AQ//Staff
¿Se podría ya percibir un Texas azul en lugar de rojo en las próximas elecciones? Mientras que el hervidero de incongruencias políticas sucede en el actual gobierno de Trump, unos meses repletos de distractores y cajas chinas, en algunos lugares aparentemente recónditos e inofensivos electoralmente, para el partido republicano de los Estados Unidos está despertando la oposición.

El partido republicano en Texas ha dominado las urnas desde 1994 en las cámaras legisladoras tanto en lo judicial y como lo ejecutivo. Sin embargo, las próximas elecciones para gobernador en 2026 podrían dar ese giro inesperado que no se ve desde la presidencia de Richard Nixon.
Desde inicios de este año el país ha documentado numerosos “rallies”, mejor conocidos como mítines masivos por parte del ala demócrata nacional, especialmente de la agenda de Bernie Sanders junto con Alexandria Ocasio-Cortez, en la gira: “Luchando contra la oligarquía”. Ante cientos de miles de estadounidenses, el discurso de este nuevo proceso de campaña contra Trump y su gobierno ha estado bien definido.
Sin embargo, no en la misma orquesta, pero sí al mismo son, se encuentran ya los primeros movimientos de bloques demócratas locales en Texas que prometen ser una gran revelación.

Sucedió en la ciudad de Plano, Texas el rally dirigido por James Talarico con una audiencia de mil personas el pasado 22 de julio.
Parte de sus palabras y una de las fuertes reacciones al poder de liderazgo de Talarico lo presenta el creador de contenido Keith Edwards en su canal de Youtube – The Keith Edwards Show – plataforma con más de 600K suscriptores y que en las primeras cuatro horas de haber publicado la reacción a Talarico obtuvo alrededor de 240K reproducciones.
El mensaje de Talarico está llegando a todos los rincones texanos, del país y del mundo:
“…Éramos demócratas porque los demócratas luchan por el pueblo. Siendo sinceros, el Partido Nacional Demócrata no ha mostrado esa clase de lucha en mucho tiempo. Pero este momento de crisis exige luchadores, no gente sin escrúpulos. Imaginen un partido demócrata que se enfrenta al gran capital y no le está en deuda. Imaginen un partido demócrata que escucha a la gente, no a los consultores de Washington D. C. Imaginen un partido demócrata que cumple con las leyes de vivienda, sanidad y educación, y que derrote a la extrema derecha que se ha apoderado de este país. Los demócratas nacionales no saben luchar; están demasiado cómodos y con el statu quo. Pero hay algo en vivir en un estado republicano que te hace combativo, porque los demócratas de Texas sí sabemos luchar.
Eso es lo que hacemos. Luchamos por la mayoría contra la minoría poderosa. Ya sean multimillonarios, abusadores o fanáticos. Cuanto más veo lo que sucede en este estado, en este país, más creo que la única minoría que está destruyendo a Estados Unidos son los multimillonarios.
Las personas trans son el 1% de la población. Los musulmanes son el 1% de la población. Las personas indocumentadas son el 1% de la población. Nos centramos en el 1% equivocado. Las personas trans no nos están quitando la atención médica. Los musulmanes no están desfinanciando nuestras escuelas. Los inmigrantes no están recortando los impuestos para sí mismos y sus amigos ricos. Son los multimillonarios y sus políticos títeres.
Las guerras culturales son cortinas de humo. Muchas de las divisiones en este estado y este país son creadas por multimillonarios que quieren que luchemos entre nosotros en lugar de luchar contra ellos. Quieren que miremos a la izquierda y a la derecha a nuestros vecinos en lugar de mirarlos a ellos.
La mayor división en nuestra política no es izquierda contra derecha, sino los de arriba contra los de abajo. Los que están en la cima, los Elon Musk y los Rupert Murdoch del mundo, se esfuerzan muchísimo para mantenernos enojados y divididos porque nuestra unidad es una amenaza para su riqueza y poder. Así que sus algoritmos de redes sociales y sus cadenas de noticias por cable nos desgarran. Nos dividen por raza, género, cultura y religión. Nos dividen constantemente. Es la estrategia más antigua del mundo: «Divide y vencerás».”
La atención ya se postra sobre Talarico. Personajes como David Axelrod, veterano estratega demócrata o el gobernador de California, Gavin Newsom ya han dado reconocimiento a algunos de sus mensajes y acciones en defensa de la educación y otras problemáticas.
En una emisión de la CNN, el cómico, podcaster y comentarista de la UFC Joe Rogan, uno de los principales promotores de Trump en campaña, abiertamente le pide a James Talarico que contienda para la presidencia de los Estados Unidos.

Es posible que sea pronto para medir el verdadero alcance del potencial del liderazgo de Talarica en Texas, pero sus antecedentes son fuertes:
“La religión y la política siempre han estado entrelazadas para Talarico. Creció como hijo de una madre soltera que asistía a la Iglesia Presbiteriana de San Andrés, una iglesia que el reverendo Jim Rigby había convertido en una especie de refugio para cristianos progresistas en Austin. Rigby comenzó a ordenar clérigos gays y lesbianas en la década de 1990 y, como resultado, fue sometido a juicio por la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.). Rigby sigue siendo el pastor de Talarico y lo animó a estudiar en el seminario. Incluso invitó a Talarico a dar su primer sermón en la iglesia el otoño pasado. Talarico eligió el tema del aborto, un tema que no se esperaría que abordara un pastor. «¿Les enseñaron en la escuela dominical que el propio Jesucristo era un feminista radical?», preguntó a los feligreses ese día.” (Politico Magazine)
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