Recórcholis, Batman

Batman aclara que el caso es penal o extorsión pura o denuncias directas. Nada de sindicatos, nada de política, nada que roce a Morena. Y nada que toque a Pedro Haces, dirigente sindical y sponsor de Ricardo Monreal. Aclarado queda y la ciudad puede dormir o, al menos, fingirlo.
AguaQuemada

diciembre 15, 2025

Por Inocencia Artificiaga

En Ciudad Gótica —algo así como nuestra República— reaparece Batman, pero no el Caballero de la Noche que desciende a las cloacas del sistema para preguntarse quién financia a quién y por qué. Aparece el otro: el Batman de los sesenta, el de mallas brillantes, onomatopeyas instructivas y una fe inquebrantable en la aclaración oportuna. ¡Pow! Tranquilidad inmediata. ¡Zap! Contexto reducido. ¡Recórcholis! Episodio autocontenido.

Batman aclara que el caso es penal o extorsión pura o denuncias directas. Nada de sindicatos, nada de política, nada que roce a Morena. Y nada que toque a Pedro Haces, dirigente sindical y sponsor de Ricardo Monreal. Aclarado queda y la ciudad puede dormir o, al menos, fingirlo.

Aquí conviene mirar el guion porque hay episodios que no se escriben para atrapar al villano sino para decidir a quién no mirar mientras tanto. La hipótesis incómoda es que la investigación penal convive con otra operación, la del encuadre político inicial y no para absolver sino para despejar; no para probar, para excluir. Un primer movimiento que no archiva y, sin embargo, blinda.

El método es elegante: el villano es individual; la conducta, aislada; las imágenes, coincidencias; los logos, “uso indebido”; las estructuras, rumores. El delito existe y la red no. Y si alguien insiste en la red, Batman eleva la mano y recita el conjuro institucional: no hay vínculo. Caso encarrilado y daños colaterales prevenidos. ¡Bam!

El Caballero de la Noche habría seguido el rastro del dinero, los respaldos, los patrocinios, habría preguntado por qué ciertos dirigentes sindicales siempre quedan fuera del encuadre judicial. Ese Batman no es funcional. Incomoda al patrocinador del patrocinador y aquí no vinimos a incomodar, vinimos a tranquilizar.

Por eso el Batman sesentero es perfecto: no niega con furia, niega a tiempo. Aparece, delimita, deslinda y se retira dejando una frase portátil, reutilizable, calmante: “no hay relación”. Sirve hoy, sirve mañana, sirve para todos los episodios. La justicia avanza; el decorado queda intacto.

Mientras tanto en Ciudad Gótica, o nuestra República impúdica, el didactismo del episodio es claro: investigar, sí; conectar, no, querido Guasón. Señalar conductas, sí; señalar ecos, jamás, ilustre Pingüino. La persecución penal es bienvenida siempre que no roce el set. Y el set —como el Arcertijo sabe— es sagrado.

¿Es una investigación penal? Sí. ¿Es también un encuadre político preventivo para evitar daños a aliados específicos? También. No es conspiración, es puesta en escena. No es maldad; es logística del poder. Y en esa logística, el héroe ideal no rompe el sistema, lo mantiene serializable.

Recórcholis, Batman, si algún día decides ser el Caballero de la Noche, apaga los focos del set porque con tanta luz ya no sabemos si esto es justicia o sólo otro episodio bien producido… y sin batiseñal.

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// Medios / IA

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Por Inocencia Artificiaga

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