Por José Jaime Ruiz
En Perú la nombran persona non grata, en Nueva York el próximo alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, la considera una persona gratísima y ejemplar: “Ella es una inspiración para todos. Necesitamos más líderes como Claudia Sheinbaum”. Hay niveles. NY tan cerca de México y NY tan lejos de Lima. La vacancia de Dina Boluarte no significa que solo ella tenga “incapacidad moral permanente” sino que el propio gobierno de Perú y el congreso peruano también manifiestan una incapacidad moral permanente.
Perú está en crisis por la destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo, lo que conllevó a la ruptura del orden democrático y la represión a las protestas por el gobierno espurio de Boluarte. Sin legitimidad, los congresistas rompen relaciones y declaran persona non grata a Sheinbaum, mueven su foco político hacia México para, sin asumir responsabilidades internas, exteriorizar el conflicto. ¿Con quién se meten? Con la segunda economía más grande de América Latina, con el líder histórico de la CELAC, con el puente económico de Norteamérica con América del Sur y con nuestra histórica política de asilo (Bettsy Chávez)
Quien se debilita es Perú, no México, porque nosotros no perdemos nuestra capacidad diplomática y Perú sí la pierde en la región. Su gobierno tiene un nivel bajísimo de aprobación (Sheinbaum, altísimo), existe un marcado rechazo en sus regiones rurales y andinas, las violaciones a los derechos humanos de los peruanos son cotidianas… amplían los problemas que quieren evitar. Su ruptura, como bien se ha señalado por la cancillería mexicana, carece de base jurídica. Romper relaciones no resuelve su crisis interna porque se percibe como una distracción; Perú se aísla regionalmente y pierde capacidad de negociación; su reacción desproporcionada agrava su imagen internacional y queda en desventaja por su ilegitimidad y autoritarismo.
El norte también existe: en NY regresan los derechos para la vivienda, la seguridad, la política migratoria fraterna, el bienestar con financiamiento público y los programas sociales, un neoyorquino humanismo mexicano. Y nuestra posición mexicana es por la dignidad del pueblo peruano, como lo escribió Pablo Neruda: “Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta”, por la boca silenciada de nuestros hermanos: “No pude asir sino un racimo de rostros o de máscaras/ precipitadas, como anillos de oro vacío,/ como ropas dispersas hijas de un otoño rabioso/ que hiciera temblar el miserable árbol de las razas asustadas” (Alturas de Machu Picchu).



