Por Arnulfo Ruiz Martínez
El día 13 de octubre del año en curso los trabajadores de Instituto Mexicano de Seguro Social realizaron una marcha en la Ciudad de México que se replicó en casi toda la República, sus demandas son:
1. Aumento del 10 por ciento en su sueldo tabular
2. Restablecimiento del Régimen de Pensiones y Jubilaciones
3. Pago del ahorro de Cesantía y Vejez a los Trabajadores Jubilados
4. No a la Mordaza impuesta en la modificación de los estatutos
5. Renuncia de su dirigente Rafael Olivos por mala gestión
6. Dotación de suficientes insumos y medicamentos
7. La realización de un Congreso Sindical Extraordinario.
Demandas, sin duda, legítimas. Sin embargo, el Estado mexicano, desde la Presidencia, en un primer momento, minimizo el movimiento mostrando imágenes de la marcha en la mañanera y haciendo el comentario de que “ustedes juzguen las imágenes”. Después de una consulta que se implementó en las unidades de IMSS la misma Presidencia, al conocer el resultado del No al incremento salarial por las bases de los trabajadores de Seguro Social, reculó y, en un gesto de buena voluntad para resolver el problema, instruyó al director del IMSS a establecer una mesa de negociación nuevamente con el sindicato.
En dicha mesa no se incluyó a los representantes del movimiento, quienes en sus demandas solicitan la destitución de la dirigencia sindical. Y, obviamente, una mesa donde no se incluye a los representantes de la base trabajadora que inició el movimiento no garantiza un acuerdo puntual que pudiera darle salida a la crisis.
¿Qué es lo que se puede rescatar de esta movilización de los Trabajadores del IMSS? En primer lugar, la urgencia de la destitución del dirigente Rafael Olivos, quien ya no es un interlocutor fiable para llevar las negociaciones. Asimismo, convocar a un Congreso Sindical Extraordinario con la vigilancia por parte de la Secretaría del Trabajo para hacer una elección de delegados sindicales, quienes deberán negociar la revisión salarial y así llegar a un acuerdo que a todos convenga. La destitución del secretario nacional del sindicato del IMSS debe ser por la vía estatutaria por mala gestión administrativa y traición a la base trabajadora, esto quedando a cargo de la Comisión de Honor y Justicia del Comité Ejecutivo Nacional.
Es indispensable apoyar a los jubilados que actualmente tienen una demanda en la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que resuelva favorablemente sus peticiones, ya que el robo que se hizo de sus recursos debe devolverse a sus verdaderos dueños porque ese ahorro tiene nombre y apellido, y así, dejar de vulnerar los derechos humanos de nuestros jubilados.
Es menester reasignar el presupuesto para proporcionar una mayor participación al IMSS y poder cumplir con el compromiso de dotación de medicamentos e insumos que reclama el movimiento y los derechohabientes.
Por último, se requiere de urgencia la formación de mesas de análisis para el restablecimiento del Régimen de Jubilaciones y Pensiones en el contrato colectivo de trabajo. Pero no solo eso, también debe revisarse a fondo el sistema de seguridad social de nuestro país con el cual han medrado las malditas AFORES enriqueciendo a la banca de una manera obscena y condenando al pueblo de México a una pensión indigna. Llegó el tiempo de los trabajadores, esperemos que este gobierno de izquierda que preside la compañera presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tome el toro por los cuernos y finalmente se ponga a lado del pueblo de México en esta lucha de Justicia y Dignidad. Con el pueblo todo, sin el pueblo, nada.



