto en el que lleva 10 años, probablemente hubiera sido una víctima más.
Como muchos, lo que más recuerda es a la señora Alicia y su acto heroico.
“De aquel lado, donde está el Metro había una persona, una señora de la tercera edad que andaba con su nietecita, creo que falleció, venía caminando por toda la orilla y pues con todas sus ropas bien quemadas cargando a su nietecita”, explicó.
Desde su lugar, observa todo lo que sucede a su alrededor y afirma que no ha notado gran diferencia con las pipas, pues siguen pasando con material peligroso y a gran velocidad.
“Siguen pasando igual. Disminuyó un poco el flujo, no sé si sí los están regulando, si respetan los lineamientos que según pusieron, pero sí siguen pasando a cualquier hora”, señaló.

Otra mujer que en esos días fue reconocida por ayudar a las personas quemadas, heridas y que incluso salvó la vida de una persona al meterla a su casa, es Silvia Mejía.
Ella vive exactamente enfrente de la curva donde volcó la pipa con casi 50 mil litros de gas. Las llamas llegaron hasta su patio, donde dio refugio a una mujer desconocida.
“Yo estaba aquí en el patio y escuché un ruido muy grande, salí rápido a ver y vi el tráiler volteado, entonces en ese momento una señora estaba en un vocho aquí afuera… en eso veo que empieza a salirse el gas, yo ni cuenta que era gas, entonces le digo: métase. Que si esa señora se ha quedado en el carro se quema toda, porque el vocho se quemó todo”, explicó.
“Llegó hasta acá, yo tenía una planta por ahí por la escalera, se quemó, el árbol, se quemaron todas las hojas de mis plantas, sí estuvo bastante fuerte, se empezó a oír como una turbina de avión, ensordecedora, una cosa horrible y cuando ya cerré el zaguán a mí me llegó por atrás el calor, pero no me tiró, nada más como que me aventó un poquito, pero me decían que tenía yo la cara quemada”, recordó.
Doña Silvia, como es conocida, pidió a su familia mantenerse adentro y ayudó a atender a otra mujer que llegó sin ropa.
▶️ A un año de la explosión en el Puente de la Concordia, familias del oriente de la CDMX honran la memoria de las víctimas. Por su parte, la Fiscalía capitalina informó que se han concretado 156 acuerdos reparatorios tras el incidente.
— Milenio (@Milenio) September 10, 2026
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La mantuvo dentro, le dio agua y una sábana, pero no supo más de ella luego de que se la llevara la policía. Afuera de su domicilio llegaron dos hombres quemados.
“La cortina que está aquí atrás se estaba quemando, saqué cubetas de agua y ahí fue donde me di cuenta de la magnitud, porque no había salido y sí estuvo horrible: la gente corriendo desnuda para allá para acá, por todos lados, muy feo que estuvo”, abundó.
¿Qué medidas se han tomado desde entonces para regular el riesgo?
Días después de la tragedia, el gobierno de la Ciudad de México modificó el Reglamento de Tránsito e implementó un paquete de 13 medidas restrictivas para regular el transporte de sustancias peligrosas e hidrocarburos, entre las que destacan:
- Nuevos límites de velocidad y sanciones (velocidad máxima de 30 km/h)
- Multas más severas que van desde las 100 hasta las 600 Unidades de Medida y Actualización (UMA), alcanzando montos de hasta 68 mil pesos
- Restricciones de horarios y capacidad de carga: la circulación de las pipas se condicionó según su volumen de almacenamiento; los vehículos de 20 mil a 40 mil litros sólo pueden transitar de las 22:00 a las 05:00 horas; con una capacidad mayor se prohibió por completo el ingreso y circulación.
Sin embargo, quienes viven o transitan a diario por el lugar, aseguran que las pipas con grandes cantidades de gas continúan pasando por ahí a gran velocidad y poniendo en riesgo a muchas personas.
“Sí sigue siendo una zona de riesgo”, ¿se siente usted acá en peligro? “pues sí, pero como ya está uno acostumbrado, de todo pasa aquí”, comentó Elpidio, quien lleva décadas vendiendo tacos de carnitas afuera del metro Santa Marta.
Imagen portada: MILENIO
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