Este jueves falleció a los 84 años Ratko Mladić en el hospital de la prisión del Tribunal de La Haya. Conocido por la prensa internacional como “el carnicero de Bosnia” o “de los Balcanes”, el exgeneral del Ejército de la República Srpska comandó las mayores atrocidades en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial durante la guerra de Bosnia (1992-1995); reporta SPR.
Mladić transformó el espacio urbano y las zonas de resguardo en campos de experimentación de la violencia moderna, donde la población civil no fue un daño colateral, sino el objetivo central de una campaña militar diseñada para la eliminación física y cultural de las comunidades no serbias.
La mecánica del exterminio: Srebrenica y Sarajevo
Entre los episodios más representativos de su accionar se encuentra la Masacre de Srebrenica, ocurrida en julio de 1995. Mladić dirigió la toma del enclave que había sido declarado «zona segura» por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y supervisó la ejecución sistemática de más de 8 mil hombres y niños musulmanes bosnios (bosniacos). El evento no solo representó el mayor acto de genocidio en Europa desde 1945, sino que significó el colapso operativo y moral de las misiones multilaterales de paz de la ONU.
En Sarajevo, Mladić comandó las fuerzas que mantuvieron cercada la capital bosnia durante 1,425 días —el sitio más largo sufrido por una ciudad moderna—. Siendo el artífice de bombardeos masivos e indiscriminados desde las colinas circundantes y del uso sistemático de francotiradores contra la población civil en la célebre «Avenida de los Francotiradores», provocó la muerte de más de 10 mil personas. En interceptaciones telefónicas presentadas durante su juzgamiento, se le escuchaba ordenar directamente a sus artilleros atacar barrios habitados para «hacerlos perder el juicio».
Además, implementó una campaña sistemática de persecución, deportación masiva y limpieza étnica contra minorías no serbias, confinando a miles de personas en campos de concentración como Omarska y Keraterm.
La red de encubrimiento del «Carnicero»
Tras el fin del conflicto en 1995, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) dictó una orden de arresto en su contra por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Sin embargo, Mladić permaneció prófugo durante 16 años.
Su prolongada impunidad no fue casual: Mladić contó con la protección de la cúpula militar de Belgrado, cobró pensiones del ejército en secreto y se refugió en instalaciones militares y casas rurales de familiares. No fue sino hasta mayo de 2011 cuando el gobierno de Serbia lo arrestó en la localidad de Lazarevo, cediendo ante la fuerte presión diplomática de la Unión Europea, que condicionó la integración de Serbia a la captura de los criminales de guerra.
La condena y el legado judicial
En 2017, tras un histórico juicio en La Haya, el TPIY lo condenó a cadena perpetua tras hallarlo culpable de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
A pesar de la condena, Mladić nunca mostró remordimiento y mantuvo una postura desafiante ante los tribunales hasta sus últimos días. Su fallecimiento en prisión cierra uno de los capítulos más oscuros de la historia geopolítica reciente, pero deja un precedente central en el derecho penal internacional sobre la responsabilidad de mando en crímenes de guerra.
Imagen portada: SPR
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