Maya I: Paradoja

Cada imagen, cada sonido, palabra y notas musicales imaginables son potencias del Cine, pero en verdad sólo unas cuantas han sido escritas. 
AguaQuemada

septiembre 25, 2025

Por Raúl Quintanilla Alvarado

Texto publicado en raulquintanilla

Qué gravedad domina en una obra trabajosa está atado al tiempo y lo que compenetra. Cada imagen, cada sonido, palabra y notas musicales imaginables son potencias del Cine, pero en verdad sólo unas cuantas han sido escritas. 

Si de lo infinito pudiéramos decir algo sería siempre finito; eso la palabra lo sabe, la imagen lo ve y el piano lo siente, pero la cámara es una máquina tonta (para Deleuze, autómata espiritual) de espejos dilatados que, sin embargo, recuerdan. El cine es ilusión de vida. La cámara es un testigo inocente; es el hombre quien la voltea. Godard advierte que cada movimiento de la cámara implica una decisión moral.

Moral o no, es pública. Suele ser pública. Se imprime y se lee, también se olvida. Si uno creyera en fantasmas o el Eterno Retorno, quizás optaría por algo más perdurable. No un tiempo que se fije sólo una vez, sino uno que se asiente en la eternidad, en la ambigüedad infinita de las múltiples lecturas. 

Harry Smith se propuso crear magia, no los artificios de Méliès, sino cosmogonías hechas con recortes victorianos y emulsiones químicas, más cercanas a las impresiones infernales de William Blake o las pesadillas de Borges. Es del demonio concebir el infinito (uno degradado) cuando es de ángeles percibir el Uno. 

El genio de Smith no cabía en una superficie cerrada, quiso abarcar espacios y tiempos, pensó en los huevos de Pascua (incluso en los que siguen escondidos) y hasta llegó a ordenar aviones de papel que miles de niños del mundo construyeron felizmente, pero quizás nunca fue tan vasto como en su cabeza. ¿Quién es Harry Smith para el Cine?

Otra cosa, 8 ½. Para nosotros mortales, Fellini y su Desorden, la entropía, el tiempo que se abisma sobre sí mismo en espiral a la marcha de payasos, el dilatado final y las dulces penas. Suave como el sudario y silencioso como el sueño, cielo e infierno en uno. Un ritmo y un gozo que se saben ritmo y gozo. El Edén en el harén, la caída en la familia, el edén en la familia, la caída en el harén. O alguna magia de esas. 

Smith y Fellini, un mundo cada uno, sin embargo, son dos esferas que se compenetran. ¿Quién está al margen? El espectador, el autor. “Así es como razona, al margen, de acuerdo, pero al margen de qué, eso es lo que hay que ver.”  (Beckett, 1997, p. 92)

Beckett, Samuel. Relatos. España: Tusquets Editores, 1997.

Raúl Quintanilla Alvarado (Monterrey, 1982). Desde los 17 años se ha dedicado a la producción audiovisual, con una filmografía de más de 500 cortometrajes y 7 largometrajes, en donde ejerce los puestos de productor, guionista, director, actor, fotógrafo, editor y colorista. Recibió el premio de adquisición en la Bienal Artemergente 2012 y en la Bienal FEMSA 2016. En el 2019 se premió su película Fin Amor en el FICMonterrey con el Cabrito de Plata. Recientemente recibió el Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín.

Fuente:

// raulquintanilla.com

Vía / Autor

// Raúl Quintanilla Alvarado

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