Junya Ishigami gana el Premio Barragán y propone una arquitectura integrada a la naturaleza

El nipón recibió el galardón creado por La Cuadra en colaboración con Bottega Veneta, que contempla distintas colaboraciones, incluido un proyecto entre el ganador y Fernando Romero.
AguaQuemada

octubre 10, 2026

El arquitecto japonés Junya Ishigami (1974) es el primer ganador de The Barragán Prize, un galardón creado por La Cuadra en colaboración con Bottega Veneta, firma italiana de lujo, para reconocer a arquitectos internacionales que exploran nuevas posibilidades para la disciplina; publicó MILENIO.

“Luis Barragán es uno de los arquitectos que admiro; estoy muy contento de recibir este premio que lleva su legado hacia el futuro y valora la relación entre el arte y la arquitectura”, dijo Ishigami al recibir el reconocimiento.

El arquitecto fue distinguido por desafiar los límites entre la arquitectura, la naturaleza y el paisaje.

“La arquitectura de Barragán está fuertemente ligada a la escala territorial. Mi filosofía de la arquitectura es explorar nuevas relaciones entre la arquitectura y la naturaleza. Como extensión de este pensamiento, busco crear un nuevo exterior dentro de la arquitectura”, agregó.

El galardón (una medalla plata) se entregó en La Cuadra San Cristóbal, obra de Luis Barragán diseñada en 1968. Entre los asistentes estuvieron el arquitecto Fernando Romero y diversas personalidades vinculadas con el arte y la arquitectura.

El premio contempla un monto económico cuyo importe no ha sido revelado, además de distintas colaboraciones. La iniciativa busca consolidarse en el calendario internacional de la arquitectura y reconocer prácticas que amplían los límites de la disciplina. 

Entre los proyectos vinculados con esta colaboración figura uno con Fernando Romero: “Debemos unir a la gente con la naturaleza, crear un nuevo exterior dentro de la arquitectura; puede parecer un poco contradictorio, pero es explorar la riqueza del espacio con el ambiente local; donde la luz, el viento, el clima, la topografía, la vida local y la cultura se unen. A través de la arquitectura, deseo crear un nuevo espacio que aún no existe en la tierra”, explicó Ishigami.

Raymond Ryan, integrante del jurado, señaló que el premio busca reconocer a arquitectos que desarrollan propuestas audaces y exploran nuevas posibilidades para el entorno construido, conectando con las necesidades y emociones humanas.

Vinculada a la naturaleza

El jurado destacó el vínculo de La Cuadra con la obra de Barragán y el impacto de su arquitectura en México y el mundo. También subrayó que el objetivo no es únicamente reconocer una trayectoria o un conjunto de edificios, sino defender la experimentación y el valor de la arquitectura en las próximas décadas.

Sobre la obra de Ishigami, Ryan afirmó que señala nuevas posibilidades para integrar la ciencia y el arte, la tecnología y el espíritu, la naturaleza y el artificio: “Una arquitectura que nos cobija, nos compromete y estimula a todos”.

Durante su discurso de agradecimiento, Ishigami reiteró su interés por desarrollar una arquitectura vinculada con el entorno natural.

“Quiero crear una arquitectura que se convierta en parte de la naturaleza y el paisaje. No separaría a la gente del mundo alrededor de ellas; en lugar de eso, vivir allí les ayudaría a conectarse más profundamente con ese mundo”.

El arquitecto expresó su satisfacción por el reconocimiento: “Estoy muy contento de que aprecien mi esfuerzo para explorar nuevas relaciones entre la arquitectura y la naturaleza. Inspirado por este premio, quiero continuar explorando la arquitectura para crear un nuevo escenario y un nuevo ambiente que nunca hemos experimentado antes”.

Por su parte, Louise Trotter, directora creativa de Bottega Veneta, destacó la importancia de la colaboración: “En Bottega Veneta creemos en el oficio artesanal; la artesanía siempre ha tratado sobre las personas: las manos, el corazón y el alma que reflejan en el oficio esas imperfecciones que nos conectan con la humanidad. Formar parte de esta primera edición del Premio Barragán significa mucho para mí en lo personal y también para la marca. Esta experiencia refuerza nuestra convicción en el arte en todas sus formas; nuestro trabajo es una plataforma para crear diálogo, participación e intercambio”.

Trotter también felicitó al ganador: “Estoy muy feliz por ti. La obra de Ishigami nos invita a ver el espacio y las posibilidades de una manera completamente diferente. Es valiente, poética, hermosa y profundamente personal”.

El jurado de la primera edición estuvo integrado por Kazuyo Sejima, Marina Abramović, Winy Maas, Amanda Levete, Benedetta Tagliabue, Raymond Ryan, Pedro Reyes y Louise Trotter.

La Cuadra | Foto: Fabián Martínez
La Cuadra | Foto: Fabián Martínez

Arquitectura y arte 

En la ceremonia participó Marina Abramović, integrante del jurado, quien reflexionó sobre los vínculos entre la arquitectura y el arte a partir de la obra de Luis Barragán.

“Venir aquí es realmente como volver a casa. La arquitectura y el arte no son disciplinas separadas, son dos caras del mismo anhelo humano de marcar nuestra existencia frente al vacío. La arquitectura construye el contenedor; el arte lo llena con el aliento”, expresó.

Abramović contrastó los materiales permanentes de Barragán con la naturaleza efímera de la performance: “Barragán construyó estructuras para durar siglos; yo creo momentos que se desvanecen, donde el ciclo de la performance termina y permanece únicamente en la memoria”.

La artista recordó su intervención en La Cuadra San Cristóbal y la conexión que encontró entre el espacio arquitectónico y su trabajo: “La verdadera intersección entre arquitectura y arte reside precisamente en la colisión del espacio, el silencio y la presencia”.

También destacó la manera en que Barragán trabajaba con la luz, el agua y el paisaje.

“Él no sólo levantaba muros: enmarcaba el cielo, esculpía el viento y utilizaba el reflejo del agua para inducir la serenidad. Su arquitectura te exige bajar el ritmo, acallar la mente y, simplemente, existir en la luz. Por todos estos elementos, siento una profunda conexión con él. Mi trabajo exige lo mismo de nosotros: estar completamente presentes aquí y ahora”.

Durante su estancia en La Cuadra, Abramović involucró a estudiantes en ejercicios de contemplación con los ojos vendados y movimientos en cámara lenta, en completo silencio. También realizó una intervención con jinetes a caballo que sostenían banderas blancas con la frase: “El arte es oxígeno”.

Para la artista, el diálogo entre ambas disciplinas permite comprender cómo un espacio construido puede amplificar la fragilidad de la vida y convertirse en una experiencia emocional. La arquitectura de Barragán recuerda que el espacio debe tener alma.

La Cuadra es un espacio cultural dedicado a explorar el diálogo entre el arte contemporáneo y la arquitectura mediante la investigación, la producción y la experiencia estética. Su colaboración con Bottega Veneta busca consolidar el premio como un referente internacional para las prácticas que replantean la relación entre las personas, el espacio y su entorno.

Foto portada: Diego Velázquez / MILENIO

Fuente:

// Con información de Milenio

Vía / Autor

// Staff

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