El 0.1% más rico del mundo, que equivale a 8 millones de personas, genera más emisiones de carbono que los tres mil 500 millones de personas más pobres del planeta y, además, se beneficia de la devastación, de acuerdo con el último informe de Oxfam Intermón.
De acuerdo con el estudio, una persona que forma parte de ese 0.1% más rico ha contribuido cerca de 400 veces más a las olas de calor extremas que una persona de la mitad más pobre de la humanidad. En suma, ese grupo provoca más del triple de emisiones de carbono que las mil 300 millones de personas que conforman la población del África subsahariana; publica MILENIO.
El informe también reveló otros hallazgos relativos al crecimiento de la brecha de desigualdad y su impacto en materia ambiental. Por ejemplo, muestra que el 1% más rico del planeta es responsable del 20% del calentamiento global desde 1990, lo que equivale a que por persona su contribución es 100 mayor al de alguien que pertenece a la mitad más pobre de la humanidad.
Asimismo, adelantó que las emisiones de un solo año del 1% más rico generarán 1.9 millones de muertes adicionales relacionadas con las oleadas extremas de caso; sin embargo, el 78% de los fallecimientos tendrán lugar en países empobrecidos pese a que estos solo son responsables del 8% de las emisiones a nivel global.
Se estima que las emisiones de carbono del 1% más rico provocarán daños por casi 53 billones de dólares para 2050.
Oxfam Intermón señaló que la aviación privada es uno de los mejores ejemplos de la enorme desigualdad en las emisiones de carbono y denunció que, de acuerdo con los datos de seguimiento de aviones privados, el conjunto de los aviones privados emite, en tan solo dos segundos, más carbono que una persona de la mitad más pobre en todo un año.
Al respecto, explicó que otro de los factores que acrecienta esta disparidad tiene que ver con que, ante las inundaciones, incendios y hambrunas, los superricos tienen la capacidad de protegerse con seguros privados y viviendas más seguros, mientras que un gran sector de la población mundial las catástrofes climáticas implican la pérdida del hogar, las cosechas, ahorros y medios de vida.
“Estas pérdidas las dejan aún más expuestas ante el siguiente desastre y agravan las desigualdades que ya las hacía mucho más vulnerables. De aquí a 2050, hasta 1.000 millones de personas (alrededor del 10 % de la población mundial) podrían verse desplazadas por la crisis climática, en la mayoría en el sur global”, indicó la Oxfam.
Capitalismo del desastre
El informe de Oxfam también muestra que la catástrofe climática se ha convertido cada vez en un negocio más lucrativo, con lo que se prevé que el “mercado mundial de la recuperación tras catástrofes” se eleve de 70 mil millones a 92 mil millones de dólares anuales en 2029.
De acuerdo con el nuevo índice “Destruir y Reconstruir” de la organización, actualmente hay 217 empresas con actividad tanto en sectores que contribuyen a la crisis climática como en la preparación, recuperación y reconstrucción ante catástrofes. BlackRock y Vanguard que invierten en el 92% de estas; sus inversiones conjuntas superan el billón de dólares.
Las catástrofes también son cada vez más aprovechadas para impulsar políticas que agravan la desigualdad estructural, como son la privatización de la acción climática y de los servicios públicos, el acaparamiento de tierras, la desregulación y las ventajas fiscales para los más ricos.
“Los superricos están contaminando el planeta y el resto sufrimos las consecuencias. Se benefician de la contaminación y se benefician del desastre”, expresó Sofía del Valle, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón.
El informe fue publicado previo a la Cumbre Climática de la ONU COP 31 que tendrá lugar en Turquía del 8 al 20 de noviembre y en la que se prevé que se planteen rutas para acelerar la transición energética global, entre otras iniciativas.
Por ello, exhortó a los gobiernos participantes a, entre otras cosas:
- Hacer que quienes más contaminan paguen para reducir de forma significativa y rápida sus emisiones de carbono
- Aumentar sustancialmente la financiación climática para el sur global, dando prioridad a la financiación pública basada en subvenciones en lugar de a préstamos que agravan la deuda
- Poner fin a la especulación con las catástrofes climáticas. Los gobiernos deben poner freno al poder excesivo de las grandes empresas y garantizar que la respuesta a emergencias y la reconstrucción priorice las necesidades de las personas por encima de los beneficios empresariales
Imagen portada: SPR



