Dolor menstrual: síntomas normalizados que dejan a mujeres con enfermedades sin diagnóstico

Dos mujeres revelaron cómo pasaron de aceptar el sufrimiento como parte de cada ciclo menstrual a recibir respuestas médicas y descubrir un padecimiento.
AguaQuemada

agosto 24, 2026

«De verdad, intérnenme porque ya no aguanto». Diana Mora estudiaba la universidad cuando los cólicos menstruales comenzaron a impedirle caminar, asistir a clases y trabajar durante los fines de semana para solventar sus gastos escolares.

El dolor era tan intenso que lloraba y se doblaba sobre sí misma, pero durante mucho tiempo creyó que eran síntomas normales de la menstruación.

Brenda Blanco también pensaba eso. Su primer ciclo menstrual llegó cuando tenía entre nueve y 10 años de edad, y desde entonces, estuvo marcado por flujo abundante, coágulos de sangre y duraciones de hasta siete días en cada periodo. Durante años escuchó la misma respuesta: «Es normal».

Ambas jóvenes tenían la sospecha de que algo no estaba bien en sus cuerpos; sin embargo, también vivían bajo la idea reiterativa de médicos, otras mujeres y hasta campañas publicitarias donde aseguraban que menstruar conlleva el padecimiento de cólicos dolorosos; publica MILENIO.

Para Diana, entonces estudiante de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán —en 2024—, el dolor no solo significaba malestar, también problemas económicos; trabajaba como animadora de eventos durante los fines de semana, y cuando su calendario menstrual coincidía con dichos festejos, significaba perderlos y no obtener dinero.

«Cuando no vas pues te descuentan, no te pagan. A mí me pagan por evento, entonces, pues no tenía dinero y era eso lo que me ayudaba a (pagar) mis cosas personales», dijo en entrevista con MILENIO.

Por su parte, para Brenda, quien se desempeña como coordinadora de comercio exterior, cada periodo también implicaba reorganizar su rutina: si salía de casa, debía llevar ropa extra y suficientes productos de higiene y toallas sanitarias ante el sangrado abundante.

«Un paquete de toallas sanitarias de ocho piezas me lo acababa en dos días, así usara yo tampones (…) A mí me bajaba (sic) tanto que tenía que llevarme siempre un cambio de ropa y todo para limpiar los pantalones por si llegaba a tener un incidente.

«Cuando yo ya sabía que iba a menstruar, pues, de plano, era estar todo el tiempo en cama, porque no podía ni moverme por el dolor de los cólicos», contó.

Diana tardó en buscar atención. Primero se automedicó, tratando de evitar a toda costa ir al hospital. Cuando finalmente acudió para una revisión ginecológica, el diagnóstico fue Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), nombrado recientemente Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP).

Brenda pasó mucho más tiempo sin respuestas. Cambió de ginecólogos, se sometió a revisiones rutinarias y hasta se colocó el Dispositivo Intrauterino (DIU), y aun con todo, no le fue detectada alguna anomalía que explicara sus síntomas menstruales intensos. En febrero, un especialista detectó —dos décadas después de su primer periodo— que padecía endometriosis grado IV.

Dolor menstrual: ¿posible indicador de una enfermedad?

En cada periodo, las mujeres se enfrentan a una serie de síntomas que pueden partir desde lo emocional hasta lo físico, llegando a casos extremos donde los malestares afectan la cotidianeidad. Se trata, pues, de una normalización histórica en materia de salud femenina.

«Puede haber efectos secundarios, como que te sientas un poquito más cansada, con algunos antojos; incluso de tu estado anímico un poquito bajoneada (sic), pero no al grado que incapacite o impida hacer tu vida normal», dijo a MILENIO la ginecóloga y obstetra Guadalupe Cabrera.

EL DATO

UNAM estrena clínica

La Universidad Nacional Autónoma de México inauguró la Clínica Integral de Salud Menstrual, la primera en su tipo en la institución. 

El 10 de agosto, durante la inauguración de dicha clínica, la coordinadora para la Igualdad de Género de la Universidad, Norma Blázquez Graf, recordó que la menstruación está rodeada de prejuicios y estigmas, lo que lleva a normalizar los síntomas y malestares sin reconocer las consecuencias que tiene en la vida académica y personal.

“Muchas jóvenes desconocen qué manifestaciones corresponden a un ciclo menstrual saludable y cuáles requieren una valoración profesional”, señaló.

La experta resaltó que la falta de investigación de la salud de las mujeres y personas menstruantes ha dejado vacíos de conocimientos, por lo que con la nueva clínica se busca combatir estigmas y generar información con perspectiva de género.

Cuando la fase menstrual se convierte en un periodo de días muy difícil de sobrellevar, es señal de alerta de que algo, que quizás se ha creído «normal», no está bien, y es momento de atenderse.

