Los niños ya estaban dentro. El micrófono alcanzaba a escucharse desde la calle y, detrás de la puerta de la primaria “Pedro J. Méndez”, comenzaba oficialmente ayer lunes el ciclo escolar 2026-2027.
Afuera, sin embargo, algunos padres seguían intentando entender qué estaba pasando.
Unos llevaban a sus hijos. Otros cargaban cloro, desinfectante, trapeadores y útiles escolares solicitados por los maestros. Algunos pudieron entrar. Otros no.
Y había una pregunta que se repetía, aunque casi nadie quería responderla en voz alta: ¿Quién está a cargo de la escuela?
La primaria de la colonia Tamaulipas, en Tampico, comenzó este lunes 31 de agosto un nuevo ciclo escolar sin el director que durante años estuvo al frente del plantel: Gabriel “Z”, padre de Dafne Zapata Quintos, la adolescente de 13 años asesinada durante un curso de verano en la Academia Militarizada de Marina Doenitz, caso que provocó conmoción en Tamaulipas; publica MILENIO.
El director enfrenta ahora un proceso legal en El Mante por una denuncia de abuso sexual agravado presentada en 2019 y presuntamente perpetrado contra su propia hija.
Su ausencia llegó hasta las aulas.
La escuela quedó bajo la responsabilidad de la Supervisión Escolar o del subdirector, mientras los padres de familia enfrentaron una situación que, al menos durante el arranque del ciclo, se caracterizó por la falta de información.
“Hasta ahora no sabemos nada del director, pero lo que sí es que no nos dejaron entrar a la escuela”, expuso a MILENIO una madre de familia, luego de que concluyó la ceremonia de inicio de clases al interior del plantel público.

Los niños adentro y las dudas afuera
Semanas atrás, MILENIO había acudido a la primaria “Pedro J. Méndez”, ubicada en la calle Simón Bolívar, entre José de Escandón y Venustiano Carranza, en la colonia Tamaulipas, en Tampico.
Es una escuela pequeña, casi perdida en el entorno de la ciudad y muy cercana al canal de la Cortadura, un sitio turístico donde se ofrecen paseos en pontón para admirar a los cocodrilos.
Este lunes, la escena parecía la de cualquier regreso a clases.
Los padres llegaron con sus hijos y el acceso principal de la escuela lucía limpio. La banqueta también estaba impecable. Ya no había arena ni indicios de las obras o acciones de remozamiento que se habían observado algunos días antes, cuando había arena y escombro.
Pero la normalidad terminaba en la puerta.
Dentro del plantel, las autoridades escolares hablaban por el micrófono para dar la bienvenida a los alumnos. Desde la calle apenas se alcanzaba a escuchar. Algunos padres, entonces, paraban oreja.
El director había estado presente durante años y su ausencia ahora era imposible de ignorar.
Varias madres llegaron con bolsas cargadas de productos de limpieza: desinfectante, aromatizante, cloro y cualquier otro producto solicitado para beneficio escolar.
La intendente de la escuela parecía tener la tarea de controlar el acceso. Sólo permitía entrar a los padres que llevaban algún beneficio para el plantel.
Una señora esperaba con un trapeador. Era parte de la lista escolar, o de la Asociación de los Padres de Familia, y finalmente la dejaron entrar. Para otros padres, la puerta permaneció cerrada.
“Todo indica que el Supervisor Escolar se hará cargo”
MILENIO preguntó a un padre de familia qué estaba ocurriendo dentro de la primaria y si había director.
La respuesta fue cautelosa: “Todo indica que el Supervisor Escolar se hará cargo”.
Pero tampoco había certeza. El padre reconoció que los papás, en general, no habían recibido información al respecto.
Antes del inicio de clases, muchos prefirieron no hablar.
Los padres se mostraban particularmente serios cuando se les preguntaba si la escuela tenía director. Algunos, con voz muy baja, preferían decir que no sabían, que no pasaba nada o que no estaban enterados del tema.
Lo que sí quedaba expuesto era la falta de información entre las propias familias.
MILENIO intentó localizar al subdirector de la primaria, quien fue el responsable de ofrecer el discurso de bienvenida a los alumnos.
Al preguntar por él a la mujer responsable de la vigilancia en la puerta, respondió que estaba muy ocupado porque era el primer día de clases.
También se buscó la posibilidad de dialogar con el responsable de la escuela, pero el personal de intendencia señaló que no había posibilidad de atención.
En una escuela que comienza el ciclo escolar bajo la sombra de un proceso judicial que involucra a quien hasta hace aproximadamente un mes era su director, la comunicación se convirtió también en un problema.
El supervisor que se queda por protocolo
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) señaló que en el caso de este plantel ya se tomaron algunas medidas.
