El nearshoring se ha situado como una práctica económica de externalización donde las empresas de determinados países colocan parte de su manufactura en otras naciones geográficamente más cercanas y con zonas horarias semejantes, con el fin de abaratar costos de fabricación, obtener una mano de obra más económica y acercar el producto final a uno de los sectores de consumo; publica MILENIO.
En México, esta práctica ha tomado un alto peso en la economía nacional, ya que favorece la inversión de capitales extranjeros, la oferta laboral, así como fortalece la relación comercial con el mayor importador mundial, Estados Unidos.
Sin embargo, la creciente demanda de producción en México a partir de la implementación de esta estrategia ha incrementado en los últimos años, evidenciando algunos retos a atender en el sector.
Por tales razones, expertos señalan que el nearshoring en México ya no es suficiente para que el país se convierta en una plataforma manufacturera estratégica.
En entrevista con MILENIO, Lucas Medal, CEO de Vasar y Bernardo Vargas, COO de la misma empresa, compartieron el panorama y las áreas de oportunidad que visualizan para el país respecto al tema del nearshoring ante las políticas actuales que México está atravesando hacia el final de este 2026.
—¿Cuál es el panorama actual de la inversión extranjera directa (IED) en México y cuáles son sus pronósticos para el 2027?—
“La inversión se ha estado consolidando. Hemos pasado de la primera fase de la inversión del nearshoring a la segunda fase. Se ha incrementado la inversión en sectores de automovilísticos y lo que realmente ha estado impulsando la inversión ha sido en la industria de data center”.
“Se espera que en 2026 lleguemos a números similares de 2025, alrededor de 38 mil millones de dólares, pero realmente sobre lo que deberíamos estar hablando no es nada más es que la inversión esté creciendo o no, sino ¿qué es lo que se está haciendo con esa inversión? Y al estar invirtiéndose en nuevas industrias eso permite que México empiece a robustecer su economía, no depender tanto solamente de la industria automotriz como era antes, sino también en farmacéuticos, electrónicos. Eso va a ayudarnos como país”, puntualizó Bernardo Vargas.

—¿Qué estrategias debe impulsar el país para que el nearshoring no se concentre únicamente en la zona norte de México y también llegue a la región centro y sur?—
“La zona centro del país siempre fue muy fuerte en el sector automotriz. El sector automotriz está sufriendo hace muchos años, con un crecimiento muy lento, y el norte del país, sobre todo, también (está) muy empujado por el crecimiento industrial que ha tenido Texas y el sudoeste americano: Arizona, Texas, Nuevo México”, explicó Lucas Medal.
“Simplemente por la cercanía geográfica, es extremadamente conveniente para esta complementariedad entre las dos regiones, pero también hemos visto en nuestro trayecto muy buena visión y disposición de los gobiernos de Chihuahua, de Baja California, de Nuevo León, de Sonora”.
“Mirando un poquito más esas industrias, que hoy están de moda, como la industria médica que crece mucho todos los años, la industria electrónica que ahora está en boom por los data centers, la industria aeroespacial que también está creciendo mucho todos los años, creo que el norte está haciendo un muy buen trabajo en enfocarse en industrias de más alto valor y por eso también están creciendo, están siendo muy beneficiados. Por ejemplo, tenemos el gran caso de la presencia de Foxconn en Baja California”, agregó.
—¿Qué herramientas hace falta desarrollar para atender la creciente demanda productiva en México a tiempo?—
“Es más inversión. Realmente el cuello de botella muchas veces es energía, porque para hacer muchos de los procesos de manufactura se requieren altos niveles de energía. Entonces, realmente es inversión en energía, en general; se puede hacer a través de energía renovable, si queremos, pero también eso lo llevaría a que se requiera usar baterías para mantener la energía estable y que se puede utilizar tanto en la mañana como en la noche”, mencionó el empresario Vargas.
