México, septiembre de 2025 – En un fuerte manifiesto dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum y al pueblo de México, la Asamblea Nacional Indígena, Campesina y Social (ANICS) lanzó un llamado urgente en defensa de la soberanía nacional, la salud pública y la economía campesina. La organización denuncia que los acuerdos establecidos bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) continúan perpetuando una serie de problemas estructurales en el país, particularmente en el ámbito agrícola, la salud pública y la independencia económica.
El fracaso del TLCAN-TMEC para la autosuficiencia alimentaria
Según los activistas y líderes sociales que componen la ANICS, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y su sucesor, el T-MEC, fueron diseñados para beneficiar a los grandes corporativos agro-financieros, quienes ahora controlan más del 30% del mercado nacional de alimentos. Este sistema, aseguran, no solo ha provocado el desplazamiento de los productores nacionales, sino que ha incentivado la importación masiva de productos que afectan la salud de la población y destruyen la economía rural.
Desde la firma del TLCAN en 1994, los subsidios al mercado de exportación y las políticas de «agricultura comercial» se han enfocado en beneficiar a las grandes empresas y no en reducir la dependencia alimentaria del país. Los líderes de la ANICS argumentan que el desmantelamiento de las políticas de producción nacional y el subsidio a la exportación fueron pasos previos que nos llevaron a la actual crisis alimentaria y agrícola en México.
Un modelo agrícola que ya no sirve
La ANICS destaca que lo que se necesita no es regresar a las políticas que llevaron al desastre actual, sino recuperar el modelo de Agricultura Nacional que prevaleció entre 1934 y 1982. Durante este periodo, México alcanzó niveles de autosuficiencia alimentaria sin precedentes en América Latina, con un crecimiento anual superior al 6%. Este modelo, aseguran, sigue siendo una referencia crucial para reconstruir un país autosuficiente y justo.
El impacto del T-MEC en la salud pública y la agricultura mexicana
Los efectos nocivos del T-MEC son particularmente evidentes en dos áreas claves:
- Salud Pública: La apertura del mercado mexicano a los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas, argumentan, ha sido responsable del aumento de enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad. Además, la importación de productos que desplazan los alimentos frescos y tradicionales ha alterado la dieta de los mexicanos, afectando su bienestar.
- Agricultura y Economía Rural: En el ámbito agrícola, el acuerdo ha llevado a la caída de los precios de productos básicos como el maíz. Los precios impuestos por la Bolsa de Chicago, donde el maíz se cotiza actualmente a menos de 4.30 dólares por bushel (alrededor de 3,800 pesos por tonelada), no cubren los costos de producción y han dejado a los campesinos mexicanos en una situación de pérdidas constantes. Además, se denuncia la importación de maíz transgénico, que pone en riesgo tanto la biodiversidad como la cultura agrícola nacional, especialmente la tradicional milpa.
La amenaza a la ciencia y la tecnología nacionales
El T-MEC también ha limitado la capacidad de México para desarrollar tecnología y biotecnología propias. La protección de patentes extranjeras, afirman, ha obstaculizado la investigación pública, la cual es clave para el desarrollo de semillas autóctonas, medicamentos genéricos y avances en biotecnología.
Además, las políticas impuestas por el tratado prohíben a México adoptar políticas industriales y agroalimentarias propias, bajo la amenaza de demandas internacionales (mecanismos ISDS). Esto ha colocado al país en una posición de dependencia económica, condenándolo a ser exportador de materias primas baratas y comprador de productos caros, en lugar de generar valor dentro del país y crear empleo digno.
Propuestas para un México soberano y justo
La ANICS ha propuesto una alternativa clara para salir de la crisis: recuperar la tierra social, fortalecer la producción agroecológica y orgánica, y garantizar alimentos sanos y accesibles para todas las familias mexicanas. La organización también aboga por un mayor impulso a la ciencia y tecnología nacionales, con una mayor inversión pública y libertad de investigación, para construir una economía social más justa y equitativa.
Llamado a la acción
En su manifiesto, la ANICS hace un llamado al pueblo de México a unirse en defensa de la soberanía. A los pueblos indígenas y campesinos, les instan a defender su tierra y semillas. A los trabajadores y consumidores urbanos, les piden defender su derecho a alimentos sanos y accesibles. A las mujeres y jóvenes, les convocan a construir un futuro con soberanía y dignidad.
Exigencia a la presidenta Claudia Sheinbaum
Finalmente, la ANICS exige a la presidenta Claudia Sheinbaum que no renegocie el T-MEC sin consultar al pueblo, y que defienda la salud, la alimentación, la ciencia y el futuro de México. «No aceptaremos un tratado que condene a nuestras comunidades al hambre y a la dependencia», afirman. La soberanía, concluyen, no se vende, no se negocia, se defiende.
Con este manifiesto, los líderes de la ANICS hacen un llamado urgente a la reflexión y a la acción para cambiar el rumbo del país, defendiendo los principios de justicia, salud, soberanía y autodeterminación: «¡La tierra no se vende, la salud no se negocia! ¡La soberanía se defiende!«