Estas recaen en el Centro Regional de Desarrollo Educativo (Crede), debido a que existen reglas que deben seguirse en este tipo de situaciones.
“Se va a quedar el supervisor de la zona escolar, se llama Fidel Cobos, por protocolo, él debe quedarse allá”, manifestó el representante del magisterio porteño, luego de los cuestionamientos respecto a la primaria Pedro J. Méndez.
Así, ante la ausencia del director, la supervisión escolar asumirá la responsabilidad del plantel por protocolo, mientras el subdirector también permanece como una de las figuras encargadas de la operación de la escuela.
La medida busca mantener funcionando el plantel. Pero no resuelve todas las preguntas de los padres.
Una puerta que se convirtió en parte del problema
Al visitar nuevamente el entorno de la primaria de la colonia Tamaulipas, las dudas entre los padres eran evidentes.
A algunas madres de familia les dijeron que no podrían entrar, incluso cuando llevaban productos de limpieza y útiles escolares que habían solicitado los maestros.
La situación generó desconcierto entre las familias. El regreso a clases transcurría dentro del plantel mientras algunos de quienes acudieron a llevar a sus hijos permanecían afuera, sin información clara sobre la situación de la dirección.
La escuela funcionaba. Lo que no parecía funcionar del todo era la comunicación.
El problema no comenzó con el caso Dafne
La historia de Gabriel “Z” en la primaria tampoco comenzó con el caso que conmocionó a Tamaulipas.
En 2019, padres de familia de la institución se manifestaron en contra del director y lo acusaron de llegar a la escuela con aliento alcohólico.
Ese mismo año se interpuso la denuncia por abuso sexual en su contra.
Los padres de familia señalaron entonces algunas afectaciones relacionadas con el consumo de alcohol del exdocente.
Aquellas acciones terminaron evidenciadas y forman parte de la estadística de una escuela que tiene mucha historia.
El antecedente adquiere relevancia ahora que Gabriel “Z” ya no se encuentra al frente del plantel y enfrenta un proceso legal por una denuncia que se remonta precisamente a aquel año.
Antes de los tribunales, también estuvo en actos públicos
Durante su trayectoria como director, Gabriel “Z” compartió espacios con funcionarios de Tampico.
Entre ellos estuvo Magdalena Peraza Guerra, quien fue alcaldesa de Tampico y también responsable de Bienestar Social.
Peraza Guerra acompañó a Gabriel como director para realizar una serie de acciones enfocadas en el desarrollo de los estudiantes, lo que refiere que el director tenía una buena a labor con el magisterio local.

El padre de Dafne también tuvo acercamientos con actuales funcionarios del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en Tampico como parte de actividades altruistas a favor de la mujer.
Es una parte distinta de la historia del hombre cuyo nombre hoy aparece ligado a un proceso judicial: la de un director que participó en actividades escolares, institucionales y altruistas antes de que su situación legal terminara alcanzando directamente al plantel que encabezaba.
De Tampico a El Mante
Gabriel “Z” enfrenta actualmente un proceso legal en su contra en El Mante.
Por esa razón no ha acudido a la escuela en la que se desempeñaba como director hasta hace aproximadamente un mes, luego de que comenzaron las audiencias por la denuncia de 2019.
Las audiencias se realizan en el Centro Integral de Justicia de esa ciudad cañera y se mantienen en el desahogo de pruebas de las diversas partes implicadas. El caso, además, tiene una dimensión que trasciende a la propia escuela.
Gabriel “Z” es el padre de Dafne Zapata, la menor asesinada en la academia militarizada Doenitz, un caso que ha causado conmoción en Tamaulipas y que colocó nuevamente bajo atención pública el entorno familiar de la adolescente.
Ahora, mientras ese caso permanece en la memoria pública, el padre de Dafne enfrenta su propio proceso judicial.
Las audiencias en el caso de la carpeta de investigación por abuso sexual agravado van a continuar a partir del próximo viernes.
Se espera que la concentración de argumentos en contra y a favor pueda comenzar a generar ciertas consecuencias en un caso que es mediático, principalmente porque se espera una sentencia conforme terminen las testimoniales.
Y mientras el proceso continúa en El Mante, en Tampico hay una escuela que ya comenzó otro ciclo escolar.
Los alumnos entraron este 31 de agosto. El supervisor Fidel Cobos quedó al frente por protocolo. El subdirector dio la bienvenida. Los padres llevaron cloro, desinfectante y trapeadores.
La escuela abrió. Pero la incertidumbre con la que comenzó el día sigue ahí, del otro lado de la puerta: “No sabemos nada del director”.
Imagen portada: MILENIO
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