«Piensan que es normal tener dolor durante el ciclo, que incluso este sea incapacitante. Eso no debe ser. Ya sabemos, actualmente, que se debe a enfermedades como miomas, pólipos o endometriosis«, enfatizó la ginecóloga.

Guadalupe Cabrera, ginecóloga y obstetra especialista en colposcopia y patologías del tracto genital inferior. (Foto: Claudia Quiroz)

Miomas, pólipos y endometriosis, probables factores que alteran la menstruación: ¿qué son?

De acuerdo con publicaciones de la UNAM, los miomas son crecimientos no cancerosos que se desarrollan en la pared del útero, los cuales pueden deberse a múltiples factores como la dieta y la actividad física. Dentro de sus síntomas se encuentran: mayor sangrado menstrual, cólicos intensos, ciclos irregulares, dificultades para lograr el embarazo o riesgo durante este.

En tanto que los pólipos endometriales son un sobrecrecimiento anormal de estroma, es decir, de tejido glandular y vascular que se proyecta hacia la cavidad uterina; además, pueden variar tanto en tamaño como en forma, y manifestarse con sangrado uterino anormal, aunque suelen ser asintomáticos y benignos. Se presentan frecuentemente en la etapa reproductiva o posmenopáusica, aunque son más comunes entre los 40 y 49 años.

Por otro lado, la endometriosis es una condición inflamatoria que provoca dolor incapacitante, caracterizada por el crecimiento de tejido similar al endometrial fuera del útero, llegando a afectar sistemas como el gastrointestinal y nervioso. El dolor, pese a ser crónico, tiende a agudizarse durante la etapa menstrual. Además, se le cataloga como una enfermedad «enigma» debido a la falta de conocimiento sobre ella y la amplia variabilidad en síntomas.

Algunos de los indicadores que pueden estar relacionados con los padecimientos anteriores, de acuerdo con Cabrera, son:

  • Dolor
  • Sangrado abundante (gastar más de cinco o seis toallas sanitarias al día)
  • Presencia de coágulos
  • Exceso de inestabilidad emocional
  • Síntomas de trastorno disfórico premenstrual (cuadro depresivo o ansioso, pocas ganas de salir al trabajo, no tener ánimos para convivir con familia o amigos)

«Yo siempre le digo a mis pacientes que la regla es un reflejo de tu estado de salud personal, de tu ambiente, incluso hasta de los productos que llegas a utilizar. Entonces, por supuesto que todo influye. Tu tipo de alimentación, el grado incluso de actividad física que haces», mencionó la ginecóloga.

Un posible síntoma de alerta es utilizar más de cinco o seis toallas diarias durante el periodo menstrual. (Foto: Roberto Alanís)

Menstruación sin dolor 

Para cuando el diagnóstico llegó a Brenda, la endometriosis ya le había provocado adherencias severas; sus ovarios estaban desplazados, presentaba endometriomas ováricos —también conocidos como «quistes de chocolate»— y varios órganos se encontraban unidos por tejido. En este sentido, en marzo fue sometida a una cirugía que se prolongó por más de cuatro horas.

«La operación debió haber durado una hora; duró cuatro horas (…) tenía los ovarios amarrados hacia atrás, y tuvieron que hacerles una reconstrucción (…) la verdad fue una operación muy dolorosa.

«Pero después en abril ya tuve una menstruación normal de tres, cuatro días, ya no tuve cólico, dije: ‘wow, así se debe vivir una menstruación’, yo no sabía que así se vivía una menstruación, de repente simplemente vino, o sea no tuve ni cólico, tuve los típicos desechos, pero no sabía lo que era vivir una menstruación normal«, dijo Brenda.

Por su parte, en Diana, aunque el hallazgo clínico del SOMP y el tratamiento recibido redujo parte de los síntomas, también le generó, según sus propias palabras, una mayor resistencia al dolor.

«Últimamente, no me genera tantos problemas como antes. Sí tuvo que aumentar, como que, una manera de resistencia a mi propio cuerpo, el de que, pues, sí tolero ahora más el dolor, pero, pues, me tuve que adaptar, básicamente», manifestó.

Además, el padecimiento le implica un gasto adicional, como llevar consigo más productos de higiene cada que sale de casa.

«El problema es que tengo que prepararme al salir y llevarme más productos de higiene femenina que una mujer promedio (…) tengo que estar gastando de más, tengo que estar viendo otras opciones porque, pues, si no, ya me manché o, si no, ya me incomodé».

¿Qué es el SOMP y por qué cambió de nombre?

