“Frankfurt quiere que haya mexicanos y mexicanos habrá, y tenemos libros de mucha calidad y editores que son importantes para nuestra bibliodiversidad”, dice a MILENIO Carlos Rojas Urrutia, director de estrategias y cofundador de Lecturable, agencia que realizó la convocatoria y las gestiones para la participación mexicana que, por primera vez, va con esta gestión independiente.
La iniciativa surgió después de que Lecturable se enteró de que el Gobierno mexicano y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) comunicaron a la feria de Frankfurt que no participarían este año.
«Es una apuesta donde se reunieron editores de todos los tamaños, con un interés real en participar en la industria internacional, editorial y creativa. ¿Cómo haces que crezca, sobreviva, evolucione una industria si no es conectándola con el mundo? Esa es la lógica”, opina el entrevistado.
Rojas Urrutia explica que el modelo busca repartir el costo entre los participantes; publica MILENIO.
“Somos un stand colectivo. Para hacerlo como el año cero, Lecturable no es que genere una ganancia por el stand. Lo gestionamos y podemos pagar todo lo que tiene que ver con esa gestión. Los editores hicimos un modelo en el que, un poco copiando los stands colectivos de otros países, la gente que quiere participar renta un espacio pequeño, mediano o grande”.
Participar implica una inversión importante
«Un stand, el más pequeño, puede costar unos 200 mil pesos. El modelo colectivo permite repartir ese costo entre los participantes, de acuerdo con sus posibilidades. En este caso, los 44 coexpositores hicieron aportaciones diferenciadas: el que menos pagó fueron 5 mil pesos y el que más, 45 mil; es una inversión para tener presencia en Frankfurt, el epicentro de las industrias editoriales y creativas”.
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El costo de participar en Frankfurt
En la propuesta de Lecturable para invitar a los editores a participar en la Feria del Libro de Frankfurt, cuya copia tiene MILENIO, se informa que el esquema contempló tres modalidades: un estante, con espacio para hasta ocho ejemplares, por 800 euros (16 mil 500 pesos); medio muro, con capacidad para 15 ejemplares y publicidad, por mil 300 euros (26 mil 500 pesos); y muro completo, para hasta 32 ejemplares y publicidad, por 2 mil 300 euros (47 mil pesos). Todos los precios son más IVA.
La apuesta no se limita a exhibir libros en un stand. Los 335 títulos serán incorporados a Frankfurt Rights, la plataforma digital internacional de la Frankfurter Buchmesse para el comercio de derechos y licencias, donde editores y compradores pueden presentar catálogos, descubrir títulos y establecer contactos comerciales.
Además del stand, entre 20 y 25 editores mexicanos viajarán a Alemania con sus propios recursos.
“Ellos se pagan su viaje, y nosotros lo que hacemos es ayudarles a gestionar, coordinar y que les reditúe lo mejor posible”.
La propuesta reúne 16 editoriales, libros de interés general, para niños y del ámbito universitario y académico; dos autores, dos distribuidores, una librería y un proyecto digital.
Entre los participantes están Alboroto Ediciones, Aquelarre Ediciones, Dharma Books, Ediciones Antílope, Elefanta Editorial, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Grano de Sal, Gris Tormenta, Textofilia Ediciones, Trilce Ediciones y universidades como la Autónoma Metropolitana, la de Sonora y la Iberoamericana Puebla, entre otros.
El entrevistado considera que “por no ir, uno no pierde nada; lo que no se puede cuantificar es cuánto perdemos por desaparecer en esos escenarios. Lo que perdemos es la posibilidad de competir y de llevar el potencial de la industria editorial mexicana a un escenario tan importante”.
También reconoce que en otros años “las formas y las dinámicas en que se llevaba la representación mexicana a foros como la Feria de Frankfurt, eran cuestionables, esto que Paco Ignacio Taibo II llama ‘turismo cultural’. Era arbitrario, puede que en eso se tenga razón, pero desaparecer de Frankfurt pienso que no”.
Por eso, insiste, el proyecto busca una participación abierta y participativa: «Nuestro camino es hacerlo colectivo. Quien esté interesado en ir, que aporte lo que pueda. Si vamos juntos, le damos un peso a la industria mexicana y eso, pues, puede abrir otras cosas”.
La presencia colectiva de México en la Frankfurter Buchmesse 2026 tendrá un espacio de 24 metros cuadrados en el Pabellón 3.1, con mobiliario, iluminación, mesas, sillas, diseño y branding incluidos, además de catálogos impresos de libros mexicanos.
Además, Carlos Rojas resalta que este año la feria de Frankfurt pone un foco especial en América Latina.
«Se cumplen 50 años de que el primer invitado de honor fue América Latina y montan todo un escenario donde estaban Brasil, Colombia, Argentina, Guatemala… pero México no. ¿Cómo podía ser que no estuviera nuestro país? Por eso vamos y espero que nos vaya bien, que los editores se sientan acompañados y que sea un mensaje de que vale la pena unirse a este esfuerzo colectivo y que el próximo año vayamos más”.
Imagen portada: Especial / MILENIO
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