Informar está al alcance de cualquiera. El periodismo, no. Entre publicar una versión de los hechos e investigar, preguntar, contrastar y entender lo que ocurre hay una diferencia que, en una época saturada de información, se vuelve cada vez más importante.
En esa tensión, The Paper encuentra el punto de partida para contar, desde la comedia, una historia sobre el oficio de observar de cerca una comunidad y comprender que detrás de cada noticia hay vidas que pueden cambiar según la manera en que se cuentan sus historias; publica MILENIO.
La segunda temporada de la serie llega nuevamente a la redacción del Toledo Truth-Teller, el periódico que intenta sobrevivir en un ecosistema mediático que está cambiando.
Más que convertir esa batalla en una defensa nostálgica del papel o de las redacciones tradicionales, la serie pone sobre la mesa una pregunta mucho más vigente: ¿qué hace que una historia merezca ser contada y quién asume la responsabilidad de contarla? Para la actriz y comediante italiana Sabrina Impacciatore la respuesta está en la comunidad.
“Toda la sociedad está cambiando y tenemos que adaptarnos a cada pequeño cambio. Creo que el periodismo, especialmente el local, es realmente importante. Quizá llega a lugares a los que el más grande no llega. Se ocupa, digamos, más de lo que está sucediendo alrededor. Tiene que ver con la comunidad. Esta serie es una pequeña celebración de eso. Es muy importante porque forma parte de mantener conectada a la comunidad”, dijo Impacciatore en entrevista con MILENIO.
Y, lo más importante de todo, la respuesta a los cuestionamientos de esta historia llega con humor y con una mirada aguda hacia el periodismo. Creada por Greg Daniels (responsable de The Office) y Michael Koman, la serie traslada al equipo documental que siguió a Dunder Mifflin hasta el Toledo Truth Teller, un periódico del Medio Oeste estadounidense que intenta sobrevivir
Ese planteamiento adquiere relevancia en una época llena de dificultades en la industria de medios impresos y en la que el modelo tradicional de los periódicos atraviesa una transformación profunda.
La serie no intenta convertir esa crisis en un discurso solemne. Por el contrario, usa la comedia y el falso documental para observar las contradicciones de una profesión que necesita adaptarse sin perder lo que le da sentido. Para Impacciatore, esa combinación es una de las fortalezas de la producción, “porque no pretende dar lecciones. Es una comedia”, señaló.

El periódico como escenario ofrece “la posibilidad de reflexionar de una manera muy ligera”, lo que permite que cada espectador encuentre un nivel diferente de lectura.
“La gente puede percibir esta serie en diferentes niveles, dependiendo de lo que más les interese y de lo que resuene con ellos, sea desde el periodismo o lo personal”, dijo la comediante mientras recordó a Esmeralda, su personaje, como alguien que “solo quiere ser aceptada, amada y sentirse más sólida”.
Aunque esa fragilidad ayuda a entender la ambición, el egocentrismo y el ánimo competitivo de su personaje, Impacciatore propone otra lectura: Esmeralda no ataca porque se sienta invencible sino porque tiene miedo de perder lo que ha conseguido.
“Es madre soltera en un país extranjero, así que imagino su vida como una lucha cotidiana. Tiene miedo de perder lo que tiene. Quizá me equivoco, pero yo la veo así”. Esa vulnerabilidad resulta interesante en la segunda temporada.
Esmeralda lucha con no quedar fuera de una transformación que también la obliga a reinventarse. Al final, la serie termina conectando con la experiencia de Impacciatore.
Tras comenzar su carrera en Italia y alcanzar una audiencia internacional, su trabajo se ha convertido en una manera de investigar la condición humana: “considero mi vida una investigación humana. Y soy actriz para investigar sobre las personas”, dijo.
Lejos de hacer más pequeña esa búsqueda, su llegada a proyectos internacionales la ha ampliado. “Tener una audiencia internacional hace que este deseo de descubrir sobre la humanidad sea todavía más grande”.
Entonces aparece una idea que puede leerse tanto en su carrera como en The Paper: la responsabilidad de tener una audiencia: “El objetivo más grande es llegar al alma de las personas. Y a través de la comedia puedes hacerlo”, dijo.
Impacciatore es consciente de lo que implica: “Mientras más grande es la audiencia, mayor es la responsabilidad”. La cual también está ligada a una pregunta que la acompaña: qué mensaje está transmitiendo a quienes la observan. “Es algo que siempre, siempre tomo en consideración. Es muy importante para mí y espero tener más, le está dando un sentido más profundo a mi existencia”.
Esa idea dialogaría con la premisa de The Paper: el periodismo puede cambiar de formato, ritmo y plataforma, pero su esencia permanece mientras haya alguien dispuesto a observar, investigar y contar lo que sucede.
La segunda temporada llega justo cuando sus personajes comienzan a comprender que ganar premios no necesariamente significa haber encontrado el camino. Más allá de los reconocimientos, hay que seguir peleando por sobrevivir.
Imagen portada: MILENIO



