Jalisco enfrenta un escenario que golpea directamente al corazón de su economía: las empresas están dejando de contratar, algunas están cerrando y otras optan por reducir su tamaño para sobrevivir; publica MILENIO.
En entrevista a MILENIO, Luis Beas Gutiérrez, presidente de Coparmex Jalisco, advirtió que el comportamiento representa una señal de alerta para una entidad que durante años se caracterizó por mantener una tendencia favorable tanto en empleo como en actividad empresarial.
“Hoy Jalisco es el estado con mayor pérdida. Nosotros siempre sabemos que Jalisco se cuece aparte y, la verdad, es que también Jalisco durante muchos años ha tenido una tendencia hacia arriba. Y hoy, como en esta manera de vernos afectados en lo nacional, a Jalisco también le empieza a pegar”, señaló.
Las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que entre enero y julio de 2026 Jalisco generó apenas 4 mil 703 empleos registrados ante el instituto, mientras que en el mismo periodo se dieron de baja 2 mil 35 registros patronales y únicamente se incorporaron 28 nuevos patrones.
El resultado representa una pérdida neta de 2 mil 7 registros patronales y colocó a Jalisco como la segunda entidad del país con mayor disminución durante el periodo. La relación resulta particularmente significativa: por cada nuevo registro patronal, 73 dejaron de aparecer.
Jalisco, lejos de su ritmo habitual de generación de empleo
El deterioro se vuelve más evidente al comparar el resultado con el desempeño de años anteriores. Beas Gutiérrez señaló que los 4 mil 703 empleos generados entre enero y julio representan apenas 35 por ciento de los alcanzados durante el mismo periodo del año pasado y constituyen el nivel más bajo para un periodo enero-julio desde 2009.
“El promedio, más o menos, de la última década para este periodo era de 38 mil 230 empleos. O sea, de 38 mil 230, en promedio, traemos solamente 4 mil 703”, explicó.
La cifra también se encuentra muy lejos de la expectativa del sector empresarial. Coparmex Jalisco había estimado la generación de 26 mil empleos para este periodo. Con los 4 mil 703 puestos creados hasta julio, el estado apenas alcanzó 18 por ciento de esa meta.
A nivel nacional, el panorama fue distinto. Entre enero y julio de 2026 se crearon 243 mil 78 empleos, de los cuales 86.9 por ciento fueron permanentes y 13.1 por ciento eventuales. Además, durante el periodo se generaron 41 mil 379 puestos correspondientes a trabajadores de plataformas, equivalentes a 17 por ciento del empleo generado.
Baja California, Nuevo León y Estado de México encabezaron la generación de puestos de trabajo.
En Jalisco, aunque algunos sectores reportaron crecimiento, este no fue suficiente para compensar las pérdidas de otras actividades.
La industria de la transformación fue la que más empleos generó, con 12 mil 425; le siguieron la construcción, con 8 mil 390, y el comercio, con 624. En contraste, los servicios para empresas perdieron 9 mil 690 empleos; la agricultura, 7 mil 607, y la industria eléctrica, 293.
Microempresas, las más golpeadas
El comportamiento de los registros patronales revela otra dimensión del problema. De las 2 mil 35 bajas registradas en Jalisco, 82 por ciento correspondieron a empresas que tenían entre uno y cinco colaboradores.
Es decir, son principalmente las microempresas las que están dejando de sostener empleos formales.
“Es un reto importante que tenemos que cuidar y poner las antenas para ver qué hacemos, para entender qué es lo que está sucediendo”, sostuvo Beas Gutiérrez.
Por sectores, el comercio concentró la mayor pérdida de registros patronales, con 668 menos; le siguieron los servicios para empresas, con 570 menos, y la industria de la transformación, con 365 menos.

En contraste, la industria eléctrica registró ocho nuevos patrones, mientras que la industria extractiva tuvo un saldo negativo de tres.
La Zona Metropolitana de Guadalajara concentra la mayor pérdida, aunque el dirigente empresarial aclaró que también se trata del territorio donde existe el mayor número de empresas.
