A las 4:06 de la madrugada del 4 de septiembre de 2024, un autobús Volvo blanco 2008 avanzó por el carril de pasajeros de un puente internacional de Ojinaga, en Chihuahua. Venía del condado de Presidio, en Texas. A bordo venían dos personas, un conductor y su acompañante, y en la parte inferior, en el compartimiento, traían equipaje y mercancía que los inspectores de la aduana mexicana abrieron para revisar.
Lo primero que apareció fue una caja blanca y roja que parecía ser una bocina Bluetooth. En la caja decía Sony Audio Multicolor Light. Pero por dentro la supuesta bocina guardaba otra cosa: 17 cargadores negros para fusil calibre 7.62×39, equipados con 425 cartuchos; publica MILENIO.
En la panza del autobús había otro aparato, algo que simulaba una lavadora. Una Hotpoint blanca guardaba en su tambor ocho fusiles: un Norinco MAK90 –conocido como el AK chino–, cuatro Century Arms, un ZPAP92 y dos Romarm. Armas largas de uso exclusivo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
Además, iba una pistola Rock Island Armory calibre .45 con 12 cartuchos, dos cargadores de disco, de 70 y 75 cartuchos, y otros dos de 30. Al final, el parte de aquel día contó nueve armas, 21 cargadores y 642 cartuchos.
La causa penal 174/2024 llegó al Centro de Justicia Penal Federal de Chihuahua y se resolvió por procedimiento abreviado, la vía rápida del sistema acusatorio en la que se reconoce el delito a cambio de una pena menor. La primera sentencia llegó el 17 de junio de 2025: tres años y nueve meses, una multa de mil 628 pesos con 55 centavos.
Una investigación de MILENIO revela que, de 2018 a la fecha, las sentencias federales públicas por introducción clandestina de armas y cartuchos en la frontera suman apenas 25 casos, en los cuales 28 personas fueron condenadas.
Entre todas, las resoluciones documentan que intentaron traficar 40 armas y 16 mil 155 cartuchos. La pena más frecuente fue de cuatro años, uno por debajo del mínimo que fija la ley para las armas de uso exclusivo, y en 15 de esos casos la condena quedó suspendida.
Récord mínimo: cinco años, cinco sentencias
El hallazgo emerge de la lectura de resoluciones del Órgano de Administración Judicial. Por año de sentencia, el conteo empieza con cinco fallos en 2018, cuatro en 2019 y solo uno en 2020. Llega a 2021 con 11, el año con más sentencias, y después baja: una en 2022, una en 2023, una en 2024 y una en marzo de 2026.
Las garitas con más detenidos están en dos ciudades. En Nogales, Sonora, la Garita 1 Puerta de México reúne seis detenidos en cuatro sentencias, y con el puerto Nogales III suman siete personas. En Nuevo Laredo, Tamaulipas, los puentes internacionales y sus centros tácticos acumulan seis detenidos en seis sentencias. Les siguen Ojinaga, con tres, y Reynosa, con dos.
La cifra de sentencias contrasta con la cantidad de armas aseguradas en el marco de la Operación Frontera Norte. Entre febrero de 2025 y marzo de 2026, el Gabinete de Seguridad confiscó 8 mil 808 rifles y pistolas de diversos calibres. Son unas 680 al mes.
Mientras las autoridades de seguridad confiscan miles de armas, las sentencias públicas de los jueces por introducción clandestina apenas suman unas pocas decenas. La operación cubre toda la franja fronteriza y todos los delitos de armas.
La distancia entre aseguramientos y fallos judiciales dibuja la lentitud de la justicia.

Dos de cada tres sentencias en Tamaulipas y Sonora
En la revisión de sentencias por introducción clandestina de armas a México, Tamaulipas encabeza el conteo con 10 casos. Sonora le sigue con siete, aunque es el estado con más armas y más cartuchos incautados: 14 artefactos de fuego y 9 mil 871 cartuchos. Entre los dos suman 17 de las 25 sentencias revisadas.
En Tamaulipas se dictaron 10 sentencias contra 10 detenidos, con 11 armas y 3 mil 471 cartuchos. En Sonora, siete sentencias contra nueve detenidos. Chihuahua suma cuatro sentencias, cinco detenidos, nueve armas y 2 mil 108 cartuchos. Nuevo León aporta dos casos, con cuatro armas y 705 cartuchos, y Coahuila otros dos, con dos armas y un conteo de cartuchos testado en la versión pública.
Por aduana, Nuevo Laredo aparece en seis sentencias y Nogales en cinco. Nuevo Laredo es la puerta de los casos pequeños: cinco armas y 344 cartuchos en total. Nogales concentra el volumen: 13 armas y 9 mil 871 cartuchos, más de la mitad de los cartuchos documentados.
Detrás van la chihuahuense Ojinaga y la tamaulipeca Reynosa, con dos sentencias cada una. Ojinaga suma nueve armas y 963 cartuchos –todas las armas que venían en el autobús de septiembre de 2024–, y Reynosa cinco armas y 3 mil 107 cartuchos. Matamoros, Piedras Negras, San Luis Río Colorado y el puente Colombia, en Nuevo León, también aportan dos casos por localidad.

