Malintzin y la Chingada

¿Qué hay que hacer con Malintzin, con doña Marina? El papel de ella es muy importante discutirlo, dice la doctora Sheinbaum, sobre todo por la construcción machista mexicana. Y tiene razón. Trascender la Chingada, transfigurar a Malintzin.
AguaQuemada

agosto 1, 2025

Por José Jaime Ruiz

En su libro El laberinto de la soledad publicado hace casi 75 años, el poeta Octavio Paz afirmó: “Si la Chingada es una representación de la Madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias.

“El símbolo de la entrega es doña Malinche, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al Conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida… Y del mismo modo que el niño no perdona a su madre que lo abandone para ir en busca de su padre, el pueblo mexicano no perdona su traición a la Malinche. Ella encarna lo abierto, lo chingado, frente a nuestros indios, estoicos, impasibles y cerrados.

“Cuauhtémoc y doña Marina son así dos símbolos antagónicos y complementarios. Y si no es sorprendente el culto que todos profesamos al joven emperador –‘único héroe a la altura del arte’, imagen del hijo sacrificado–, tampoco es extraña la maldición que pesa contra la Malinche. De ahí el éxito del adjetivo despectivo ‘malinchista”.

En la mañanera del 1 de agosto, aguaquemada.mx le preguntó a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: ¿ya terminó de leer el libro de Elisa Queijeiro sobre la Malinche? ¿Está de acuerdo con su propuesta de que “Todos somos Malinche”? ¿Que en el nuevo mito la Malinche es la madre de la patria? ¿“Que un nuevo mito nos devuelva una patria con madre”? ¿Malintzin fue cómplice o no del genocidio encabezado por Hernán Cortés?

Para Sheinbaum, Malintzin tenía una gran capacidad lingüística, fue una gran traductora y habría que ver en una dimensión no-patriarcal sus claroscuros. En su libro Tu sueño imperios han sido, Álvaro Enrique desvela: “Le decían Malintzin, doña Marina, porque conectaba con el mero fundamento de todo. Fue por eso que cuando llegaron a la ciudad ella tenía más fama que Cortés: nadie sabía que él se llamaba Hernando, Helnantzin –lo debieron haber llamado–, porque para ellos era el huei Caxtitlan –el que habla por Castilla—y el acompañante de Malintzin: el Malinche”. ¿Qué hay que hacer con Malintzin, con doña Marina? El papel de ella es muy importante discutirlo, dice la doctora Sheinbaum, sobre todo por la construcción machista mexicana. Y tiene razón. Trascender la Chingada, transfigurar a Malintzin.

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// José Jaime Ruiz

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