Por José Jaime Ruiz
Perdido en su traducción política, Andrés Manuel, un junior o Andy, da igual, no percibe, como su padre y padre fundador de la Cuarta Transformación de la vida pública del país, y como la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no concibe que el poder es humildad. Soberbio, prefiere Tokio que Morena, vocación por vacacionar, no actuar políticamente por el país. Las herencias, los legados, se obtienen a pulso. La heredera legítima (las urnas lo gritaron) de la 4T es Claudia Sheinbaum, no Andy, quien ya demostró que es malísimo operador electoral (Durango).