“Y eso requiere también desarrollar litio en México, si queremos hacer las baterías, o tendríamos que importarlas. Es un poco más inversión, no sólo del gobierno, sino también de privados, para poder robustecer la infraestructura para esta demanda, porque realmente estamos llegando a cuellos de botella y si México va a seguir generando más inversión directa, es eso, no sólo de extranjeros, sino también de privados mexicanos, porque, en nuestra opinión, eso ayuda a que las ganancias se reinviertan dentro del país. Buen porcentaje de la inversión extranjera se reinvierte cada año, que eso es bueno para México, pero tiene que haber también inversión mexicana”, agregó.
“Concuerdo con Bernardo en que hay una oportunidad enorme todavía de crecer la inversión local. En México, hay mucho capital que sale del país porque no están los incentivos adecuados para invertir dentro. Hay mucha dependencia de esta inversión extranjera todos los años, pero genuinamente creo que siempre ese es un problema, ¿cómo hacemos para crecer la inversión local al tal porcentaje del PIB? Creo que el sueño es como 30 por ciento del PIB”, señaló por su parte Medal.
“Se tiene que desarrollar un entorno en el que sea obvio invertir. En el que sea como que, ‘Sí, claro, ¿por qué no voy a arriesgar capital hoy aquí? Tengo una empresa grande en el sector de construcción o en el sector de hoteles, en el sector de manufactura y tengo liquidez extra’. ¿Cómo hacemos para que sea obvio, para que ese empresario o ese grupo invierta?”
“Creo que sí viene de la mano de los incentivos correctos, porque al final lo que buscamos como países es que haya grandes empresas mexicanas, no solamente depender de la planta de Volkswagen en Puebla o de la planta de Foxconn. En el norte eso se ve mucho también: cómo estos grandes conglomerados de manufactura han sabido invertir, reinvertir, innovar. Son empresas que innovan muchísimo, que están posicionadas globalmente”.
“Es súper importante que esas empresas tengan el incentivo de seguir apostando por México, porque también estos últimos años hemos visto que están bajando su exposure a México. Conocemos grandes empresarios que ya están empezando a abrir fábricas en otros países de Latinoamérica, o están comprando empresas en Europa. Y está bien que toda grande empresa busque diversificar de cierto modo, pero sí hay que prestar muchísima atención a por qué hacen eso. Nadie dice que es porque no hay oportunidad de crecimiento, al contrario, es como un resguardo; eso es algo que hay que cuidar mucho y escuchar por qué”, añadió.
—¿Qué impacto tiene el nearshoring en el uso de los recursos naturales de México?—
“No tiene tantos, en mi opinión, ¿por qué? Porque la mayoría de los insumos de la manufactura de México se hacen con importaciones en plástico y metal. México importa mucho insumo. Hay algunas buenas empresas mexicanas que también hacen insumos, se usa petróleo hecho en México para plásticos, se usan metales que se encuentran en minas. Y, obviamente, otro gran recurso importante es el agua”, señaló Vargas.
“El uso del agua es importante para ciertos procesos de manufactura, especialmente de alimentos, pero, en mi opinión, no veo un impacto desmedido sobre los recursos de México con el nearshoring. Esto no es un tipo de industria. Sí usa recursos naturales, pero como ya dije, muchos de los insumos se importan y México tiene mucha capacidad de desarrollar más insumos. Sí hay varios yacimientos que faltan explotarse de petróleo, de metales, y al desarrollar energía más barata se vuelve más fácil utilizar y encontrar recursos naturales”.
“Para mí, es un problema que México, por ejemplo, no produzca suficientes plásticos. Somos un país que hace manufactura de mucho plástico automotriz, electrónico y médico, sin embargo, tenemos que comprar mucho a los insumos. Eso nos debería decir que México no está posicionado tan fuerte como puede creer en el sector de manufactura, porque un país que tiene un sector de manufactura bien desarrollado es capaz de producir sus insumos, muchas veces, o buena parte de sus insumos, y la mano de obra para manufacturar esos insumos”.
“México debería tener la capacidad, por ejemplo, de utilizar mucho más su petróleo para hacer polímeros. Utilizamos mucho polímero importado de China e importado de Estados Unidos, y México se utiliza porque la mano de obra es más barata, por así decirlo. Pero realmente creo que no nos debería preocupar tanto el consumo de recursos naturales. Lo que va a generar riqueza dentro de México no es consumir los recursos naturales, es poder utilizarlos de manera efectiva e inteligente dentro de un proceso de manufactura e industria”, agregó.
