Robert Pattinson revive el fenómeno de ‘To Catch a Predator’ en ‘Primetime’

Dirigida por Lance Oppenheim, la película reconstruye el auge del programa conducido por Chris Hansen para explorar los límites entre periodismo, entretenimiento, justicia y audiencia.
AguaQuemada

septiembre 26, 2026

Primetime recupera uno de los fenómenos más controvertidos de la televisión estadounidense para hablar de algo mucho más grande que un programa de hace dos décadas: el poder de los medios para transformar una investigación en espectáculo, convertir la indignación en entretenimiento y construir figuras públicas cuya imagen termina siendo inseparable de aquello que representan frente a una cámara; publica MILENIO.

Dirigida por Lance Oppenheim y protagonizada por Robert Pattinson como Chris Hansen, la película ofrece una historia ambientada en 2006, cuando To Catch a Predator, el programa de NBC conducido por Hansen, convirtió la exposición de presuntos depredadores sexuales en un fenómeno televisivo. El filme no se limita a reconstruir aquel episodio; utiliza su ascenso para explorar los límites entre periodismo, entretenimiento, justicia y audiencia.

Robert Pattinson, quien inicialmente se involucró como productor y después decidió interpretar a Hansen, explicó que durante su investigación vio durante horas materiales del programa. Lo que más le llamó la atención fue la transformación que sufrió aquel contenido: “Cuando ves el episodio inicial de Catch a Predator, es literalmente solo un segmento en un programa de noticias, es una advertencia para los padres y tiene todo el sentido”.

“No estábamos haciendo un biopic; estaba más interesado en el impacto que tuvo el programa. No quería hacer ‘este es el hombre detrás de las cámaras’, sino hablar más de cómo te sientes al ver el programa, al ver la actuación. Gran parte de la película ocurre cuando él está frente a la cámara. ¿Qué hay en Chris Hansen frente a la cámara que ha generado este impacto cultural tan duradero? La película trata sobre la actuación”, dijo.

E hizo una comparación sobre la industria del entretenimiento: “A partir de cierto nivel de audiencia o de cuánto dinero está generando, ya no importa cuál es el tema. De repente eres un éxito, tienes que operar como tal, y eso es todo”, y ahí está una de las principales preocupaciones de Primetime: qué sucede cuando una historia real deja de ser valorada por su relevancia social y comienza a ser medida por su capacidad para producir audiencia.

‘Primetime’ | Cortesía

Ese cruce convierte a Primetime en una película relevante dentro del cine contemporáneo. La televisión aparece no sólo como el lugar donde se cuentan los acontecimientos, sino como una maquinaria capaz de modificar la percepción de la realidad: selecciona a sus protagonistas, construye una narrativa, provoca emociones y transforma una operación periodística en un producto sujeto a las mismas reglas que cualquier otro programa de éxito.

Oppenheim, quien hasta ahora había desarrollado buena parte de su carrera como documentalista, parte precisamente de ese lenguaje televisivo. Él mismo ha dicho que creció viendo la televisión de realidad estadounidense de principios de los 2000 y quiso jugar con ese lenguaje visual. Su interés por To Catch a Predatorsurgió de observar cómo el programa se adentró en la cultura popular y cómo convirtió el castigo en un espectáculo.

El rating como juez

El filme lleva esa lógica hasta sus consecuencias más oscuras. El caso real que sirve como uno de los puntos dramáticos centrales es el de Bill Conradt, fiscal asistente del condado de Rockwall, Texas, quien murió por suicidio en 2006 cuando un equipo relacionado con la operación acudió a su domicilio. El episodio generó un litigio millonario y se convirtió en uno de los acontecimientos más controvertidos alrededor de To Catch a Predator.

“Es fascinante interpretar a personajes atrapados entre la espada y la pared, tener que promocionarse en programas nocturnos, mientras la audiencia quiere entretenimiento, pero tú quieres que la gente vea el programa. El episodio inicial es aterrador, no creo que quienes lo hicieron pretendieran que se convirtiera en un éxito; era una historia periodística, pero la industria del entretenimiento responde a algunos caprichos”, dijo el actor.

