Perla es una mujer trans hondureña y migrante que arribó a la Ciudad de México hace 15 años. Tuvo que enfrentar diversas situaciones de violencia, y desde entonces vive con VIH. Al notar que conseguir un empleo le era difícil, empezó a ejercer el trabajo sexual. En sus tiempos libres, disfruta de bailar danza contemporánea, lo realiza en distintos puntos públicos donde la gente la ha recibido con aplausos y sonrisas.
Perla sabe que el vivir con este virus no significa la muerte, sino resistencia. Conoció el programa “Santuario” de la Clínica Especializada Condesa-Iztapalapa, un centro de salud público en la Ciudad de México, dedicado a la prevención, detección y atención integral del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. “Santuario” se ha convertido en espacio seguro para la población migrante, repatriada, solicitante de asilo y refugiada que vive con VIH, brindándoles un servicio sanitario gratuito y de calidad ideales para alcanzar una vida digna; publica MILENIO.
Les migrantes huyen de la violencia y la discriminación en sus países de origen. Su trayecto es a pie, en autobús o balsa, y durante su paso viven distintas violencias, como la sexual, asaltos y secuestros. Según reportes de la Clínica Especializada Condesa-Iztapalapa, entre 2017 y 2024, más de 5 mil 730 personas en movilidad acudieron al servicio de detección de VIH, provenientes principalmente de Venezuela, Colombia, Centroamérica y el Caribe.
Imagen portada: Sitio Web / Clínica Especializada CONDESA
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