El estado de Quintana Roo (sureste) recolectó más de 156.000 toneladas de esta macroalga durante la temporada, mientras el monitoreo apunta a un posible incremento de su presencia en 2027. Asimismo, el Gobierno estatal proyecta una barrera oceánica para desviar la biomasa antes de que alcance las costas; informa Sputnik.
La temporada de sargazo en el Caribe mexicano concluyó con una cifra histórica de 156.631 toneladas recopiladas, en medio de las previsiones de que el fenómeno podría intensificarse en 2027, informó la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) quintanarroense.
Del total, únicamente 25.751 toneladas, equivalentes al 16,4%, fueron captadas en el mar. Además, se instalaron 13.560 metros de barreras de los 15.465 proyectados para atender a los ocho municipios afectados por la llegada de esta macroalga.
El director del Centro de Monitoreo de Sargazo en Quintana Roo, Esteban Amaro, advirtió que la biomasa acumulada en el noroeste de África aumentó entre 10% y 15% respecto al año anterior.
Mientras que en las mismas fechas de 2025 se contabilizaban alrededor de 900.000 toneladas, actualmente el volumen supera el millón.
De esa cantidad, entre 1% y 5% llega al Caribe mexicano, mientras que el resto continúa su desplazamiento hacia el golfo de México. Amaro señaló que la evolución del fenómeno dependerá también de factores como El Niño y los cambios en las corrientes del océano Atlántico, donde se han observado variaciones de velocidad y la formación de remolinos.
El especialista indicó que estas condiciones determinarán tanto el volumen de sargazo que llegará a las costas de Quintana Roo como el comienzo de la próxima temporada, que podría adelantarse, tal como ocurrió en 2026.
De acuerdo con el Semáforo del Sargazo, en la zona norte del estado, dos de las 100 playas monitoreadas no registraban presencia de la macroalga, 83 tenían niveles bajos y una, Punta Molas, presentaba una concentración excesiva.
En el sur, donde se supervisan 40 puntos del litoral, dos se encontraban sin sargazo, cinco registraban niveles bajos, 10 moderados y tres excesivos. Ante la posibilidad de una temporada más intensa, el Gobierno estatal impulsa el proyecto GO 60 por 60, una barrera oceánica que se instalaría entre Cozumel y Tulum para modificar la trayectoria de la biomasa y alejarla de la costa.
La propuesta contempla una estructura ubicada a 60 kilómetros y orientada 60 grados hacia el noreste, posiblemente dividida en seis tramos de 10 kilómetros. Su diseño escalonado permitiría el tránsito de cruceros, embarcaciones de carga y buques petroleros; sin embargo, su instalación enfrenta desafíos técnicos y ambientales por las fuertes corrientes del canal de Cozumel, entre la isla y Playa del Carmen, localidades ubicadas en Quintana Roo.
La atención del fenómeno también implicó una inversión cercana a los 4.322 millones de pesos (228,8 millones de dólares) durante el año, mediante recursos de los tres niveles de gobierno y del sector hotelero. La Federación anunció 2.000 millones de pesos (106,4 millones de dólares), de los cuales había ejercido 768,7 millones (40.948 millones de dólares), mientras que el Gobierno estatal reportó una inversión de 770 millones (41.054 millones de dólares) hasta julio.
Por su parte, la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, presidida por Antonio Chaves, señaló que la industria del hospedaje destina alrededor de 150 millones de dólares anuales a la limpieza de sus playas. Los recursos buscan reducir el impacto del sargazo en el litoral y en la actividad turística, uno de los sectores afectados por la acumulación de esta macroalga.
Imagen portada: Sistema de Información y Análisis Marino Costero de México (SIMAR)



