México sigue rezagado frente a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en prácticamente todas las etapas de la trayectoria educativa; informa MILENIO.
En 2025, cuatro de cada diez personas de 25 a 34 años no habían concluido la educación media superior, frente a poco más de una de cada diez en el promedio de la organización. Al mismo tiempo, 29 por ciento había llegado a la educación superior, comparado con 47 por ciento en la OCDE.
El rezago comienza desde la primera infancia, donde la cobertura de educación y cuidados para niños de dos años es siete veces menor que la de la OCDE, y se prolonga hasta la transición al empleo, donde uno de cada cinco jóvenes mexicanos no estudia ni trabaja.
Son datos del informe Panorama de la Educación de la OCDE publicado este martes, en el cual se reporta que México, pese a los avances registrados durante la última década, registró la mayor proporción de adultos jóvenes sin educación media superior tanto en 2015 como en 2025.
En ese periodo, la proporción de jóvenes sin ese nivel educativo disminuyó de 55 a 40 por ciento, aunque el país continúa ocupando la posición más rezagada entre los miembros de la OCDE.
La desigualdad educativa también se manifiesta desde los primeros años de vida. En 2024, únicamente el 9 por ciento de los niños mexicanos de dos años estaba inscrito en servicios formales de educación y cuidado infantil, frente al 63 por ciento registrado en promedio por la OCDE.
A los tres años, la cobertura alcanzaba el 43 por ciento en México, mientras que en la organización era del 77 por ciento. El informe señala que la matrícula mexicana a los dos años sigue siendo aún muy baja.
“En 2024, la tasa promedio de matrícula en servicios de educación y atención de la primera infancia (ECEC, por sus siglas en inglés) para los niños de dos años alcanzó el 63 por ciento en los países de la OCDE, aunque las diferencias entre países siguen siendo amplias. La participación es prácticamente universal en Islandia (94 por ciento), Corea (97 por ciento), Noruega (95 por ciento) y Suecia (93 por ciento), gracias a sistemas integrados y al acceso garantizado desde edades tempranas a estos servicios. En contraste, México registra una matrícula de apenas 9 por ciento, lo que evidencia las importantes diferencias que persisten entre los países en el acceso a la educación y atención formal de la primera infancia”, indica el informe.
Asimismo, la brecha se mantiene durante la transición entre la escuela y el mercado laboral. En 2025, solo el 39 por ciento de los jóvenes mexicanos de 18 a 24 años continuaba estudiando, frente al 53 por ciento en la OCDE. En tanto que el 19 por ciento no estudiaba ni trabajaba, una proporción superior al promedio de la organización.
Las diferencias son aún más pronunciadas entre mujeres y hombres. Mientras el 29 por ciento de las mujeres jóvenes mexicanas no estudiaba ni trabajaba, apenas el 10 por ciento de los hombres se encontraba en esta condición.
En la OCDE, las proporciones son del 15 y 13 por ciento, respectivamente, lo que evidencia que las desigualdades educativas también están estrechamente vinculadas con las oportunidades de inserción laboral y la permanencia en los estudios.
Si bien la edición 2026 de Panorama de la Educación reúne indicadores correspondientes a distintos años, por lo que no sigue a una misma generación a lo largo del tiempo; no obstante, el conjunto de los datos dibuja una constante: la brecha educativa en México comienza desde el acceso a la educación en la primera infancia, se profundiza durante la formación escolar y termina reflejándose en menores niveles de escolaridad y en oportunidades más limitadas para incorporarse al mercado laboral.
El reporte de la OCDE es un informe anual que ofrece una radiografía comparativa de los sistemas educativos en los países miembros y asociados.
Considerado una de las principales referencias internacionales en materia educativa, reúne indicadores estandarizados para evaluar aspectos como el acceso y la permanencia en la educación, los niveles de escolaridad, el financiamiento, la organización de los sistemas educativos, los resultados del aprendizaje y la relación de la educación con el mercado laboral.
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