En CdMX, hay al menos 26 detenidos por profanar de tumbas

En los cementerios capitalinos se registran delitos de inhumación, exhumación, violación de sepulcro y profanación de cadáver, y no se descarta que usen los restos para rituales de hechicería y santería.
AguaQuemada

septiembre 2, 2026

Sobre la calzada Legaria, junto a la estación del Metro Panteones, está el Panteón Francés de San Joaquín. Ahí, en la actual alcaldía Miguel Hidalgo, este cementerio se construyó en 1942 cuando el Panteón de La Piedad se quedó sin espacio para seguir vendiendo fosas. Fue entonces que el Francés se dispuso a refugiar entre cipreses y mausoleos los restos de políticos y actores de renombre, como María Félix; publica MILENIO.

El acceso, por cierto, es restringido: solo puede entrar quien acredite tener un familiar sepultado dentro.

Por esa disposición, la tarde del 19 de julio de 2023, los policías preventivos Faustino Gayoso Blanco y Héctor Rojas González vigilaban el acceso principal del panteón, en el número 449 de esa calzada. El reloj señalaba las 17:23 horas cuando, por protocolo de seguridad, revisaban mochilas y bultos de los que salían y entraban.

A 10 metros de distancia vieron que un trabajador del cementerio, empleado desde octubre de 2020, caminaba entre las tumbas hacia la salida con una mochila Lanix al hombro. Al notar la presencia de los policías, comenzó a correr sin motivo aparente y arrojó la mochila hacia la caja de un camión de volteo que estaba estacionado dentro del panteón.

El oficial Gayoso Blanco, según una sentencia del Poder Judicial de la Ciudad de México, fue tras él para saber por qué se había deshecho así de la mochila, qué contenía para provocar esa reacción. 

El hombre no respondió. El otro policía, que también alcanzó al sospechoso, la abrió y se encontró con algo inimaginable en su interior: dos cráneos humanos, de dos personas distintas –uno con un orificio en la región occipital–, aún con restos de tierra y adherencias de raíces.

El evento tuvo consecuencias: ocho meses después, el 11 de marzo de 2024, una jueza de control del sistema acusatorio capitalino, por la vía del procedimiento abreviado, lo declaró penalmente responsable del delito de posesión de partes de cadáver de una persona. 

Si bien le impuso cuatro años, siete meses y 382 días de multa, equivalentes a 39 mil 628 pesos, nunca pisó la cárcel: la pena de prisión se sustituyó por 191 jornadas de trabajo comunitario y quedó suspendida a cambio de una caución de 3 mil pesos.

Entre 2020 y 2024, al menos 26 personas fueron detenidas por delitos relacionados con la inhumación, exhumación. (Foto: Especial / MILENIO)

Ese fue el precio de la libertad para quien profanó dos cráneos ajenos.

Una revisión de MILENIO con base en esa misma base de datos oficial, sentencias en versión pública y comunicados de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) revela que en apenas cinco años, de 2020 a 2024, al menos 26 personas fueron detenidas en la capital por delitos de inhumación, exhumación, violación de sepulcro o féretro y profanación de cadáver:

Fueron siete eventos en 2020, ocho en 2022, siete en 2023 y cuatro en 2024, según el corte oficial más reciente disponible que fue añadido a la Plataforma Nacional de Transparencia; sin embargo, los comunicados de la SSPC suman al menos cuatro detenciones más entre 2025 y 2026.

El bebé que viajó muerto hasta un penal de Puebla

Del otro lado de la ciudad, en Iztapalapa, a principios de enero de 2022 había una fosa en el panteón civil San Nicolás Tolentino. En su interior se encontraba el cuerpo de un bebé llamado Tadeo. Apenas tres meses de nacido. Y ahí, en uno de los dos panteones más importantes de la enorme alcaldía, alguien profanó la tumba y sacó el cuerpo del niño. El delincuente lo envolvió y se lo llevó. Pero una sentencia judicial revela los detalles de cómo lo hizo.

El 10 de enero de 2022, el cuerpo del menor reaparecería a más de 120 kilómetros de ahí, dentro de un contenedor de basura del Centro de Reinserción Social de San Miguel, en la ciudad de Puebla, entre bolsas de desechos que un trabajador de reciclaje removía cada mañana como parte de su turno.

Recorrido por el Panteón Civil de San Nicolás de Tolentino, Iztapalapa. (Foto: Jesús Quintanar)

Para llegar a ese indigno destino, el cuerpo tuvo que cruzar primero la aduana de visita familiar del penal, el filtro de revisión donde a los internos les registran hasta los tenis que les llevan sus parientes. Después de mano en mano, tuvo que pasar y alguien lo recibió en la explanada donde las familias esperan turno para ver a los suyos.

Algunos testigos revelaron que un interno guardó los restos humanos en su celda, “su privado”. Finalmente, alguien tuvo que cargarlo hasta el área de contenedores y lo dejó ahí, entre la basura.

