El 19 de octubre, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aceptó atraer la solicitud relacionada con el proceso judicial de María Elena Ríos, saxofonista que sobrevivió a un ataque con ácido en 2019, luego de que en mayo una primera petición no obtuviera los votos necesarios; publica MILENIO.
Para Ríos, el caso ha reabierto el planteamiento de la perspectiva de género que existe a la hora de impartir justicia, pues en Oaxaca, entidad donde ocurrió el intento de feminicidio, se enfrentó a la negativa del establecimiento de un tribunal tripartito con enfoque de género.
Ahora, fue la ministra Loretta Ortiz Ahlf quien calificó el asunto como trascendente al referir la extrema violencia con la que Ríos fue atacada bajo las órdenes de su expareja, el empresario y exdiputado Juan Antonio Vera Carrizal.
«Para mí sí es muy importante decir con qué ministras contamos las mujeres, porque este es un tema relevante en donde algunas ministras han tomado una postura de por qué es importante. Los ataques con ácido son un tema de interés nacional, son un tema de género donde se pueden establecer precedentes para todas las mujeres», dijo en entrevista con MILENIO.
La decisión de la semana pasada se concretó con siete votos a favor: el del ministro presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz; las ministras Loretta Ortiz, Yasmín Esquivel y Lenia Batres, y los ministros Giovanni Figueroa, Arístides Guerrero e Irving Espinosa.
La saxofonista explicó que su caso tuvo un punto de inflexión en agosto de 2024, cuando un juez absolvió a Vera Carrizal y a los agresores materiales, Rubén Loaeza Chávez y Rubicel Hernández Ríos, quienes el 9 de septiembre de 2019 acudieron a su domicilio y le lanzaron ácido sulfúrico en el cuerpo y rostro.
Posteriormente, una jueza revocó esa determinación y los acusados promovieron amparos para que se les absolviera nuevamente. Desde entonces, María Elena ha buscado que el proceso continúe hasta la etapa de juicio oral.
Por otro lado, sostuvo que durante el procedimiento ha enfrentado actitudes misóginas por parte de funcionarios judiciales. En ese sentido, manifestó su petición para que las autoridades juzguen con perspectiva de género.
«A mí me gustaría que fuera como tiene que ser, que tengan la capacidad de ver que la situación involucra, exige y demanda perspectiva de género», aseguró.
María Elena denuncia amenazas y declara su vida en riesgo
Aunado a esto, María Elena declaró ser víctima de amenazas que, señaló, han alcanzado a su familia y la llevaron a cambiar su domicilio en la Ciudad de México, entidad en donde reside desde 2020 tras desplazarse de Oaxaca.
De acuerdo con su testimonio, personas cercanas al agresor han transgredido su intimidad al divulgar datos relacionados con ella y sus familiares, algunos de los cuales Vera Carrizal tenía en su poder; también han realizado actos de intimidación, haciéndole saber que conocen la ubicación de su vivienda.
«Mi vida y la de mi familia corre peligro (…) Lo que ha hecho esta familia es venir a realizar actos y expresiones en donde claramente dijeron la última vez que saben dónde estoy, que sabían dónde vivo y me corrieron del lugar donde estaba. Entonces tuve que buscar otro espacio.
«Mi familia y yo socializamos lo menos que podemos, sólo para cosas muy básicas, como son cuestiones escolares, en donde justo esta familia se ha involucrado para dañar a mis sobrinos. Han publicado datos de mis sobrinos, han publicado documentos personales míos que tenía el agresor», agregó.
Si bien la activista cuenta con medidas de seguridad que derivan del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, expresó su preocupación porque el exdiputado continúe libre mientras ella enfrenta este proceso.
Incluso, cuestionó los argumentos médicos bajo los que Vera está fuera de prisión para supuestamente permanecer en un hospital privado recibiendo atención médica. Ríos dijo que ha solicitado el expediente clínico para comprobar la veracidad de esta afirmación, sin obtener una respuesta favorable.
«Yo misma he acudido al hospital, he abierto la puerta en donde se supone que está internado y no está; él está libre justificando enfermedades a través del propio tribunal de Oaxaca», añadió.
Falta de sensibilidad
Es por esto que, según sus propias palabras, María Elena Ríos ha perdido la confianza en los tribunales de Oaxaca y considera que uno de los principales pendientes del sistema de justicia es la falta de sensibilidad y disposición de las autoridades para escuchar a las mujeres y comprender las desigualdades que enfrentan.
«Lo que necesitamos en todas las instituciones es esta sensibilidad, pero sobre todo intención de las juzgadoras, de cualquier servidor o servidora pública, de escuchar y de capacitarse, porque mira, inclusive nosotras, las activistas, estamos continuamente en procesos de deconstrucción.
«Nosotras crecimos en una estructura que fue diseñada para ser patriarcal, para ser misógina, para ser indolente con las mujeres porque no somos vistas exactamente como seres humanos, sino que nos ven como objetos que tienen la capacidad para engendrar más vidas«.
La lucha de María Elena no solo está en los tribunales; también se extiende a través de movimientos que exigen el reconocimiento de los derechos de las mujeres y la igualdad.
«No vamos a alcanzar (igualdad) si dejamos de luchar o si nos tomamos descansos; yo creo que acá lo que falta muchísimo es la disposición de escuchar y de querer cambiar esta perspectiva. Ya lo están haciendo, por algo es que votaron (en la Corte), pero falta todavía más sensibilidad», dijo.
María Elena reivindica derecho de las mujeres a reconstruir su vida
Pese a la situación que sigue enfrentando, María Elena dice haber comprendido el significado de transición de víctima a sobreviviente; conserva su pasión por la música y se está preparando para brindar servicio social luego de haber culminado su carrera profesional.
La activista cuenta además con una red de apoyo que, asegura, le recuerda que es una artista, aunque a veces la exigencia de justicia ocupe un espacio importante en su vida.
La reconstrucción de María Elena también va más allá de lo emocional: es física. Declaró que continúa sometiéndose a cirugías reconstructivas y, una vez que se asegure de haber llegado al final del proceso, «se mostrará tal cual es».
«Los agresores siempre van a tratar de demeritar el hecho y las ganas de que tú quieras seguir adelante con tu vida; una mujer que ha vivido una violación sexual tiene todo el derecho de casarse, de tener novio y tener relaciones sexuales.
«Una mujer a la que intentaron matar tiene todo el derecho de reconstruir su vida y esto no significa que sea menos víctima, porque si bien somos víctimas para un sistema penal acusatorio, nosotras tenemos que trascender ese papel de víctima a sobreviviente y tenemos todo el derecho de volver a ser felices», concluyó.
Imagen portada: Cuartoscuro
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