La lógica artesanal de los escondites
Del total de las 40 armas, 17 son fusiles, carabinas o rifles, es decir, el 43 por ciento. Otras 19 son pistolas, que representan 48 por ciento. Hay dos revólveres y dos escopetas.
Las pistolas aparecen en 11 sentencias; los fusiles, en seis. En nueve de las 25 carpetas no figura un arma completa. Lo que trató de cruzar por la frontera fueron cartuchos, cargadores o piezas. El calibre 7.62 x 39, el de los fusiles tipo AK, aparece en cinco casos y reúne alrededor de 7 mil 300 cartuchos, 45 por ciento de todos los documentados.
Los escondites siguen una lógica doméstica, casi artesanal. Bocinas, en dos casos. Llanta de refacción, en dos. Tapicería de asientos, en tres. También una lavadora, un radio, un televisor de plasma, dos reproductores de DVD y hasta un pastelillo dentro del cual iba una pistola.
Como el caso de la noche del 10 de diciembre de 2021, donde había piezas o suministros, pero no armas de fuego enteras. Hacia las 19:30 horas, una persona que conducía un vehículo entró por el puerto fronterizo número 1 de San Luis Río Colorado, en Sonora.
Debajo del asiento trasero había 50 cargadores calibre 5.56, tres miras mecánicas, 11 estructuras metálicas para el cajón de mecanismos, tres bolsas con piezas del sistema de disparo, 10 empuñaduras y seis armazones para arma larga.
El conteo oficial le dio cero armas, porque ninguna estaba completa, así que la sentencia de junio de 2022 tipificó el delito como introducción clandestina de material de uso exclusivo del Ejército, que implicó cuatro años, cuatro meses y 15 días de prisión, una multa de mil 792 pesos con 40 centavos, procedimiento abreviado y ningún beneficio.
Otro caso, de mayo de 2023, tardó más de 14 años en concluir. En diciembre de 2008, un autobús procedente de Dallas llegó al puente Juárez-Lincoln, en Nuevo Laredo. Hacia las 20:30 horas, al pasar los equipajes por rayos X, soldados y personal aduanal vieron una silueta sospechosa dentro de un reproductor de DVD. Lo abrieron frente al pasajero. Envuelta en papel aluminio, iba una pistola Charles Daly 9 mm., sin cargador.
El pasajero dijo que un amigo le había pedido llevar el aparato a Río Verde, San Luis Potosí, y que ignoraba lo que contenía. La sentencia anota que no se acreditó la existencia de ese amigo. El proceso arrancó en 2008 y el pasajero salió en libertad provisional.
Cuando el delito se reclasificó como grave, no se presentó y en febrero de 2009 se giró una orden de reaprehensión. Se cumplió el 3 de agosto de 2022. El 9 de mayo de 2023 llegó la sentencia: cinco años de prisión y una multa de mil 051 pesos con 80 centavos. Una pistola, ningún cartucho.
El caso más reciente es del 28 de diciembre de 2025. Hacia las 21:50, un oficial de la Guardia Nacional detuvo en el Centro Táctico Turismo Cazadores, en Nuevo Laredo, a una persona con dos cajas de 50 cartuchos calibre .40, marca Smith & Wesson. Iban dentro de un radio café. No había arma alguna. Cuatro meses después, ya en 2026, la sentencia fue de cinco años, siete meses y seis días de prisión.


Sentencias: la mínima de dos años, la máxima de seis
La Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos castiga la introducción clandestina de armas de uso exclusivo del Ejército con penas que van desde cinco hasta 30 años de prisión. La de armas de uso civil, desde tres a 10 años.
Al revisar los casos, lo más común en las sentencias resultó ser de cuatro años: 10 de 25 registros. El promedio es de cuatro años y cuatro meses. Diecisiete condenas quedaron por debajo de los cinco años, y todas fueron procedimientos abreviados, en los que el acusado reconoce los hechos y la pena baja.
El 23 de enero de 2021, hacia las 22:35 horas, dos estadunidenses fueron revisados en el centro táctico de la Garita 1 Puerta de México, en Nogales. En el compartimiento de la llanta de refacción iban cajas de cartón con 5 mil 420 cartuchos: 2 mil del calibre .45; 2 mil 520 de 7.62×39 y 900 del .38 súper.
No había un arma. Cada uno recibió cuatro años de prisión y una multa de mil 792 pesos, y se les concedió la condena condicional con una garantía de 30 mil pesos cada uno.
Seis meses después, el 2 de agosto de 2021, a las 14:35, un sedán Chrysler 300 con placas de Arizona entró por la misma garita. Llevaba seis pistolas, cinco de nueve milímetros y una .40, cuatro carabinas .223 desarmadas –que los peritos ensamblaron– y 400 cartuchos de nueve milímetros. Diez armas. La sentencia fue de cuatro años y un mes de prisión y una multa de 358 pesos con 48 centavos, aunque la ley prevé de 20 a 500 días de multa.
La pena más baja es de dos años. En octubre de 2020, en el puente internacional 1 Puerta de México, en Piedras Negras, Coahuila, una persona pasó por el canal de “nada que declarar” y el semáforo le salió rojo. En la guantera llevaba un revólver. En la puerta del conductor, una caja de cartón con cartuchos, y más cartuchos en la chaqueta.
Como el arma era de uso civil, el delito fue el del artículo 84 bis, y el procedimiento abreviado redujo la pena a la mitad de la mínima que pidió el Ministerio Público. Se concedieron la condena condicional y los sustitutivos.
En el otro extremo está la pena más alta, de seis años, y llegó debido a una sola pistola. El 25 de septiembre de 2017, cerca de la medianoche, un autobús con 17 pasajeros pasó por un centro táctico de la aduana de Nuevo Laredo. Uno de ellos llevaba una pistola .380 dentro de un reproductor de DVD, y el reproductor dentro de una hielera.
Con ella iban un cargador con siete cartuchos y entre 22 y 23 sueltos. El caso se resolvió en juicio oral, sin la rebaja del procedimiento abreviado. Se tipificó como introducción clandestina de cartuchos y portación de arma sin licencia, y la sentencia de febrero de 2018 fue de seis años de prisión. La apelación la confirmó.

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