Por José Jaime Ruiz
La gentrificación es desigualdad o no es. La gentrificación no es primero los pobres ni prosperidad compartida. Devaluación desigual, la gentrificación es neoliberal o no es. La gentrificación es mercado y, por tanto, se contrapone al humanismo mexicano. La gentrificación en la Ciudad de México no puede imponerse como política urbana porque se edifica contra la construcción social.
“No se trata de preguntarnos únicamente qué le hace el capitalismo a la geografía, sino también qué puede hacer la geografía por el capitalismo. Así, además de la pregunta esencialmente geográfica, la teoría del desarrollo desigual también plantea una pregunta política: ¿cómo la configuración geográfica del paisaje contribuye a la supervivencia del capitalismo?” (Desarrollo desigual. Naturaleza, capital y la producción del espacio. Neil Smith, 2020). ¿Cómo la gentrificación en la Ciudad de México y los cárteles inmobiliarios contribuyen a la supervivencia del neoliberalismo y del antiguo régimen?
Tiene razón la jefa de Gobierno, Clara Brugada: “Rechazamos este fenómeno que excluye a la población de sus barrios, colonias y comunidades. Por ello, impulsamos políticas públicas de vivienda que fortalezcan el arraigo, con créditos accesibles para el mejoramiento y la construcción de vivienda en estas zonas”. La gentrificación no puede, como pretenden los panistas en las alcaldías, convertirse en un elemento dominante en las políticas de planeación urbana. No a la inversión neoliberal para producir plusvalía sino inversión social para asumir el derecho, los derechos, a la ciudad.
Por lo demás, la 4T es una revolución pacífica o no es. Los infiltrados en los movimientos sociales siguen y seguirán ahí, en el feminismo, en las luchas magisteriales, en el derecho a la vivienda. Aún no empieza la serie Los Gringo Hunters y ya algunos propagan un nacionalismo obsceno atacando a los estadounidenses de la Roma, Hipódromo y Condesa como delincuentes. Malo el cuento del chovinismo. Alguna vez el represor Díaz Ordaz le comentó a Julio Scherer: “No hay mexicano verdadero que no quiera cobrarse las cuentas pendientes con los Estados Unidos. Son nuestra obsesión y para siempre habremos de repetirles que no olvidamos los agravios”.
Se pueden discutir los agravios, pero no encarnarlos en xenofobia, en nacionalismo obsceno o en discursos de odio: “¡Fuera gringos!”, “Aquí se habla español”, “México para los mexicanos”, “Tu Airbnb era mi casa”, “Gringo Go home” (sic), “Putos”, “Matar a un gringo”. Los nostálgicos de la revolución violenta también siguen aquí, pertrechados en consignas a favor del EZLN o Palestina. Vandalizar verbal o físicamente es odio, no compañerismo. Nos lo dijo el príncipe Kropotkin: “Es evidente que el apoyo mutuo es la base de todas nuestras concepciones éticas”. Por eso, el derribo de la gentrificación es política pública de la 4T.



