Una eventual restricción de las exportaciones de diésel desde Estados Unidos podría aumentar la presión sobre las finanzas públicas de México, debido a que el país es importador neto de este combustible y la producción nacional no alcanza para cubrir toda la demanda interna, de acuerdo con Moody’s.
Renzo Merino, analista soberano de Moody’s, señaló que por ahora se trata de un escenario alternativo, ya que primero tendría que convertirse en una política efectivamente implementada; publica MILENIO.
“El problema es que México es importador neto de diésel y la producción nacional no alcanza para cubrir toda la demanda interna”, dijo durante una conferencia de prensa de Moody’s en el marco de Inside LATAM México 2026.
Explicó que si Estados Unidos cerrara ese mercado, México tendría que buscar el combustible en otros países, lo que podría generar presiones sobre los precios.
Indicó que el impacto no se limitaría al costo del combustible.
De acuerdo con Merino, un aumento en los precios de los combustibles también puede trasladarse a las cuentas públicas, debido a la respuesta que el gobierno tendría que dar ante este tipo de choques.
“Cuando hay un alza de los combustibles, esto recae principalmente sobre las cuentas fiscales”, dijo.
El riesgo se suma a una situación fiscal que ya enfrenta presiones.
De acuerdo con la calificadora, para este año un déficit fiscal federal y de seguridad social de entre 4 y 4.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), por lo que un nuevo choque en los precios de los combustibles podría llevarlo hacia la parte alta de ese rango o incluso acercarlo a 5 por ciento del PIB.
Pemex también resentiría el golpe
El encarecimiento de los combustibles también tendría efectos sobre Pemex, que enfrenta un déficit en su negocio de refinación.
Roxana Muñoz, analista del sector energético de Moody’s, explicó que Pemex compra combustibles a precios internacionales y que el déficit de refinación podría aumentar dependiendo de la evolución de los precios del petróleo y de los combustibles, así como de la eficiencia de sus refinerías.
“Sí creemos que podrían ser 5 o 6 mil millones de dólares de déficit”, dijo Muñoz.
La analista agregó que la situación puede empeorar si las refinerías no operan de manera eficiente.
“Sí se incrementa el déficit que tiene la compañía y más si las refinerías no están siendo eficientes y si Dos Bocas por ahí tuvo algunos paros”, señaló.
Así, una mayor presión sobre el precio del diésel importado podría golpear tanto las cuentas públicas como las finanzas de Pemex, en un momento en que la petrolera todavía depende del respaldo del gobierno federal.
Pemex necesitará apoyo por al menos cinco años
Muñoz estimó que Pemex requerirá al menos 10 mil millones de dólares anuales en transferencias del gobierno durante los próximos cinco años, aunque este periodo podría extenderse si no mejora su situación operativa.
Explicó que los 8 mil 900 millones de dólares previstos para 2027 corresponden únicamente a los vencimientos de deuda, por lo que ese monto representa el piso del apoyo que requeriría la empresa.
“En números redondos te podría decir que en promedio esperamos al menos 10 mil millones de transferencia cada año y hablo de cinco años, pero si no cambia nada en la parte operativa, esto podría extenderse a más años”, señaló.
Destacó que la autosuficiencia de Pemex no significa simplemente que la empresa pueda volver a los mercados para refinanciar su deuda.
Indicó que lo relevante es que pueda pagar sus obligaciones de manera sostenible con sus propios recursos, sin depender del gobierno.
“Para nosotros creo que hemos visto que no, o sea, que va a seguir necesitando de este respaldo del gobierno”, afirmó Muñoz.
Agregó que su Pemex continúa pagando sus vencimientos sin refinanciar nueva deuda; podría llegar a 2030 con alrededor de 57 mil millones de dólares de deuda.
Este escenario no contempla nueva deuda de corto plazo ni refinanciamientos adicionales.
“Lo que nos interesa es si es que esa caída se va a dar porque Pemex va a poder pagar esa deuda con recursos propios o si se va a seguir dando con transferencias de parte del gobierno federal”, explicó Renzo Merino.
Señaló que una reducción de la deuda de Pemex no necesariamente significa una menor presión para las finanzas públicas si esa reducción ocurre porque el gobierno federal asume una mayor parte de las obligaciones de la petrolera.
¿Qué tendría que cambiar en Pemex?
De acuerdo con Moody’s, la generación de efectivo es uno de los elementos centrales para que la petrolera reduzca gradualmente su dependencia del respaldo soberano.
“Lo más importante es esta generación de efectivo”, indicó Muñoz.
Agregó que las alianzas con empresas privadas tampoco implicarían automáticamente un cambio en la evaluación de la calificadora.
“Actualmente existen alrededor de nueve o 10 contratos mixtos en el radar, aunque su efecto esperado sería principalmente estabilizar la producción durante los siguientes dos o tres años”, dijo.
Además de la refinación, Muñoz señaló que Pemex enfrenta retos en producción y reemplazo de reservas.
“La evolución de sus operaciones será determinante para saber si puede comenzar a generar los recursos necesarios para sostener sus obligaciones”, concluyó.
Imagen portada: Especial / MILENIO
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