«No hay respuesta», dice Omar Rodríguez-López al reflexionar sobre la imposibilidad de llegar a una conclusión definitiva en cualquier proceso creativo. Por eso, cuestionar, descubrir y encontrar nuevas formas de hacer son parte de una búsqueda que nunca termina, afirma.
«O la respuesta es la muerte», añade el guitarrista y cofundador de The Mars Volta en entrevista con MILENIO, y comparte una idea que define su propio proceder: «Solo tienes que hacer lo tuyo, hacerlo con amor y apoyar a los demás para que ellos también puedan pasar por su proceso«.
Una visión que impregna LUCRO SUCIO; UNFINISHED BUSINESS, álbum que se estrena el 20 de noviembre y del que ya se pueden escuchar cuatro adelantos: Cue The Sun / Alba del Orate, Reina Tormenta / Enlazan Las Tinieblas, Voice In My Knives / Poseedora De Mi Sombra y The Iron Rose; publica MILENIO.
El espíritu creativo de The Mars Volta
La filosofía de The Mars Volta es «crear solo por el acto de crear, por el amor hacia el espíritu creativo«, sin pensar en quién escuchará las canciones o cómo será su recepción.
«Estoy como transcribiendo, cambiando energía de un plano a otro. Uno abre la mente y de repente dice: “Mira, ahí está”, y entonces lo que hace es existir en este plano», explica Omar.
Por eso le pareció interesante el hacer algo creativo pensando en los seguidores: «La respuesta era un disco en vivo, porque es algo que experimentamos juntos. En cada ciudad lo estamos experimentando juntos».
Las grabaciones de conciertos en Brooklyn, Miami y San Diego quedaron plasmadas en el álbum, luego de que los fans votaron por sus favoritas a través de una plataforma interactiva: «Estás recibiendo energía de ellos y la mezclas con la tuya, y hay una oportunidad para realmente hacer algo en conjunto. Es una experiencia completamente diferente al estudio«.
Dicha apertura tiene relación con otra idea que define el quehacer del grupo: evitar que una canción se convierta en una fórmula. O se repita. Después de tocar un tema «varias noches», Rodríguez-López comienza a buscar nuevas posibilidades: cambiar una sección, probar una variación o encontrar una forma distinta de interpretar.
«Se te ocurren unas cosas nuevas y dices: ‘Carajo, cómo me hubiera gustado llegar a este punto cuando estábamos haciendo el disco, para poder tocarlo de esta forma’«, apunta.
Por eso, le gustaría retomar una práctica valiosa: salir de gira con material inédito, tocarlo antes de grabarlo y, tras transformarlo ante la gente, por fin entrar al estudio.
«El problema es que ahora todo se está filmando todo el tiempo, así que ya no hay sorpresa«, lamenta.
Esa necesidad de nuevas posibilidades explica su resistencia a colocar a The Mars Volta en un género. Recuerda que cuando comenzaron a escribir sobre la banda, los periodistas se atiborraban de etiquetas: «Rock, la salsa, el jazz, música experimental».
«Cuando realmente estás en comunión con el espíritu creativo, al menos desde mi experiencia, no te haces esas preguntas. No pienso en qué categoría está nuestra música. Simplemente digo: ‘Gracias por enviarme este gran sonido, esta gran misión, esta pista o esta idea’. Siempre me siento muy agradecido por esa comunicación, por esa fuerza».
Lo que sucede después es la interpretación y responsabilidad de los demás: «De repente, necesitaban utilizar muchas palabras, colores y referencias para llegar a describir algo. Y ese algo era simplemente lo que me había llamado la atención, lo que había visto, escuchado o recibido«.
Las emociones también son políticas
Omar no separa su música de lo que ocurre en el mundo, y dice experimentar el presente con una mezcla de «rencor, amor, confusión y emoción».
Aunque muchas situaciones le provocan esperanza, otras «son horribles». Pero al final, «todo se entrelaza, todo se mezcla y, de repente, surge un sonido, una emoción, un llanto o una risa que se convierte en dolor».
«Nuestra música no es política, pero sí porque mis sentimientos están ahí. Mis relaciones no tienen que ver con la política, pero sí porque en realidad estamos hablando de esto«, plantea.
No cree que una conversación sobre los problemas del mundo vaya a modificarlos, pero es valiosa porque «nos ayuda a entender qué podemos aportar para añadir algo positivo«.
Lo que cambia con los años
Cuando Rodríguez-López se pregunta «cómo me voy a sentir en 20 años y qué voy a sentir en 40», es consciente de que no puede anticipar la respuesta, pero encuentra «belleza» en esa incertidumbre.
«Con el paso de los años vas viendo que algo que en determinado momento te parecía muy claro se ha convertido en otra cosa. Eso me parece maravilloso, increíble«.
Al hablar de movimiento, afirma que no hay una manera de poner todo en orden «más allá de hacer lo que estamos haciendo: crear música, escribir un guion o tener una buena relación con tu padre, con tu madre, con tu pareja».
En su caso, los sonidos son una forma de aterrizar lo que está viviendo, incluso cuando es algo que todavía no comprende: «Solo estás poniendo lo que sientes, sin juzgarlo, sin definirlo«.
«Años después, cuando lo estás viendo, puedes tener ideas de lo que estabas siendo en realidad, pero en el momento solo estás desahogándote», explica.
Al final, más que preocuparse por el porvenir, Omar se enfoca en dar paso a nueva experiencias que incidan en su manera de entender la música y el mundo.
Y vuelve a la incertidumbre con la que comenzó la charla con MILENIO: «No hay respuesta, o la respuesta es la muerte; nadie puede decirnos cuál es la respuesta, porque cuando uno cruza, por ahí mismo se va«.
The Mars Volta en México
La banda volverá a México con su nuevo disco en vivo, para presentarse en el festival Tecate Comuna, en Puebla, el 28 de noviembre, y en el Pepsi Center de la Ciudad de México, el 29.
Imagen portada: Adrián Blanco