De acuerdo con la Revista UNAM Global, el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), antes llamado Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), tuvo una modificación en su nombre, publicada en ‘The Lancet’ en el 2026, para reflejar, con mayor precisión, su naturaleza.“ El cambio responde a una razón científica central: se trata de un trastorno multisistémico”, explica el portal. El síndrome se presenta en una de cada ocho mujeres, y dentro de sus síntomas se encuentran: menstruaciones irregulares, alteraciones ovulatorias, infertilidad, acné y exceso de vello corporal. Sin embargo, también puede asociarse con la obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo dos, hipertensión, hígado graso, así como con depresión y ansiedad. El nuevo nombre busca contribuir a diagnósticos más oportunos y a una menor estigmatización.

​Educación menstrual, la deuda pendiente

Para Brenda y Diana, como para muchas otras mujeres, parte del problema radica en que no existe suficiente información en torno a este tema. Desde niñas, aseguran, se enseña que la menstruación implica molestias, pero no se les orienta para distinguir cuándo los síntomas dejan de ser normales y requieren atención médica.

«Falta mucha información en salud sexual (…) decirles a las niñas: ‘oye, si no te baja, puede ser esto, pero si te baja (sic) y te duele, también tienes que ir con el doctor’.

«Nadie quiere tener cólicos que ni siquiera te puedes parar de la cama, ni siquiera te puedes dormir bien, porque sabes que en la noche te tienes que estar cambiando la toalla sanitaria, mínimo dos veces», dijo Brenda.

En tanto, para Diana hace falta más educación y empatía en las escuelas. Recordó que cuando era estudiante, alguna vez tuvo un profesor adulto mayor que no comprendía las necesidades derivadas del periodo menstrual.

«Este profesor no nos dejaba salir al baño porque, entiendo, supongo, que por experiencias pasadas de que alumnos se salían o así. Entonces no podía yo salir a hacer mis necesidades e incluso en este tipo de situaciones, pues, obviamente me daba pena al tener que decirle: ‘déjeme salir porque de verdad estoy en una situación femenina’ y él así de ‘no, no, no puedes salir’ o ‘pues, ya qué, pero rápido, apúrate'».

Las mujeres consideran que hace falta más educación sexual. (Foto: Cuartoscuro)

¿Por qué las mujeres no asisten al ginecólogo?

De acuerdo con el portal de Unidades Médicas de la Mujer, solo el 60 por ciento de la población femenina en México acude a una revisión ginecológica anual o periódica, mientras que el 40 por ciento no asiste a consultas preventivas.

La doctora Guadalupe Cabrera afirmó que lo anterior puede deberse a distintos tabúes en torno a la menstruación, así como a la falta de recursos económicos, institucionales y gubernamentales para atender a las pacientes.

«Lo principal es tener la información de que existe todo esto, hacer campañas de promoción de la salud y que, finalmente, tanto el gobierno como las instituciones tengan el acceso gratuito a este tipo de atención para las pacientes», afirmó.

De acuerdo con las Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares (ESEP) 2025, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el sector de ginecobstetricia ocupa el segundo lugar en la consulta externa de establecimientos particulares de salud, con 23.5 por ciento, por debajo de otras especialidades, que representan 36.9 por ciento.

El 40 por ciento de las mujeres no asiste a consultas preventivas. (Foto: Cuartoscuro)

​Recomendaciones para recibir atención desde temprana edad

Para Guadalupe Cabrera, es necesario adaptar los entornos médicos, o correspondientes al área de la salud, de modo que estos sean cómodos para el inicio de la atención ginecológica de las niñas que comienzan a menstruar, con éticas que prioricen generar espacios seguros, ya que, «de hecho, la primera consulta ginecológica de una mujer debe ser entre los 14 y los 15 años».

«Creo que el estigma principal de la regla es considerar que, cuando una niña empieza a menstruar, se convierte en una mujer. Y realmente no; sigue siendo una niña menstruante, sin embargo, lo asocian con que ya tiene la posibilidad de embarazarse o que ya puede iniciar su vida sexual», añadió.

Asimismo, recomendó, para las pacientes que recién comienzan a menstruar y acuden por primera vez al ginecólogo, algunas medidas para que padres y madres puedan apoyarlas durante la transición que viven sus cuerpos con el inicio de su periodo.

«Que acuda acompañada de algún adulto en quien ella le tenga confianza, principalmente, y que ambos reciban la misma información; que se sienta con la libertad de, incluso, ella poder escoger a su médico, con quien se sienta tranquila, que se sienta que le da confianza, para que pueda sacar todas sus preguntas y dudas», señaló.

Imagen portada: Archivo

https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/menstruacion-y-dolor-sintomas-normalizados-por-mujeres-durante-periodo?promo_code=10OFF

Fuente:

// Con información de MILENIO

Vía / Autor

// Staff

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