Por José Jaime Ruiz
Buñueliana, Viridiana no es ingenua, es inocente. Ríos no, estanque, la trémula onda de una idea fija en gutural movimiento, leve, áleve partitura. Diría Alfonso Reyes: la gravedad revestida de gravedad o una sonrisa disfrazada en seriedad, burlas veras: “Sheinbaum toma una decisión coherente con su imagen al no acudir al estadio durante el mundial —que será, por cierto, aberrantemente caro. En salarios medios, un mexicano necesitará 7 meses de trabajo para pagar un solo boleto. Un canadiense 18 días. Un estadounidense 15”. ¿Y la aberración extractivista de los mundiales? ¿Dónde lo analiza Viridiana? ¿Decisión coherente?
Viri confiesa su ingenuidad analítica en un artículo donde compara la imposición de Ernestina Godoy en la Fiscalía con el atentado político de Carlos Salinas de Gortari contra Joaquín Hernández Galicia (pro-Cuauhtémoc Cárdenas), la Quina. Y extiende su ingenuidad diciendo que es más importante que la reforma judicial. Burlas veras, accidental ligereza, el énfasis destruyendo la verdad: “El golpe al Poder Judicial fue un malabareo fino de intereses. El de la fiscalía fue un quinazo«. ¿El futuro confort de una embajada europea?
“De hecho, prácticamente todos los golpes de poder ejecutados por Morena en los últimos años han pasado, de una u otra manera, por la mano del fiscal”, comenta Viri. ¿Y los no-golpes? Segalmex, la Barredora y Adán Augusto López, Ayotzinapa. Viri Ríos y el fracaso de la solemnidad analítica. Burlas sin veras. Gocemos el razonamiento evaporado.



