Caso Carlos Manzo: Nuevos audios revelan a un segundo tirador

El exalcalde de Uruapan recibió los disparos en un lapso de 13 segundos; se sabe que el arma usada estaba relacionada con otros dos ataques previos en el municipio.
AguaQuemada

noviembre 3, 2026

La versión oficial dicta que Víctor Manuel, un joven de 17 años, originario de Nurio, municipio de Paracho, fue el autor material del homicidio de Carlos Manzo luego de dispararle en al menos seis ocasiones; publica MILENIO.

De acuerdo con el parte médico, la víctima recibió los disparos en un lapso de 13 segundos, y tras perforar su cuerpo alcanzaron a su escolta Montserrat ‘N’, a Esteban Constantino Magaña, secretario de Obras Públicas, y a Víctor Hugo de la Cruz, regidor municipal.

Según pruebas balísticas, el arma usada en el crimen estaba relacionada con otros dos ataques previos en Uruapan, como fue en una barbería el 16 de octubre de 2025 y seis días después en un bar.

El joven reclutado y adiestrado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió minutos después de cumplir la misión cuando era sometido por el cuerpo de escoltas del exalcalde de Uruapan, que en ese momento recorría el Festival de las Velas.

Con la bala restante del arma accionada por el homicida, Demetrio ‘N’, custodio del edil, le disparó en la nuca a Víctor Manuel, cuyo cuerpo quedó tendido sobre las jardineras.

Un año después, MILENIO tuvo acceso a material exclusivo proveniente del grupo de mensajería de Threema, desde donde se planeó, siguió y ejecutó el atentado la noche del 1 de noviembre de 2025.

Por mensaje de voz, Ramiro Hernández Silva, El Jaguar, le aseguró a Jorge Armando García, El Licenciado, que hubo un segundo tirador.

«Ahorita estaba hablando con el otro morro, con el más morrillo, y dice ese güey (sic) que él todavía le dejó caer otros dos balazos, pues», dijo.

El otro «morro» al que se refiere El Jaguar se trata de Josué Fernando, de 16 años. Este joven, también reclutado en un centro de rehabilitación por el CJNG, acompañaba a Víctor Manuel en la tarea de «darle piso» al fundador del Movimiento del Sombrero.

«No me dijo si se los pegó o no, pero que le dejó caer otros dos balazos y que se echó a correr, por eso andaba bien alterado por allá, oiga, perdido entre la gente; por eso quiere que lo saquen», agregó.

Ramiro fue también la persona que avisó del recorrido del exalcalde y de la captura de Víctor: «Agarraron al tirador», escribió en el chat grupal donde también enteró de los esfuerzos por salvar la vida del edil: «Están intentando atender al güey.
(sic)»
, añadió.

El audio del adiestrador dentro de la célula de El Licenciado refuerza la hipótesis de que en el asesinato de Carlos Manzo se utilizaron dos armas diferentes, ya sea para atacar directamente al edil o para ultimar al propio homicida.

Por ejemplo, en la audiencia inicial contra los escoltas, la defensa de Demetrio alegó que su representado utilizó su propia arma para someter al adolescente. Para ello, presentaron pruebas de criminalística y balística que elaboraron por separado.

Al respecto, los agentes del Ministerio Público respondieron con fuertes cuestionamientos centrados en la experiencia laboral y preparación académica de los peritos que realizaron el estudio, sin referirse de manera directa al estudio.

Finalmente, el juez de control terminó por desechar el alegato de la defensa, quedando la versión de que la misma arma usada para matar a Manzo fue con la que también perdió la vida su homicida.

Los otros chats de Ramiro

No solamente era a El Licenciado al que le reportaba Hernández Silva sobre sus actividades y los avances del plan para silenciar al expresidente municipal de Uruapan, ya que también lo hacía con su esposa.

MILENIO tuvo acceso también a los mensajes que este le envió una semana antes del atentado, cuando ella se encontraba en la Ciudad de México y supuestamente no conocía la otra vida del padre de sus hijos.

El hombre le dijo, por ejemplo, que estaban buscando gente para lo que definió como un «trabajo suicida».

«También que necesito jalar gente para la operativa, vale verga (sic) Y luego también mencionaron que poner unas mantas y el trabajo ese del menso: buscar a alguien que se aviente el trabajo suicida, a ver cómo le hacemos», comentó.

La mujer, que tiempo después se presentó ante la fiscalía estatal para entregar una carta de su esposo donde confesaba su participación en el crimen y otras pruebas, le respondió de esta manera: 

«No manches, pues a chingarle mi vida, no queda de otra».

Imagen portada: Archivo

https://www.milenio.com/estados/audios-revelan-segundo-tirador-en-asesinato-alcalde-carlos-manzo

Fuente:

// Con información de MILENIO

Vía / Autor

// Staff

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