“Básicamente, donde hemos visto mayor pérdida es en la Zona Metropolitana de Guadalajara, que, lógicamente, es donde más empresas hay y se nota más la muestra”, consideró.
El dato abre además una interrogante que todavía no tiene una respuesta definitiva: ¿Cuántas empresas realmente cerraron y cuántas simplemente dejaron de contratar formalmente?
Coparmex Jalisco busca determinar si parte de estos negocios migró hacia la informalidad.
“Hay otra parte bien interesante que también queremos entender: qué hay detrás de esos cierres. Queremos conocer no solamente cuánto cerraron y cuántos dejaron de contratar formalmente, sino cuántos pudieron haber migrado, de hecho, a la informalidad”, explicó.
Corazón más pequeño para poder sobrevivir
MILENIO contactó a uno de los empresarios que forma parte de esa estadística: Josué Alejandro Velázquez, fundador de Corazón de Juguete.
Su camino empresarial comenzó en 2018, después de perder un empleo que consideraba de ensueño. La empresa estadunidense para la que trabajaba cerró en México toda su área de diseño e innovación y Velázquez tuvo que convertirse en emprendedor sin experiencia previa.
Después de varios años de aprendizaje y de emprender inicialmente junto con su esposa, en 2024 decidió desarrollar por su cuenta una idea que llevaba tiempo rondando su cabeza: crear piezas de arte y diseño industrial con apariencia de juguetes.
Así nació Corazón de Juguete, un proyecto que, además de su dimensión artística, tuvo desde el inicio un propósito social: apoyar a migrantes y refugiados mediante colaboraciones con FM4 Paso Libre.
Las piezas personalizadas comenzaron a ganar clientes. Una de las primeras grandes oportunidades llegó con Mattel, para quien elaboró pequeñas piezas para un evento internacional. Después se sumaron empresas como Jugos del Valle, Krispy Kreme, KPMG y GNP.
El crecimiento lo llevó a contratar personal.
“Para mí, como emprendedor, dar trabajo es como una satisfacción muy bonita”, contó.
Pero mientras el negocio crecía, también aumentaban las responsabilidades. En 2025 las ventas disminuyeron y los compromisos permanecieron. Sus clientes empresariales podían pagarle a 60, 90 o hasta 120 días, pero los salarios, materiales, créditos y obligaciones patronales debían cubrirse de inmediato.
“En 2025 fue como que bajón de ventas, y tenías compromisos también con tus empleados y con empresas que algún día te van a pagar”, relató.

El desequilibrio financiero comenzó a presionar su operación. A los problemas de liquidez se sumaron los pagos al IMSS y los recargos derivados de atrasos.
“Y son muy insistentes, como si te cobraran piso, y eso se me hizo muy mal”, dijo.
Para Velázquez, la experiencia terminó por poner en duda la viabilidad de mantener una estructura con trabajadores contratados directamente.
Después de varios meses de presión financiera tomó una decisión que, paradójicamente, implicaba reducir aquello que inicialmente consideraba uno de sus mayores logros como emprendedor: la capacidad de generar empleos.
“Ya dije: no. Hablé con mis empleados y les dije: ‘Oigan, los tengo que liquidar, pues ya para mí no es costeable’”.
En 2025 se dio de baja como patrón. Cerró su oficina, liquidó a sus trabajadores y transformó la estructura de Corazón de Juguete.
El proyecto no desapareció, pero ahora trabaja mediante proveedores y colaboradores independientes.
“Me cambié de oficinas también; fue como hacerme más pequeño para seguir existiendo. Y creo que muchos emprendedores están haciendo eso”, afirmó.
El caso de Josué refleja uno de los dilemas que enfrenta actualmente una parte de los pequeños negocios: crecer implica contratar, pero contratar también significa asumir costos y obligaciones que pueden resultar difíciles de sostener cuando las ventas caen o los clientes tardan meses en pagar.
En 2026, asegura, el modelo comenzó a funcionar mejor. Sus procesos son más ágiles y puede seguir desarrollando sus piezas con apoyo de proveedores, sin mantener una plantilla permanente.
Hoy continúa como emprendedor y artista, pero no contempla regresar al modelo que tenía antes.