De acuerdo con los expedientes judiciales revisados por este diario, la Fiscalía de Puebla señaló al menos a cinco personas por su participación en distintos tramos de esa cadena, entre ellas custodios y supervisores de áreas específicas del centro penitenciario, gente cuyo trabajo era, precisamente, impedir que algo así pasara por esa puerta.

Un Tribunal Colegiado en Materia Penal del Sexto Circuito confirmó en julio de 2022 la prisión preventiva justificada para los implicados, y calificó lo ocurrido como “un verdadero descontrol” que obligó a un cambio de mandos dentro del penal. El hecho había vulnerado “de manera grave la seguridad pública”, según las palabras del tribunal.

La investigación identificó por sus nombres a los participantes en esta acción: una de ellas, Nadia Carolina, fue señalada por la fiscalía poblana como la persona que exhumó el cuerpo del panteón de Iztapalapa y lo trasladó hasta el penal de San Miguel, donde unos custodios –Jessica y Gerardo– la dejaron entrar con él.

Contra ambas mujeres se giró orden de aprehensión por delitos contra la Ley General de Salud, infracciones a las leyes y reglamentos sobre inhumaciones y exhumaciones, y encubrimiento.

Se roban huesos para “trabajar” en la santería

San Nicolás Tolentino, el mismo panteón de donde salió el bebé, tiene fama de que ahí se cometen agravios contra los restos de las personas que ahí reposan. Y eso lo saben quienes cuidan el camposanto y, por supuesto, quienes lo han saqueado. La tarde del 26 de febrero de 2020, guardias de seguridad del cementerio sorprendieron a cuatro personas llamadas José Reyes, Zita Maribel, Cristian Axel y Mario Alfredo, cargando huesos largos, vértebras y tierra recién removida dentro de un costal de yute, del tipo donde se suele guardar el azúcar.

De acuerdo con información de la Secretaría de Seguridad, los cuatro transgresores fueron trasladados al Ministerio Público, donde se inició una carpeta de investigación por exhumación ilegal de cadáveres.

En 2023, policías capitalinos encontraron dos cráneos humanos dentro de una mochila. (Foto: Especial / MILENIO)

​¿Con qué motivo se cometen estas exhumaciones? Autoridades de seguridad han señalado que algunos delincuentes en la capital del país recurren a rituales de magia negra y santería, entre ellos ceremonias de Palo Mayombe, en las que los restos humanos completan altares y en ocasiones alguien los cargan encima, como un amuleto, en busca de protección para sus actividades ilícitas.

En junio de 2023, dos mujeres fueron detenidas al interior del mismo panteón civil San Nicolás Tolentino cuando policías de la SSC, en un recorrido de vigilancia, las vieron cargar lo que parecían restos humanos e intentar subirlos a un automóvil gris estacionado en la avenida San Lorenzo. Al revisarlas, les encontraron piezas óseas de apariencia humana.

El caso del Panteón Francés de San Joaquín, el de los dos cráneos en la mochila, tampoco fue el único que se desarrolló en ese lugar. En febrero de 2025, policías locales que patrullaban ese mismo cementerio, sobre la calzada Legaria, entraron a auxiliar a un automovilista al que le habían robado los espejos de su coche y, ya de paso, revisaron a los trabajadores del lugar: uno de ellos, de 46 años, traía dentro de una mochila dos cráneos humanos.

Meses más tarde, en junio de 2025, otro transgresor cayó en un panteón de la alcaldía Iztacalco: policías que hacían su recorrido nocturno lo encontraron dentro de una capilla con dos botes de plástico llenos de lo que parecían ser restos de osamenta. Cuando le preguntaron a la administradora del cementerio, aseguró que no tenía ni idea de que alguien hubiera pedido permiso para exhumar nada ese día.

Cementerio, escenario de diversos casos de exhumación y sustracción de restos humanos. (Foto: Especial / MILENIO)

Y un hecho más sucedió en octubre de 2025, cuando un sujeto fue sorprendido dentro del cementerio San Nicolás Tolentino con una bolsa de cruces y huesos posiblemente humanos que, de acuerdo con el comunicado oficial de la corporación, había sacado de una fosa del panteón. Antes de que lo esposaran, le ofreció dinero a los oficiales para que lo liberaran.

En 2022, el Congreso local reformó el Código Penal para endurecer las penas, de tres a siete años de prisión, y para ampliar el delito a la comercialización, el tráfico y el uso ritual de restos humanos, luego de que el caso del niño Tadeo de Iztapalapa encendiera las alarmas.

Días después del hallazgo del bebé exhumado, el propio gobierno de la ciudad anunció un reglamento de cementerios y crematorios con cámaras conectadas al C5 y penas de hasta 10 años para quien comercialice restos humanos.

Imagen portada: MILENIO

https://www.milenio.com/comunidad/profanadores-tumbas-detenidos-sacar-restos-panteones-cdmx?promo_code=10OFF

Fuente:

// Con información de MILENIO

Vía / Autor

// Staff

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