Trevilla: el general en su laberinto

Frase políticamente desafortunada: "El protocolo no falló"... Y reconstruir el tejido social de Michoacán pasa por destruir el tejido criminal: se trata de devastar la estructura delincuencial del Mencho.
AguaQuemada

noviembre 12, 2025

Por José Jaime Ruiz

@espejonegromx

@aguaquemadamx

La táctica carroñera de la supuesta izquierda y de la derecha real no resuelve el crimen de Carlos Manzo. Frase políticamente desafortunada la del secretario general de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla: «El protocolo no falló, falló el… otro. El protocolo de nosotros, hablo de la Guardia Nacional. ¿Qué es lo que vamos a hacer? Tratar de concientizar más a la persona que se les va a resguardar para que se apegue o coopere para la implementación de este tipo de protocolos. Si desde un principio él tal vez hubiera aceptado que fuera el personal de la Guardia Nacional, quienes tienen cursos de protección a funcionarios y tienen otro tipo de preparación, se hubiera incrementado su nivel de seguridad. Eso es lo que se va a hacer». Por tanto, falló el alcalde de Uruapan… por no estar concientizado de la protección que necesitaba.

La declaración del general puede ser militarmente correcta, pero es políticamente incorrecta desde el escenario exponencialmente político de la Mañanera: cuidar el tercer círculo sin asegurar el primero es inútil para cualquier protección. La protección empieza por lo más cercano al objetivo y luego se extiende hacia afuera. Todo lo demás es redundante si el primer círculo falla, “falló lo otro”. No importa cuán fuerte sea la seguridad externa, un atacante puede aprovechar la vulnerabilidad inmediata para lograr su objetivo, acatar la decisión de Carlos Manzo de que la protección inmediata sería con su personal de confianza fue un error táctico porque la defensa efectiva es progresiva y cada círculo depende del anterior.

La lectura política, no militar, sobre “el protocolo no falló”, busca deslindar de responsabilidad a las fuerzas federales: afirmar que no hubo negligencia o error en los mecanismos oficiales de protección. Sin embargo, también implica que el sistema depende de que los funcionarios acepten o soliciten formalmente la ayuda, lo que abre un debate sobre si el protocolo es reactivo o proactivo. Desde una perspectiva ciudadana: aunque el protocolo “no haya fallado” en el sentido técnico, el resultado final –la muerte del alcalde– sí evidencia un fallo en la protección real. En otras palabras: puede que el protocolo exista, pero si no evita un asesinato, su eficacia práctica está en entredicho.

Al decir “el protocolo no falló”, la SEDENA se deslinda de una posible responsabilidad directa. Implica que las fuerzas federales cumplieron con su parte: diseñaron y ofrecieron un esquema de protección. Si Carlos Manzo no aceptó la protección o no siguió el procedimiento, la falla no es del sistema, sino del individuo o del ámbito local. Políticamente, esto evita que se culpe al Ejército o a la Guardia Nacional por el asesinato. El mensaje se interpreta como una defensa institucional, no como una autocrítica, y refuerza la idea de que el gobierno federal mantiene control narrativo ante una crisis, aunque en la práctica el resultado (el asesinato) contradiga la eficacia del sistema.

En fin, la frase subraya que el protocolo existía y no evitó un asesinato, lo cual puede interpretarse como una falla política, aunque no técnica. En términos de percepción, el Ejército puede parecer más preocupado por justificar su actuación que por asumir la magnitud del problema de seguridad. Por eso la rapidísima y eficaz respuesta con el “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia” de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, cuyo objetivo inmediato es la re/legitimación política y de la seguridad porque cambia la narrativa reactiva por un relato propositivo.

Reconstruir el tejido social pasa por destruir el tejido criminal. Se trata de devastar la estructura delincuencial de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, sí, devastar, arrasar, aniquilar.

(Escritor, poeta y periodista, es autor de los libros La cicatriz del naipe, Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde”, Manual del imperfecto políticoCaldo de buitre y El mensaje de los cuervos. Es director fundador de la revista cultural Posdata y de Posdata Editores. Dirige aguaquemada.mx y www.lostubos.com.)

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// José Jaime Ruiz

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