Cuando nos referimos a los máximos deportistas que ha dado México, indudablemente el nombre de Julio César Chávez aparece en la lista. Un hombre que lo logró todo en el boxeo, mantuvo un récord invicto de 90-0, ganó seis títulos mundiales en tres divisiones distintas, en las categorías superpluma, ligero, superligero y welter; además de disputar 37 peleas de título mundial; publica MILENIO.
Pero, así como vivió el éxito, también “cayó en lo más bajo”, según sus propias palabras, pues la fama, el dinero y las malas compañías llegaron a su vida. No obstante, hoy Julio puede decir que es un sobreviviente, y será en su serie documental Chávez vs Chávez donde la gente podrá conocer, sin filtros, los momentos que marcaron su vida dentro y fuera del ring. Así lo contó en una entrevista que brindó en exclusiva con MILENIO-La Afición.
¿Qué te deja este nuevo proyecto?
Una gran reflexión. Va a ser una gran motivación para las nuevas generaciones, de que se puede lograr tu sueño. Esta serie es de superación, de motivación, pero a la vez, de reflexión. En el camino va a haber obstáculos, caídas, tropiezos, pero siempre te tienes que levantar. También de reflexionar cuando llegas a la cima, de no rodearse de gente que te lleve a consumir drogas, que te induzca a alcoholizarte. Cuando uno está en la cumbre y cae en lo más bajo, la gente no encuentra la salida, así como yo, no encontraba la salida; estaba hundido en un hoyo. Después de llegar hasta lo más alto y luego caer en lo más bajo, gracias a Dios pude levantarme y ser la persona que soy ahora.

¿Qué te hizo caer en las adicciones?
Desafortunadamente, en ese entonces no había nadie que me guiara. Pasé de no tener nada a tener millones de dólares y a ser tan famoso, como dicen que soy. Esa palabra no me gusta, pero, pues, tenerlo todo en la vida, lograr todos tus sueños y no tener a alguien que te guiara. Siempre estaba rodeado de muchísima gente. La gente dormía afuera de mi casa; para mí era una presión grande. Entonces, ¿qué busqué? ¿En qué me refugié? En la cosa más loca y estúpida, que es el alcohol y la droga. Caí en un pinche hoyo sin salida, donde quieres quitarte la vida. ¿Y eso a dónde te lleva? Tres cosas nada más: cárceles, hospitales y la muerte.
¿A quién de tu familia, de tus allegados, destacas que se quedaron en esos momentos críticos en tu carrera?
Mi familia siempre estuvo ahí, siempre estuvo conmigo. Lógicamente, si tengo que darle las gracias a alguien por mi recuperación, es a mi esposa Myriam y a mi hijo Julio, que tuvieron el valor de internarme en una clínica. En ese momento no fue nada grato para mí; yo los quería matar, les quería mentar la madre y todo, pero ya con el tiempo te vas dando cuenta de que era la mejor opción. Ahora se los agradezco.
De la necesidad a leyenda
En la serie retratas que empiezas a incursionar en el boxeo por necesidad, pero terminas como una leyenda…
Entré al boxeo, lógicamente, por necesidad. No sabía si iba a lograr mi sueño, echaría mentiras, pero lo hice a base de esfuerzo, dedicación y perseverancia, porque hubo un momento en que me quise rajar; sin embargo, seguí, y todo esto lo logré a base de una motivación. Aparte de mi madrecita, a la que quería sacarla adelante, y gracias a Dios lo logré.
¿Consideras que actualmente en el boxeo mexicano hay pocos ídolos? Está Canelo, pero después de él, ¿qué crees que vaya a pasar, Julio?
No es que estemos en crisis (de referentes). México siempre va a estar ahí. Se va a ir el Canelo y va a llegar otro. Porque así somos los mexicanos. México es una cuna de grandes campeones mundiales, y se va a ir Canelo y va a llegar otro. No voy a decir cuál, no sé.

Meldrick Taylor, Edwin Rosario, Macho Camacho, muchos rivales que tuviste en tu carrera. ¿Cuál fue tu rival más grande y el que más duro te pegó?
El que más duro me pegó, definitivamente, y sentí la pegada de todas mis 115 peleas, fue Edwin Rosario. Aunque terminé pegándole una chinga, fue el peleador que me golpeó más fuerte. Pero el rival más duro fue Meldrick Taylor, definitivamente. Fue el peleador más grande con el que me enfrenté, con todo respeto para Óscar de la Hoya y los demás que me ganaron, pero Meldrick Taylor era el peleador más completo de todos y el más duro.
Cifras
132 mil personas asistieron al hoy llamado estadio Banorte para su pelea ante Greg Haugen el 20 de febrero de 1993. Estableció récord de asistencia a nivel mundial.
Mantuvo un récord de 90-0 a lo largo de 13 años. Tuvo 37 combates de título mundial, de los cuales ganó 31 y pudo defender exitosamente en 27 ocasiones.
La Clave
El inicio de una leyenda
Ganó su primer título mundial el 13 de septiembre de 1984, al derrotar por nocaut técnico en el octavo asalto a Mario Azabache Martínez y coronarse campeón superpluma.
Fuente de inspiración
En la actualidad, cuenta con dos clínicas llamadas “Clínica Baja del Sol” para tratar adicciones. Una se encuentra en Culiacán, Sinaloa, y la otra en Tijuana, Baja California.
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