Por Joaquín Hurtado
Una piedra sumada a otra piedra da un cadáver. Un cadáver sumado a otro cadáver da una estadística.
Cómo me gustaría ser rey de reyes para yacer con aquello que siendo piedra viene a dar a luz otro cadáver, y volverlo a la vida.
Aspiro una polvareda. Surge un remolino. Espiro algo que huele a bomba sucia. Aparece otra mano cercenada.
Sostener el ritmo de la mosca significa música a la deriva sobre montones de escombros. La melodía silenciosa del dron provoca lluvia de fuego y cielos color olivo.
… y …
Lo callado retumba bajo sospecha de complicidad. Con pasitos de gusano lo evidente no necesariamente es factible de lenguaje.
El compromiso de dar a la tierra sentido con historias de huesos huérfanos resulta en conflictos políticos, signos opuestos en los herederos de la Diáspora y el Holocausto.
Hablamos de complicidad criminal de grandes corporaciones. Además, debemos dar crédito a la represión de las voces y reclamos entre agentes imperiales con capacidad de voltear para otro lado la mirada.
Encima del mar, con la estrella de Belén como testigo y el mar Mediterráneo como padrino, los vemos violar, hambrear, perfeccionar la piñata sangrienta. Los vemos en vivo, asesinos.
También los vemos morir a la Gaza, y andar por las trincheras. Entre la desesperación y el olvido.
Los producimos a diario y en directo para festín de las tinieblas.
¿Que pedazo de tierra resta en la tierra por ocupar a los invasores? ¿Qué cortes habrá que realizar en el viejo cielo soberano para darle a un pueblo una sola nube?
Sin descontar los angustiosos momentos tras bombardeos sobre las cunas, así lo vivieron hoy millones según videos de contrabando. Así los residentes en conjunto vieron el horror sobre hospitales con ojos de apenas cuatro años.
Mi leche tiene varías heridas. Mi café sabe punzocortante.
A una refugiada de dos años mi pan fue quitándole la vida.
Con caricias decapité la crema de cacahuate.
Después de lo ocurrido intenté suicidarme. La comunidad internacional indignada no quería la hermosa justicia por propia mano. No quería más escándalo que la dosis recomendada por feisbuc. No es muy bien vista la violencia innecesaria.
Por favor, que nada malo suceda en el desayuno. Qué pésima manera de empezar con Dios el día. Qué mal gusto.
Pero el genocidio pasa de largo en las noticias. Pasa sin embargo con mermelada. Pasa por la garganta con cierto monto de mantequilla. Pasa como sentimos bajar erizos por la tráquea. Y se nos pelan los dientes de pura cobardía.
Aspiro una vez. Surge el asco. Espiro moscas muertas.
Aparece el hedor en la imagen:
La lluvia viaja y llega. Desde muy lejos sin bandera ni pasaporte. El viento trae langostas del este. No obstante la ayuda humanitaria no pasa. Por supuesto no cruzará, sin visado menos. Los lamentos sí pasan. Pasan y traspasan muros y horarios. Los periódicos de Londres, Washington y Berlín no saben como vencer la censura. No y no. No les interesa. Son ellos mismos los dueños del arsenal. No tocan ni con un pétalo aquella sed de ojos secos.
Siendo colonia tuvieron ocupación de hambre y asedio de faraones. Su carpa la llenaron de enfermedad y temblores.
Llegó el hijo con orden de expulsión y una noticia insólita.
El mar, padre, es un país sin fondo.
Colonos asedian y roban, rezan y roban. En una aldea de Cisjordania, soldados intentan secuestrar a Basel Adra, co-director del documental No other land.
Este es el testimonio de su primo:
Hoy, en mi comunidad, Masafer Yatta, la ocupación volvió a exponer su verdadero rostro. Con el falso pretexto de ovejas robadas, los hijos de David de la casa de Sion, armados y rabiosos, irrumpieron casa por casa. No fue un registro.
Fue un acto de violencia colonial: Atacaron a los vecinos, robaron sus ovejas, agredieron a los más viejos. Ninguna oveja fue devuelta.
El 29 de julio del presente un colono israelí asesinó a tiros a Awdah Hathaleen, un activista, periodista, y dirigente palestino, colaborador del documental mencionado.
Esto no es una disputa en leyenda pastoril. Es la espiral racista, genocida. La hermosa limpieza étnica por mano de los más limpios ceo’s.
Recomendable siempre llamar a cada horror por su fonética.
La ecuación es muy sencilla. No tiene ciencia. La operación, tú me regalas Tierra Santa, yo te doy saliva de cañón.
No necesariamente. No necesariamente. No. Y no.