“Definitivamente, no”, sentenció.
Costos, inseguridad y falta de adaptación
Para Ángel Eduardo Ruiz Buenrostro, profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, adscrito al Departamento de Derecho Social, el fenómeno no puede explicarse por una sola causa.
La supervivencia de una empresa depende del sector en el que opera, pero existen factores comunes como la demanda, los costos, la productividad y la capacidad de adaptación.
“¿De qué va a sobrevivir? Bueno, de una adaptación. ¿Por qué cierran las empresas? Porque no se adaptaron al negocio o quizá fueron empresas o negocios temporales”, explicó.
El especialista considera que el costo de la mano de obra y de los insumos constituye uno de los principales obstáculos para las empresas, particularmente para las más pequeñas.

Una microempresa con cinco trabajadores, ejemplificó, puede enfrentar un aumento considerable en su nómina cuando decide contratar a una persona adicional, debido no sólo al salario, sino también a prestaciones, seguridad social, retenciones y otros costos asociados.
“El costo de operación humano y el costo de operación de insumos es uno de los factores económicos que hacen que las empresas disminuyan o que cierren”, señaló.
A esto se suman el impuesto sobre nómina en Jalisco, las obligaciones federales y de seguridad social, así como un factor que afecta directamente a negocios que dependen del flujo cotidiano de consumidores: la inseguridad.
Ruiz Buenrostro también observa un cambio en los hábitos de consumo y el avance de la automatización. Las empresas están modificando sus procesos para responder a un entorno en el que los modelos tradicionales ya no necesariamente garantizan la misma demanda.
La consecuencia puede ser una generación de empleo formal prácticamente estancada durante 2026 y la continuidad de la tendencia en 2027.
“Entonces, la tendencia para el 2026 muy probablemente no crezca la creación de empleos y muy probablemente en 2027 siga la misma tendencia, porque es una cascada”, señaló.
En este escenario, el autoempleo, los trabajadores independientes, comerciantes, artesanos y prestadores de servicios podrían ganar terreno.
“La única recomendación sobre esta tendencia es que las personas que ya no pueden obtener un empleo se adapten”, sostuvo.
Pero adaptación no significa necesariamente resignarse a la informalidad.
Para el académico, si el objetivo es generar más empleos formales, se debe facilitar que las personas puedan convertirse en patrones.
“No abaratarlo, no disminuir obligaciones; no, facilitarlo, porque la apertura de empresas debería de ser más fácil”, planteó.
La formalidad implica costos incluso antes de que un negocio comience a operar. Entre ellos se encuentran acudir con un notario, realizar trámites ante el SAT, contratar servicios contables y abrir cuentas bancarias.
“No es barato ser patrón. Por lo tanto, yo siempre he visto una tendencia de que, si queremos generar más empleo ante la baja generación de empleos, necesitamos facilitar el ser empleador”, afirmó.
La propuesta coincide parcialmente con una de las preocupaciones expresadas por Coparmex: no sólo saber cuántos patrones se pierden, sino comprender qué está provocando que las empresas no crezcan y qué condiciones permitirían que permanezcan.
Beas Gutiérrez señaló que entre los factores que están afectando a los negocios se encuentran los costos, trámites, regulaciones y dificultades para operar, además de la necesidad de contar con mayor certeza jurídica.
La energía también aparece como un factor determinante para quienes buscan realizar inversiones de largo plazo.
“Las empresas, cuando vienen también a invertir, vienen a invertir para largo plazo. Nadie invierte para quedarse un tiempecito; queremos invertir a largo plazo. Necesitamos mucha certeza jurídica, el tema de energía, tenerlo claro, saber hacia dónde va México para apostarle”, manifestó.
Gobierno reconoce caída, pero destaca diversificación
El coordinador del Gabinete Económico de Jalisco, Mauro Garza, reconoció que el estado enfrenta una disminución en algunos sectores productivos. Sin embargo, aseguró que la diversificación de su economía permite mantener indicadores positivos en áreas como turismo, exportaciones, innovación y alta tecnología.