‘Primetime’ | Cortesía

La película se inspira, entre otras fuentes, en la investigación periodística de Luke Dittrich sobre aquel caso. En Primetime, ese episodio permite llevar la pregunta más lejos: ¿hasta dónde puede llegar un programa cuando necesita entregar al espectador un momento todavía más impactante que el anterior? La película pone bajo la lupa una frontera delicada: la que separa la investigación periodística de la justicia por mano propia.

Porque los hombres que aparecían en To Catch a Predator podían haber cometido delitos o estar intentando cometerlos, pero el programa no era un tribunal. La investigación y el proceso penal correspondían a las autoridades. La televisión, sin embargo, podía ofrecer algo que un expediente judicial no podía garantizar: una audiencia masiva y una humillación pública. Por eso el personaje de Hansen resulta tan importante para reflexionar.

Pattinson no buscó interpretarlo como una figura heroica ni hacer una biografía tradicional. El actor explicó que había escuchado entrevistas, podcasts y otros materiales públicos sobre Hansen, pero que su interés estaba en algo diferente, porque “no quería hacer algo que fuera una especie de exploración psicológica, como una revelación de todo, habría sido confuso; ya se había abordado muchísima información y sentí que eso era suficiente”.

‘Primetime’ | Cortesía

El espectador también forma parte de la ecuación

La película incomoda porque no coloca toda la responsabilidad detrás de la pantalla, también obliga a observar al público. Pattinson describió como “fascinante” imaginar la situación de quienes trabajaban en el programa, conseguir que la audiencia lo viera y, al mismo tiempo, lidiar con las consecuencias éticas, “cuando ves las cifras de audiencia, son enormes; eran, creo, el doble de lo que tenía The Office en ese momento”.

“Hay ramificaciones éticas y presiones que vienen de todos los ángulos: tu propia ambición personal, lo que quieres conseguir de ello, quién eres como persona, qué quieres y quién eres. Hay algo intensamente emocional que capta tu atención. Y la gente quiere utilizar esa atención para otra cosa”, explicó el actor, y ese conflicto es fundamental para entender el tono de la película que se vale del horror para provocar incomodidad.

Oppenheim no ofrece un drama periodístico convencional, utiliza los códigos del thriller, el noir, la sátira y el horror. La decisión tiene sentido: Primetime habla de una realidad que ya parecía cinematográfica por sí misma, pero la lleva a un terreno incómodo. El resultado es una película sobre personas reales, pero construida desde la ficción; sobre periodismo, pero narrada como thriller; sobre justicia, pero atravesada por la lógica del espectáculo.

La vigencia de una historia de hace 20 años

La historia ocurre en 2006, cuando internet comenzaba a modificar las relaciones sociales, por eso nos resulta reconocible. La diferencia es que hoy la televisión ya no es un monopolio, las redes sociales permiten exponer, señalar, acusar, juzgar y humillar frente a millones de personas en cuestión de minutos. Los llamados “vigilantes digitales” han llevado a internet buena parte de aquello que To Catch a Predator convirtió en fenómeno televisivo.

Por eso Pattinson considera que el interés alrededor de Hansen no terminó con el programa, porque “hay muchas otras personas que hicieron un programa sobre el mismo tema, pero ninguna tuvo un Chris Hansen, que tuvo este enorme impacto intercultural y en la cultura pop durante 20 años, y también esta extraña nueva vida en internet. ¿Por qué fue una persona tan convertida en meme? Son estas cosas inusuales que le sucedieron”, dijo.

“Y sí, creo que me daría curiosidad saber qué piensa incluso de cómo llegó a convertirse en esto. Su imagen ha sido apropiada de tantas maneras diferentes por tantas personas diferentes, y creo que él lo maneja muy, muy bien. Es muy maleable con eso”, la imagen de Hansen sobrevivió al programa y esa permanencia también dice algo sobre nosotros: el espectáculo puede sobrevivir a la historia que lo originó.

Foto portada: Cortesía / MILENIO

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor

// Staff

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