“México es muy rico. Para mí es al revés. Como dice Bernardo, lo que falta es explotar mejor y más los recursos que existen. Creo que México tiene una utilización subóptima de sus recursos. Tiene muy buen ensamble, la parte final del proceso de manufactura es muy buena, pero si tú hablas con un manufacturero, ¿qué piensa de comprar materiales, o comprar moldes, o todo lo que viene antes del producto final? Es súper dependiente de importar y de comprar de afuera. Y México es un país que tiene dos Sierras llenas de minerales, tiene yacimientos de petróleo”, señaló, por su parte, Medal.
“Una parte del país tiene poca agua, pero otra parte del país es de las que más precipitación recibe en todo el mundo, literalmente. Entonces, creo que es un problema de capital. Y a lo que me refiero con capital es un problema de inversión, de manejo de distribución de agua, de explotación de minas, de refinamiento de minerales, de refinamiento de petróleo, de creación de polímeros”.
“Creo que ahí hay una oportunidad enorme para México y ahí sí se va a volver extremadamente competitivo ante China, porque eso reduce el costo de producir mucho más allá de la mano de obra. Entonces, ya no es dependiendo de que aquí al mexicano pagamos un dólar la hora, y al chino pagamos un dólar y medio, eso da igual. Si tu material es más barato, al final más del 60 por ciento del costo del producto es material. Realmente lo que va a hacer es que suba la competitividad en México, en el mundo como manufactura, y México tiene todo para poder tener materiales más baratos”, puntualizó.
—¿Qué problemáticas económicas y comerciales podrían surgir entre el país y China a partir de la adopción del nearshoring por Estados Unidos y el traslado de su producción a México?—
“México está un poquito en el medio aquí, porque tiene buena relación con Estados Unidos y tiene buena relación con China, y creo que hasta Estados Unidos, de cierto modo, tiene buena relación con China. Son tres economías que están muy ligadas comercialmente fuera de los grandes anuncios de los medios. México tiene que entender muy bien cómo manejar esa relación, porque la realidad es que sí es muy dependiente de China para insumos, y el mayor cliente de México es Estados Unidos. China no es casi cliente de México: es una relación comercial muy desbalanceada”, indicó el CEO de Valsar.
“Es difícil, porque de cierto modo China es el competidor de México en muchas cosas. Todo lo que produce México produce China, y todo lo que quiere vender México quiere vender China. Pero obviamente la industria china es más grande, entonces China también produce otras cosas que México no produce”.
“Mi punto aquí es que es importante ser muy estratégicos. México, en ese sentido, hace un buen trabajo de cómo manejar ambas relaciones y ser más cauteloso, porque sí es verdad que del lado de su demanda es completamente dependiente de Estados Unidos, y del lado de su suministro es muy dependiente de China. Debe tener una estrategia para reducir su exposure al suministro de China”.
“Es muy importante, porque el día de mañana puede cortar el suministro, si se enojan por algo, y por otro lado también a México le conviene. El comercio con Estados Unidos va a crecer, y va a seguir creciendo; México es clave para él”.
“Creo que México puede empezar a vender mucho más al resto del mundo también, como a China, Latinoamérica, creo que ahora se está trabajando mucho con Europa. Es manejarlo con cuidado, buscar reducir dependencia de China en los suministros y buscar también expandir mercado más allá de Estados Unidos, sin descuidar que ese mercado sigue creciendo, y es crucial para México”, añadió.
—¿El nearshoring es un buen mecanismo para México, o qué otra estrategia convendría desarrollar para que el país se consolide como una plataforma manufacturera estratégica para la próxima generación de su economía?—
“Creo que el nearshoring, en el pasado, lo vendieron de más, como que era ‘la respuesta’, que era rápido, ipso facto, esta es la única. Realmente creo que el crecimiento, especialmente en manufactura, es algo que se ve de cinco a diez años, y se tienen que reinvertir las utilidades dentro de México. Es muy bueno como factor de crecimiento en la demanda, pero para que realmente México alcance donde debería alcanzar, en nuestra opinión, falta llegar al suministro para esa demanda, y eso es lo que funciona realmente en el nearshoring”, explicó el COO de Vasar.
