Por José Jaime Ruiz
Hace poco comentaba sobre una película reciente: “Si no fuera por su espectacularidad tipo Duro de matar, la película G20 abriría posibilidades de lectura diferentes, como una Casa Blanca en Washington convertida en morada para una familia afroamericana, con la actriz Viola Davis como presidenta con ‘A’, y el fuego amigo desde dentro, un exsoldado y una jefa de Oficina WASPs… Todo políticamente incorrecto en la Era Trump Anti-Woke”.
Viola Davis envió un mensaje por Instagram a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: “La presidenta de México acaba de enviar equipos de rescate a Texas. Después de todo el odio. Después de todas las políticas antinmigrantes. Después de todo el racismo hacia las personas de color. Ella todavía ayudó. Ella todavía apareció. Ella todavía hizo lo correcto. A un estado rojo que no haría lo mismo por ella. Eso es liderazgo. Eso es poder. Eso es ser una mujer”, comentó.

La doctora Sheinbaum es repelente a los elogios, vengan de donde vengan. Siempre antepone la solidaridad del pueblo mexicano frente a los desastres, ya sean incendios en Canadá, California o inundaciones en Texas. Al mismo tiempo, destaca la heroicidad de los mexicanos en el tema de las remesas, por ejemplo, o con los elementos de Protección Civil y Bomberos de Ciudad Acuña, Coahuila, así como a la Fundación 911 México, que están apoyando en las labores de búsqueda y rescate en Texas.
La mendacidad y mendicidad políticas de la derecha en México mantiene sus anteojeras ideológicas acompañadas de iracundia. Podrían oxigenarse con el mensaje de Viola Davis: después de tanto odio, de tanto racismo, ¿qué les queda? Para la 4T y sus seguidoras globales, es tiempo de mujeres. La revolución de las conciencias traspasa fronteras.