En entrevista a MILENIO, dijo que una de las principales fortalezas de la entidad es precisamente la diversidad de actividades económicas, por lo que el comportamiento de algunos sectores no representa, desde su perspectiva, un deterioro generalizado de la economía estatal.
“Sí tenemos sectores que estamos conscientes que hemos tenido una disminución, el cierre de algunas empresas y disminución en el número de empleos; por otro lado, tenemos muchos sectores con un altísimo crecimiento”, afirmó.
Entre los sectores con resultados positivos destacó el turismo en Guadalajara, particularmente el movimiento registrado en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, que durante junio superó los 10 millones de pasajeros.
También resaltó las exportaciones, al consolidarse Jalisco como el segundo estado con mayores ventas al exterior a nivel nacional durante el primer trimestre del año, sólo por debajo de Chihuahua.
Garza atribuyó buena parte de este comportamiento al sector de alta tecnología y señaló que el gobierno estatal busca fortalecer la cadena productiva para incorporar a más micro, pequeñas y medianas empresas como proveedoras de las grandes compañías.
En cuanto a las causas que han incidido en la reducción de empleos y empresas, señaló particularmente a los sectores primario y terciario, además de advertir sobre el impacto de la falta de inversión federal en infraestructura.
Añadió que la construcción es uno de los principales motores de la economía debido a su capacidad para impactar a distintas actividades productivas.
En este sentido, aseguró que el gobierno estatal mantiene inversiones en infraestructura y que diversas obras que fueron pospuestas durante el primer semestre debido al Mundial comenzaron a retomarse.
“Obras que se empezarán a iniciar en estos momentos, pues obviamente también detonarán la economía de la construcción”, aseguró.
El gobierno estatal también mantiene reuniones con cámaras empresariales y desarrolladores inmobiliarios para conocer el avance de proyectos y buscar una reactivación de la inversión privada.
El coordinador aseguró que existe una agenda permanente con organismos como Coparmex, la Cámara de Comercio, cámaras industriales y otros representantes del sector privado para identificar los sectores que están registrando caídas y determinar en qué regiones es necesario reforzar las acciones gubernamentales.
El reto: evitar que más empresas se hagan pequeñas
Para contrarrestar el desempleo y el cierre de negocios, Coparmex trabaja actualmente en el programa Panorama MiPymes, con encuestas y grupos de enfoque dirigidos a micro, pequeñas y medianas empresas.
El objetivo es conocer qué está frenando su crecimiento y permanencia.
“Tenemos unos focus groups súper interesantes a distintos niveles, micro, pequeña y mediana empresa, separados, que nos están dando los inputs necesarios para tratar de entender qué es lo que sucede, dónde le duele más a las empresas, por qué no están creciendo, por qué no se están manteniendo”, explicó Beas Gutiérrez.
La intención es complementar este diagnóstico con los programas gubernamentales existentes para incentivar el empleo, la formalidad y facilitar trámites.
“También con el gobierno estatal hemos tenido ya acercamientos. Hay, de hecho, algunos programas que simplemente sí existen, y estamos tratando de recabar toda la información de los distintos programas para incentivar el empleo, para incentivar la formalidad, para facilitar los trámites”, agregó.
Para el académico, la responsabilidad no puede recaer exclusivamente en el gobierno ni en las empresas.
El Estado, sostuvo, no debe convertirse en el principal generador de empleos, sino construir las condiciones para que la iniciativa privada pueda hacerlo.
En ese sentido, consideró que el diálogo entre autoridades y organismos empresariales debe enfocarse en reducir las barreras de entrada y operación para los negocios.
El reto para Jalisco no se limita a recuperar los miles de empleos que no se generaron durante los primeros siete meses del año. También implica evitar que las empresas que todavía permanecen en el mercado tengan que reducirse, dejar de contratar o abandonar la formalidad para poder continuar.
En el caso de Corazón de Juguete, la reducción de personal no significó el final del emprendimiento. Para Josué Velázquez fue la única forma que encontró para mantenerlo vivo.
Su historia muestra la tensión entre dos objetivos que deberían complementarse: generar empleos formales y lograr que las empresas puedan sostenerlos en el tiempo.
Imagen portada: MILENIO