“No nada más es que llego yo, invierto 100 dólares, por un ejemplo, y gano 20 de esos dólares ya después de todo lo que me cuesta hacer la manufactura, 20 a 15 dólares, y reinvierto ese dinero para el siguiente año hacer 110 o 115 dólares, y mantener los márgenes similares; eso es como fase número uno. Fase número dos, es que realmente se genere la demanda, como hemos discutido un poco, demanda de energía, demanda de capital humano y demanda de insumos, y México se fortalece generando eso: la base. No nada más es aceptando la inversión extranjera, si queremos decir, sino que México se fortalece si realmente se genera una base más fuerte. Eso es lo que realmente impacta a largo plazo, que es, ¿se va a generar energía más barata? Sí o no, porque eso es bueno, si se genera energía más barata para las fábricas, también se genera energía más barata para el consumidor promedio. Eso es bueno para todo mundo”.
“La tercera es en los insumos, que esto es donde ya realmente se ve inversión también mexicana, porque no puede ser nada más extranjera, tiene que ser mexicana y tiene que ser un poco privada. Esto va a ayudar a que empresas un poco más pequeñas a medianas sean las que empiecen a florecer. Porque ahorita, si tú eres una empresa grande, tú tienes más facilidad para conseguir insumos, ¿por qué? Porque no hay suficientes dentro de México a veces, o sí hay, pero no te toca a ti”.
“Si México empieza a producir más de esos insumos a una base, más empresas pueden ser generadas con menos riesgo de capital de que quiebren o de que les vaya mal. Ahí es cuando realmente México empieza a convertirse realmente robusto, porque eso genera empleos, genera un nuevo tipo de empleo, genera más ingenieros de más alto calibre y genera energía más barata para todo el país. Pero esto tiene que ser hecho genuinamente con un esfuerzo que va a tomar fases. Siento que a veces como que se vende como ‘ahora, en dos años, ya vamos a crecer no sé cuánto por ciento’, y sí, pero realmente si queremos que haya los efectos a largo plazo de la inversión, tiene que ser acompañado de la base de la que estoy describiendo. Esa es mi opinión”, explicó Bernardo Vargas.
“Completamente de acuerdo. Yo creo que si hay un mensaje para transmitir es que hay que fortalecer la base”, sumó Lucas Medal.
“¿Cómo evolucionas a una plataforma? Sí es invirtiendo en lo aburrido, de cierto modo, que es cómo hacemos energía y la distribuimos, cómo hacemos materiales y los distribuimos, cómo hacemos componentes básicos y los distribuimos, porque eso es lo que hace que una industria sea fuerte: que una base manufactural sea fuerte, sea resiliente, sea barata, sea rápida, sea responsiva”.
“Hoy es IA, datacenter, ¿qué tal que en tres años es humanoides o cohetes? ¿Cuáles son los países que van a poder aprovechar rápido esas olas y capturar la mayor cantidad de demanda? Porque el nurturing es muy bueno justamente para generar demanda, pero si no puedes cumplir con la demanda porque no tienes el conocimiento, los materiales, la energía, la base manufacturera, es una oportunidad perdida”.
“Creo que es, genuinamente, una inversión, para poder hacer, por ejemplo, materiales. Digamos que hay un plan para producir, triplicar la producción de acero dentro de México, eso es una inversión que captura todos los números que requiere eso en capital; es inmenso. La generación de trabajo, revitalización de pueblos y estados, sectores mineros, son efectos que permean a toda la economía, entonces sí creo que la transición para hacer una plataforma es fortalecer la base. Ahora toca fortalecer lo básico, los insumos”, añadió.
“No solamente se puede vender el nearshoring como que la inversión extranjera es la que soluciona los problemas de México, sino que es un factor que ayuda a jalar al país a otro nivel, pero si no se aprovecha lo único que va a hacer son inversiones, pero que realmente no redituaron lo que esperábamos”, concluyó Vargas.
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